sábado, 19 de mayo de 2007

Contra la plaga de sodomitas

Vamos a darle a los homosexuales más razones para que “clamen” contra la Iglesia y Su Santo Magisterio. Se trata del punto 1867 de Catecismo de la Iglesia Católica. Fíjense los desviados en el segundo pecado que clama al Cielo, arrepiéntanse y hagan penitencia:

Versión latina

1867 Traditio catechetica in memoriam etiam revocat exsistere «peccata quae ad coelum clamant». Ad coelum clamant:

[1] sanguis Abel (cf. Gn 4,10);
[2] peccatum Sodomitarum (cf. Gn 18,20; 19,13);
[3] clamor populi in Aegyto oppressi (cf. Ex 3,7-10);
[4] gemitus advenae, viduae et orphani (cf. Ex 22,20-22);
[5] iniustitia in mercennarium (cf. Dt 24,14-15; Iac 5,4).

Versión española

1867 La tradición catequética recuerda también que existen ‘pecados que claman al cielo’. Claman al cielo:

[1] la sangre de Abel (cf Gn 4, 10);
[2] el pecado de los sodomitas (cf Gn 18, 20; 19, 13);
[3] el clamor del pueblo oprimido en Egipto (cf Ex 3, 7-10);
[4] el lamento del extranjero, de la viuda y el huérfano (cf Ex 22, 20-22);
[5] la injusticia para con el asalariado (cf Dt 24, 14-15; Jc 5, 4).

Por el ORGULLO SANO

El 27 de mayo en las elecciones al Ayuntamiento de Madrid

¡Cierra el armario: Vota Tercio Católico!

3 comentarios:

Jotun dijo...

Me parece penoso que califiqueis la homosexualidad de "indecencia" o "enfermedad" en algunos casos de verdad...son personas igual que vosotros,algunos creyentes....¿su fé no vale,no cuenta lo mismo que la vuestra?Un saludo

Cruzado Furioso dijo...

Del Catecismo de la Iglesia Católica, 1815: «El don de la fe permanece en el que no ha pecado contra ella (cf Cc Trento: DS 1545). Pero, “la fe sin obras está muerta” (St 2,26): Privada de la esperanza y de la caridad, la fe no une plenamente el fiel a Cristo ni hace de él un miembro vivo de Su Cuerpo».

Cruzado Furioso dijo...

Del Catecismo de la Iglesia Católica, 2357: «Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19,1-29; Rm 1,24-27; 1 Co 6,10; 1 Tm 1,10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (CDF, decl. “Persona humana” 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una complementariedad afectiva y sexual verdadera. No pueden recibir aprobación en ningún caso».