sábado, 5 de mayo de 2007

Héroes del 2 de Mayo ¡Por el Rey y por la Patria!

«Señores Justicias de los pueblos a quienes se presentase este oficio, de mi el Alcalde de Móstoles:

Es notorio que los Franceses apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte, han tomado la defensa, sobre este pueblo capital y las tropas españolas; de manera que en Madrid está corriendo a esta hora mucha sangre; como Españoles es necesario que muramos por el Rey y por la Patria, armándonos contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la Augusta persona del Rey; procedamos, pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los Españoles lo son.

Dios guarde a Vuestras Mercedes muchos años.

Móstoles dos de Mayo de mil ochocientos y ocho.

Andrés Torrejón. Simón Hernández».


Oda «El Dos de Mayo», de Bernardo López García

Oigo, Patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman, tocando a muerto,
la Campana y el Cañón;
sobre tu invicto Pendón
miro flotantes pendones,
y oigo alzarse a otras Regiones
en estrofas funerarias,
de la Iglesia las plegarias,
y del Arte las canciones.

Lloras, porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron
¡A ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron!
¡A ti, por quien se inclinaron
los mundos de zona a zona!
¡A ti, soberbia matrona
que, libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu Corona!

Do quiera la mente mía
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
contando tu valentía;
desde la cumbre bravía
que el sol indio torna sola,
hasta el África, que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!

Tembló el orbe a tus Legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las garras de tus leones;
nadie humilló tus Pendones
ni te arrancó la victoria;
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el Libro de la Historia.

Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial;
en tu Suelo virginal
no arraigan extraños Fueros;
porque, indómitos y fieros,
saben hacer sus vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros.

Y aún hubo en la tierra un hombre,
que osó profanar tu manto.
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la historia;
presta luz a mi memoria,
y el mundo y la Patria a coro,
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.

Aquel genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder,
que no puede esclavo ser,
Pueblo que sabe morir.

«¡Guerra!» clamó ante el Altar
el Sacerdote con ira;
«¡Guerra!» repitió la lira
con indómito cantar:
«¡Guerra!» gritó al despertar
el Pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana Tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: «¡Venganza y Guerra!».

La virgen, con patrio ardor,
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y, cuando calmado está,
grita al hijo que se va:
«¡Pues que la Patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:
tu madre te vengará!».

Y suenan patrias canciones
cantando Santos Deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libres Pendones
el grito de Patria zumba
y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
¡y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba!

¡Mártires de la Lealtad
que del honor al arrullo
fuisteis de la Patria orgullo
y honra de la humanidad!
En la tumba descansad,
que el valiente Pueblo ibero
jura con rostro altanero
que: ¡Hasta que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
LA PLANTA DEL EUROPEO!

1 comentario:

Michael O'Leary dijo...

Es estupenda para cantarla a paso ligero