miércoles, 30 de mayo de 2007

En Defensa de Euskalerria, foral y española

El amor de Iparraguirre a España y Euskalerria

José María Iparraguirre Balerdi
(1820-1881), bersolari español, vasco, guipuzcoano y Voluntario del Rey Don Carlos V, es autor de muchas bellísimas canciones, como el Gernikako Arbola y el Ara nun diran, donde a su vuelta a España exclama cuando la divisa desde Hendaya:

“¡Ara España! ¡Lur hoberikan
ez da Europa guziyan!”.

«¡Ahí está España! ¡Tierra mejor
no la hay en Europa entera!».

Dice así este canto titulado en realidad Nere Etorrera lur maitera («Mi regreso a mi tierra querida»), silenciado su séptimo verso por los nacionalistas:

Nere Etorrera lur maitera

Ara nun diran mendi maiteac
ara nundiran celayac,
baserri eder zuri-zuriac,
iturri eta ibaiac.

Hendayan nago zoraturican,
zabal-zabalic beguiac.
¡Ara España! ¡Lur hoberikan
ez da Europa guziyan!

Gero pocic, bai, Donostiara,
Oquendoarren lurrera,
ceru polit au utzi bearra,
nere anayac, ¡au pena!

Iruchulueta maitagarria
lore tokia zu zera:
Veneziaren graci guciak
gaur Donostian ba dira.

¡Oh! Euscal-erri, eder maitea,
ara emen zure semea,
bere lurrari mun eguitera
beste gabe etorria.

Zuregatican emango nuke
pocic, bai, nere bicia;
beti zuretzat, il arteraño,
gorputz ta anima gucia.

Agur, bai, Donostiaco
nere anaia maiteac,
Bilbaotican izango dira
aita zarraren berriac;
eta gañera itz neurtuetan,
garbi esanez, eguiac,
Sudamerican zer pasatzan dan
jakin dezaten guciac.

Mi regreso a mi tierra querida

Ahí están los montes queridos,
ahí están los prados
los caseríos bellos, blancos, blancos,
las fuentes y los regatos.

Estoy en Hendaya loco de contento
anchos, anchos los ojos.
¡Ahí está España! ¡Tierra mejor
no la hay en Europa entera!

Luego, contento a San Sebastián,
a la patria de Oquendo,
cielo tan lindo tener que dejar,
¡qué pena, hermanos!

Iruchulo querido,
tú eres un florido jardín:
de Venecia las gracias todas
tiene nuestra Donostia.

¡Oh, Euskalerria hermosa y querida!
aquí está tu hijo,
que por besar tu suelo,
sin más, ha venido.

Por ti daría
contento mi vida;
para ti hasta la muerte,
cuerpo y alma del todo.

Adiós, pues,
hermanos queridos de Donostia,
desde Bilbao tendréis
del viejo padre noticias;
y además,
os contaré en verso
lo que pasa en Sudamérica
para que todos lo sepan.

Sobre la denominación Euskalerria*

Desde hace siglos existe un empleo generalizado de la denominación Euskalerria para designar un territorio con rasgos culturales bien definidos, por encima de fronteras político-administrativas y por encima también de las diferencias históricas. La denominación procede de las palabras vascas euskara + erri, literalmente “el país del euskara o del vascuence”, donde puede reconocerse la forma euskal, corriente en composición (cf. aizkora ‘hacha’, pero aizkol apustu ‘apuesta de hachas’, etc.). Hay que hacer notar igualmente que no resulta extraño el uso en plural: euskalerriak, cuyo sentido primigenio es asimismo “las tierras del vascuence”. El hecho de que se escribiera en minúscula es revelador de ese sentido original.

De este empleo general de Euskalerria da testimonio, entre otros muchos, Ioanes Leizarraga, “pastor” protestante muerto hacia 1605, autor de una traducción herética vasca del Nuevo Testamento, publicada en 1571. Al tratar de las dificultades para encontrar una modalidad comprensible por todos los lectores, escribe:

“... Batbederac daqui heuscal herrian quasi etche batetic bercera-ere minçatzeco manerán cer differentiá eta diuersitatea den”.

«... Cualquiera sabe qué diferencia y diversidad hay en la manera de hablar en Euskalerria casi de una casa a otra» (1).

Otro testimonio conocido es el del escritor navarro Pedro de Axular, autor del libro de ascética Gero (“Después”), de 1643. En el prólogo al lector (“Iracurtçailleari”), toca el mismo problema, expresándose así:

“Badaquit halaber ecin heda naitequeyela euscaraco minçatce molde guztietara. Ceren anhitz moldez eta differentqui minçatcen baitira euskal herrian, Naffarroa garayan, Naffarroa beherean, Çuberoan, Lappurdin, Bizcayan, Guipuzcoan, Alaba-herrian eta bertce anhitz leccutan”.

«Sé asimismo que no puedo llegar a todos los modos de hablar del vascuence. Pues se habla de muchas maneras y diferentemente en Euskalerria, en la Alta Navarra, en la Baja Navarra, en Zuberoa, en Lapurdi, en Vizcaya, en Guipúzcoa, en la tierra de Álava y en otros muchos lugares» (2).

En los siglos siguientes este empleo no retrocedió en absoluto. La aplicación expresa de Euskalerria (con diferentes grafías) a los siete territorios históricos es patente, por ejemplo, en las poesías Gauden gu eskualdun (“Permanezcamos nosotros vascos”) y Eskualdunak (“Los vascos”), del abate labortano Gratien Adéma (1828-1907), composiciones en que se mencionan las siete provincias tradicionales. Veamos, por ejemplo, una parte de la segunda:

Lapurdi, Nabarpe ‘ta Zubero, Eskualherriak Frantzian; Bizkai, Gipuzko, Alaba, Nabarro, berdin dire Espainian”.

«Lapurdi, Baja Navarra, Zuberoa, los territorios vascos en Francia; y lo mismo Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra están en España» (3).

Más aún, el uso de Euskalerria se extendió a lenguas como el castellano y el francés. Varias entidades y publicaciones a ambos lados de la frontera han llevado ese nombre, como:

La Sociedad Euskalerria, fundada en Bilbao por quien fuera diputado general del Señorío, Fidel de Sagarmínaga, en el último tercio del siglo XIX;
La revista Euskal-Erria, creada en San Sebastián por José Manterola en 1889;
El semanario Californiako Eskual Herria, de Los Ángeles (1893-1898);
El semanario La Platako Eskual Herria, publicado en Buenos Aires, en 1898, ó
El semanario Eskual Herria, de Bayona, fundado en 1898.

El cantoral vasco incluye innumerables menciones a Euskalerria. Cabe señalar, entre otros, el tradicional canto del pueblo a San Miguel de Aralar, cuyo estribillo dice así:

“Miguel, Miguel, Miguel guria,
Zaizu, zaizu Euskalerria”.

«Miguel, Miguel, nuestro Miguel,
protege, protege a Euskalerria».

El predicador capuchino Juan de Bera, navarro, predica en Oyarzun, Guipúzcoa, el año 1834. El sermón se halla en vascuence –dos primeras páginas– y en castellano –el resto del texto–, que versa sobre San Francisco Javier, del cual se dice:

Jayo cela gure Españian, uskal Errian, Nafarruan”.

«Que nació en nuestra España, Euskalerria, Navarra» (4).

Pero, además de figurar en nombres de entidades, el uso de Euskalerria es normal, sea cual fuere el campo ideológico. Pongamos algunos pocos ejemplos, entre los centenares que se pueden presentar:

• Salvador Castilla Alzugaray (Pamplona 1819-San Sebastián 1884), republicano, pronunció un discurso el 15 de julio de 1878, apelando a los asistentes a seguir amando a Euskal-Erria.

El novelista Francisco Navarro Villoslada (1818-1895), natural de Viana, tradicionalista, en su trabajo “De lo prehistórico en las Provincias Vascongadas” (1877), escribe:

«... Pero ellos no se dan a sí propios ese apelativo, ni el de vascongados, ni otro más que el de escualdunas bajo cuya denominación comprenden a todo el que habla la lengua euscara, sea español o francés, llamando asimismo escualherria, literalmente tierra de escualdunas, a todas las provincias que hablan la lengua euscara y pueblan ambas vertientes de los Pirineos occidentales: navarros, guipuzcoanos, alaveses y vizcaínos, españoles; suletinos y laburdinos, franceses» (6).

El dirigente carlista vizcaíno Román Zubiaga, acompañando al entonces Cadete Santiago Palacio en una visita a la Casa de Juntas de Guernica, le dice:

«... Las tribus más celosas de su independencia refugiáronse en las montañas de aquende y allende el Pirineo, constituyendo la Euskalerria, es decir, el país de euscaldunac, de los que hablan el idioma éuskaro...» (7).

La escritora carlista navarra Dolores Baleztena (1895-1989), natural de Pamplona, utiliza la denominación Euskalerria con frecuencia, por ejemplo en unas notas sobre la civilización vasca:

«... La figura del ‘bersolari’, ese admirable bardo de la Euskalerría genuinamente popular, que con asombrosa agilidad de imaginación y habilidad en versificar riñe torneos de ingenio discurriendo por los temas más dispares [...]. Dignos discípulos del inmortal Iparraguirre, también voluntario de Carlos V, que con su voz arrebatadora, subyugaba auditorios de naciones extranjeras, cantando a la ‘amacho maitia’, al blanco querube de Euskalerría, a España, ‘lur hoberikan, ez da Europa Guziyan’, “la tierra mejor cual no hay otra en Europa”...» (8).

Jesús Etayo escribe en El Pensamiento Navarro, 17 de mayo de 1921, el artículo “Ante el cuarto centenario de la herida de Íñigo de Loyola”. Entre otras cosas, leemos:

«... Como vascos, porque, a pesar de la gran desviación histórica padecida por nuestra raza, Ignacio era vasco y todos los vascos somos participantes de las glorias de Euskalerria...» (9).

No estará de más mencionar que la versión vascuence del Oriamendi, Himno carlista dice:

Gora España, ta Euskalerria,
ta bidezko Errege!
Maite degu Euskalerria,
maite bere Fuero zaharrak!
”.

En castellano y francés, como se sabe, las designaciones han sido varias para el conjunto de que hablamos: Vasconia, País Vasco, País Vasco-Navarro, Vasconie, Pays Basque.

Cabe señalar que País Vasco es el eco de la denominación francesa Pays Basque, difundida sobre todo en el siglo XIX, y que anteriormente se constata la forma Basque sola, funcionando como sustantivo; por ejemplo, en el famoso mapa de Jean Baptiste Nolin (París, 1704), se lee Mer de Basque, y debajo la forma latina: Tarbellicus sinus.

Señalemos también el uso, aunque limitado, de un nombre de origen libresco: Euskaria, de donde adjetivos como euskaro y euskarien. Las tres formas, no hace falta decirlo, provienen de euskara ‘lengua vasca’. Piénsese, por ejemplo, en la Asociación Euskara de Navarra, fundada en 1877, con su publicación, Revista Euskara, creada el año siguiente.

Poco antes del cambio de siglo, Sabino Arana (1865-1903) creó artificialmente el neologismo Euskadi, con el propósito de desterrar Euskalerria. En 1895 se produce la ruptura entre el Carlismo, los euskalerriakos, dinásticos y tradicionalistas, que por siempre sólo reconocerán España y Euskalerria, y el nacionalismo artificial “vasco”, los antiforales que sólo reconocen Euzkadi, nunca jamás Euskalerria.

Para la creación artificial del neologismo Euskadi, tuvo Arana sin duda presente Euskaria, antes citado, con la incorporación del sufijo locativo –di. Esta denominación, que su creador escribiría con z (Euzkadi), ha tenido un empleo notable entre los nacionalistas. Sin embargo, ya tempranamente se expresaron muchas voces disconformes con tal denominación.

Podemos mencionar, entre otros, los agrios artículos publicados por el polígrafo e historiador pamplonés Arturo Campión, singularmente “Sobre el nuevo bautizo del País Basko”, en la Revista Internacional de Estudios Vascos 1, 1907, págs. 148-153.

El intento de sustituir Euskalerria, en nombre de la artificial ideología nacionalista, produjo muchos incidentes, como el padecido en 1918, en el Primer Congreso de Estudios Vascos de Oñate, por Resurrección Mª de Azkue, quien sería primer presidente de la Academia de la Lengua Vasca hasta su muerte en 1951.

Pasados los años, el empleo de Euskalerria ha continuado, pese a quien pese. Sería ciertamente ocioso traer ejemplos. Baste con remitir a:

El artículo Vasconia, de la Enciclopedia Espasa (1929), redactado por D. Bonifacio Etxegarai Korta, secretario del Tribunal Supremo y académico de número;
El Proyecto de Estatuto Vasco-Navarro de las Comisiones Gestoras (Diputaciones), en el que Euskalerria figura como equivalente euskérico de País Vasco-Navarro (1932), o
La mención del programa de TVE Euskal Herria, apenas iniciada la malhadada transición (1976-1977).

En este contexto, es reseñable la confusión del art. 1 del antiespañol por antiforal Estatuto de Autonomía del País Vasco (1979), cuando dice:

«El Pueblo Vasco o Euskal-Herria [...] se constituye en Comunidad Autónoma dentro del Estado Español bajo la denominación de Euskadi o País Vasco» (10).

Personalidades destacadas, como el ensayista José Miguel de Azaola y otros muchos, mostraron abiertamente su desacuerdo por el texto de dicho artículo y la pretensión de eliminar el nombre Euskalerria.

Así, cuando a Carlos Merino le preguntaran por Euzkadi, respondía: «¡Euskadi no existe! Euskalerria; ése es el nombre correcto» (Revista Punto y Hora, 26 de abril - 3 de mayo de 1979).

Ya en tiempos del Consejo General Vasco, la Real Academia de la Lengua Vasca / Euskaltzaindia, en sesión celebrada en su Delegación de Bayona, el 26 de enero de 1979, acordó por unanimidad dirigir un escrito a su Presidente, pidiendo que no fuera «relegada la palabra tradicional Euskal Herria» (11).

De nuevo la Real Academia de la Lengua Vasca / Euskaltzaindia, en sesión celebrada en San Sebastián, el 18 de julio de 2003, en Informe aprobado por el pleno declaraba que:

«Esta institución académica, ajena por completo al terreno político y por encima de todo credo e ideología, y respondiendo a uno de los fines fijados en el Real Decreto 573/1976, de 26 de febrero, por el que se reconoce a Euskaltzaindia – Real Academia de la Lengua Vasca, a saber, el fin de tutelar la lengua, no puede menos de reiterar la propiedad e idoneidad de la denominación Euskal Herria, nombre que pertenece a todos y que en modo alguno debe tomarse en sentido partidista [...].

Esta Real Academia reitera la propiedad, corrección e idoneidad del nombre Euskal Herria para el conjunto de las siete provincias o territorios, nombre no asimilable ni equivalente a cualesquiera realidades político-administrativas. Al mismo tiempo, recuerda la necesidad de respetar una tradición secular que nada ni nadie puede interrumpir o tergiversar».

NOTA PARA LA ACCIÓN

Es preciso fomentar y estimular el empleo de la vieja y gloriosa sana palabra Euskalerria, usada por los auténticos y nobles vascos, amantes de las Tradiciones, Fueros, buenos usos y costumbres de la hidalga tierra vasca.

La diferencia que existe entre decir “Gora Euzkadi” y “Gora Euskalerria” es la siguiente:

¡Gora Euskalerria!, exclamación de amor: ¡Viva España y Vasconia!
Gora Euzkadi, grito de odio: Viva Vasconia (desnaturalizada) y fuera España.

NOTAS

(1) Este pasaje está en el prólogo a los vascos (“Heuscalduney”), a continuación de la carta bilingüe (vascuence / francés) que el autor dirige a la Reina Juana de Navarra. Sin paginación. Figura en la página 254 de la edición facsimilar de la Real Academia de la Lengua Vasca / Euskaltzaindia, Bilbao 1990, edición subvencionada por el Ministerio de Cultura y realizada a su vez partiendo de la edición de Hugo Schuchardt y Theodor Linschmann, I. Leiçarragas baskische Bücher von 1571, Estrasburgo 1900.

(2) Guero, Burdeos 1643, pág. 17. Ver asimismo la edición facsimilar de Euskaltzaindia, Bilbao 1988, edición también patrocinada por el Ministerio de Cultura y publicada al cumplirse el cuarto centenario de Fray Luis de Granada, una de las fuentes conocidas del libro.

(3) Véanse ambas composiciones en la Revista Internacional de Estudios Vascos 3, 1909, págs. 396 y 399, respectivamente. La edición más accesible es quizá la de Álex Bengoetxea, Kantikak eta neurtitzak, Ediciones Mensajero-Gero, San Sebastián 1991. Los pasajes a que nos referimos se encuentran aquí en las páginas 166 y 171, respectivamente.

(4) Francisco Ondarra: “Polikarpo Aitak zituen Euskal Esku-Idatzi Zaharren Aurkezpena”, en la revista Euskera, órgano de Euskaltzaindia, 26:2, 1981 (2); y en el Diario de Navarra, “España, País Vasco, Navarra”, 12-02-2003, pág. 21.

(5) Ángel García-Sanz Marcotegui: “Los liberales navarros ante la irrupción del euskerismo”, en el libro coordinado por Roldán Jimeno Aranguren, El euskera en tiempo de los éuskaros, Gobierno de Navarra-Ateneo Navarro, Pamplona 2000, págs. 145-218; la mención de Salvador Castilla Alzugaray se encuentra en las págs. 152-153.

(6) Carlos Mata Induráin: “Amaya da asiera: La actitud de Navarro Villoslada ante el vascuence”, en la citada obra coordinada por Roldán Jimeno, págs. 113-144; el pasaje mencionado se encuentra en la pág. 120.

(7) José Javier López Antón: Escritores carlistas en la cultura vasca, Pamplona, Pamiela, 2000, pág. 134. Santiago M. Palacio recogió lo escuchado de labios de Zubiaga en su libro El Batallón de Guernica, Editorial Tradicionalista, Barcelona 1917, pág. 80.

(8) Dolores Baleztena Azcarate: Saski naski de Leiza, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, Dirección de Turismo, Bibliotecas y Cultura Popular, 1976, pág. 12.

(9) Citado por José Javier López Antón: Escritores carlistas en la cultura vasca, pág. 191.

(10) Ley Orgánica 3/1979, de 18 de diciembre, Boletín Oficial del Estado, nº 306 de 22-12-1979.

(11) Ver el texto en la revista Euskera, órgano de Euskaltzaindia, 24:1, 1979, págs. 115-117.

* Artículo basado en el Informe aprobado por el pleno de la Real Academia de la Lengua Vasca / Euskaltzaindia, en su sesión celebrada en Donostia / San Sebastián, el 18 de julio de 2003.