miércoles, 29 de agosto de 2007

Idea General del Gnosticismo

Pedro Berruguete, «Auto de Fe presidido por Santo Domingo de Guzmán»



«Idea General del Gnosticismo». Prof. Thasia de Vallenilla

Gnóstico
: del latín gnosticus y este del griego, conocer. Gnosticismo: Doctrina filosófica y religiosa de los primeros siglos de la Iglesia, mezcla de la cristiana con creencias judaicas y orientales, que se dividió en varias sectas y pretendía tener el conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas.

• Neopitagorismo:

Los neopitagóricos practicaban una religión sincretista, mezcla de ideas filosóficas helénicas y de reminiscencias o elementos orientales, todo ello en armonía con la religión romana o culto al emperador. Sobresalieron: Filostrato (incitado por la Emperatriz Julia Domna) Siglo III. Apolonio de Tiana, presentado como un reformador o semidiós, paralelo y sustituto de Cristo.

• Neoplatonismo:

La Escuela Neoplatónica insiste mucho en cierta interpretación alegórica de los mitos antiguos a los dioses, rechazan el politeísmo abierto y grosero y buscan cierta ascética y aun una especie de contemplación de la divinidad, que los hace sospechosos de panteísmo. Se destacaron: Hierocles, gobernador romano de Bitinia; Plotino en Roma a mediados del siglo III y Jámblico a principios del siglo IV.

Gnosticismo

El gnosticismo está directamente emparentado con el neopitagorismo y con el neoplatonismo el cual pretendían resucitar la antigua filosofía pagana, mientras que el gnosticismo se presentaba como cristiano.

La gravedad de esta herejía que se presentaba con sus variadísimas manifestaciones y multitud de variantes, nos hace comprender fácilmente la seriedad de la lucha que mantuvo la Iglesia contra las manifestaciones del espíritu gnóstico, que en el fondo era el espíritu pagano.

Se presentaban con un ropaje de ciencia y alta especulación de donde tomó el nombre de gnosis, conocimiento o ciencia, y sobre todo porque, realmente, tuvo una serie de hombres de talento y cualidades excepcionales, que supieron presentar las ideas fascinadoras del gnosticismo con un atractivo seductor.

• Origen de la gnosis:

Después de la victoria de Alejandro Magno y de la sumisión de los pueblos orientales a los romanos, se infiltraron en el mundo grecorromano multitud de ideas orientales como el dualismo y cierto sentimentalismo, propios de los ritos de Oriente, añadiéndose a esto el rejuvenecimiento de las ideas filosóficas de Platón y en general de la filosofía griega. El fenómeno más sobresaliente fueron los diversos conglomerados que llamamos sistemas o religiones sincretistas, en los cuales predomina siempre cierta ansia de lo divino y de un conocimiento más elevado.

• Formación:

Entrado el siglo II, se produjeron dos hechos que contribuyeron poderosamente a la fusión de aquellos principios orientales e idea filosóficas griegas con algunas doctrinas cristianas, que es propiamente lo que constituye el gnosticismo.

Corresponde al auge siempre creciente de los conglomerados sincretísticos de las religiones y cultos orientales con los principios y especulaciones neopitagóricos y neoplatónicos.

El desarrollo del cristianismo el cual trajo consigo, por una parte, el buen efecto de la creación de escuelas teológicas, que tendían a armonizar, en cuanto era posible, las especulaciones filosóficas con los dogmas cristianos,

Más por otra parte, el desarrollo del cristianismo indujo a algunos a rebajar las doctrinas cristianas a los sistemas y principios paganos y hacer con ellos una amalgama difícil de entender en nuestros días.

Por una parte estaban ellos imbuidos en los principios paganos, y, por otra, no habían penetrado suficientemente el alcance de los principios cristianos, se explica que, no obstante su talento, cayeran en las más inverosímiles aberraciones, verdaderos rompecabezas y concepciones extravagantes, sólo comprensibles en el ambiente en que se formaron.

Procedencia

Síntesis de la procedencia de los diversos elementos principales del gnosticismo:

• De la filosofía platónica:

Se tomaron algunas cuestiones un tanto especulativas, como la teoría de las ideas, etc. aunque acomodada a las nuevas corrientes.

• Del neopitagorismo, neoplatonismo:

Se tomaron ciertos principios ascéticos y morales, la tendencia a la contemplación divina, el panteísmo.

• Otros elementos se tomaron de las religiones de Egipto, Persia y Caldea:

Eran principios y prácticas religiosas características del Oriente, que fomentaban el sentimentalismo religioso y pretendían conducir a la unión con la divinidad.

• Elementos cosmogónicos tomados de los persas, hindúes y otros pueblos del Extremo Oriente:

De ahí las emanaciones del principio supremo, los grupos de eones, etc. Además de añadírseles la interpretación alegórica y fantástica de los mitos y de la teología primitiva. (Cosmogonía: del griego κοσμο mundo, y de γονία ser, producirse; ciencia que trata de la formación del universo).

• Se tomaron diversos elementos del cristianismo:

De la Sagrada Escritura espigaron lo que les parecía, y con las más atrevidas alegorías lo acomodaron a sus concepciones. La idea más específicamente cristiana era la de la redención, aunque también está expresada de algún modo en las religiones orientales. En el gnosticismo es sustancial el tema de la redención, aunque se presenta de una forma exterior cristiana, se la reviste de un ropaje extraño y raro.

Puntos fundamentales de los diversos sistemas:

• El dualismo

El punto básico es la oposición fundamental y eterna entre el Dios trascendental e inaccesible, el abismo inescrutable, Ser supremo, y por otro lado la materia informe, la concebida como principio y origen del mal, es lo que se denomina dualismo.

• Los eones

El segundo punto fundamental es la doctrina sobre los seres intermediarios, una serie de criaturas producidas generalmente por emanaciones del Ser supremo, los llamados eones, esto es, principios eternos, porque en realidad debían haber sido producidos desde la eternidad. Todos estos eones deben estar entrelazados de un modo especial, distinto en los diversos sistemas, y junto con el Ser supremo formaban el reino de la luz; estos eones o emanaciones iban generalmente por parejas, y eran menos perfectos a medida que se alejaban del Ser supremo, de todos modos aún el eón inferior poseía una partícula de divinidad, que imposibilitaba la creación de la materia, por otra parte, al efectuarse estas emanaciones, algunas partecitas de la divinidad cayeron en medio de la materia y allí se hallaban como desterradas entre un elemento contrario.

• El problema del mal

Todo esto iba encaminado a explicar el problema del mal, uno de los que más han preocupado siempre a los hombres. Las explicación de los gnósticos está basada en el dualismo persa y en la teoría de los eones, emparentada con las ideas platónicas.

Uno de los eones, participante de la divinidad, pretendió ascender en su posición y aún llegar al grado de Ser supremo, y así se rebela contra aquél; es arrojado entonces del reino de la luz; este eón se llama demiurgo, crea el mundo material y el hombre, entablándose con esto una lucha constante entre el hombre y Dios. Algunos gnósticos, pasando adelante, identificaron el demiurgo, contrincante de Dios, con el Dios del Antiguo Testamento. Las almas de los hombres, espirituales y puras, son partecitas de luz encerradas en la materia, de la que esperan ser rescatadas.

Para redimir al alma humana, encerrada en la materia, vino otro eón, fiel al Ser supremo, el eón Cristo; este comunicó a las almas el conocimiento de su verdadero origen y les enseñó el modo de librarse de la materia, que es precisamente por el conocimiento superior, no por las buenas obras. Este eón divino, el Cristo de la filosofía gnóstica, no toma verdadero cuerpo, pues esto en su concepción es imposible, ya que la materia es esencialmente mala, además, y por eso mismo, no redime por medio del sacrificio de la cruz, sino enseñando el conocimiento verdadero con Su ejemplo. Sin cuerpo verdadero, Cristo no podía sufrir ni, por tanto, merecer.

Divisiones de los gnósticos:

Precisamente por la importancia que se da al conocimiento o gnosis se dividen en tres clases o castas:

a) Los espirituales o gnósticos:

Los que ha conseguido el pleno conocimiento, no necesitan nada más, ni tienen que preocuparse de ninguna clase de prescripciones ni de ninguna norma moral; su conocimiento los salva y les basta.

b) Los psíquicos:

Son simples cristianos, que no tienen capacidad para llegar a la verdadera gnosis.

c) Los materiales (hílicos):

Que son los paganos, que no tienen esperanza ninguna de salvación.

Está división está evidentemente inspirada en la teoría tricotómica de Platón, que distingue en el hombre el triple principio: espíritu, alma sensible y cuerpo. De ahí proceden, naturalmente los errores y aberraciones en la moral, tan característicos en algunos grupos gnósticos. Ya la distinción absoluta de las tres clases de hombres lleva consigo el germen de la inmoralidad.

Principales manifestaciones del espíritu gnóstico:

• Docetismo:

Ya desde el siglo I aparecen asomos del espíritu gnóstico; estos se manifiestan con la idea de un cuerpo aparente en Cristo; esta doctrina recibió el nombre de docetismo, y en las diversas formas que se presentó se reducía a la idea de que Cristo no tomó un cuerpo verdadero, ya que la materia es algo intrínsecamente malo, sino un cuerpo aparente.

• Simón Mago:

Fue sin duda precursor de los gnósticos; se atribuía una virtud maravillosa, sobre todo la que suponían de él sus seguidores, lo constituyeron en un verdadero eón superior, el demiurgo de los gnósticos, una emanación de Dios. Su nombre dio origen al pecado de simonía.

• Cerinto:

Hombre de gran talento especulativo, verdadero precursor de los gnósticos y de otros herejes de los siglos IV y V; instruido en la filosofía griega, concebía la divinidad según la ideología dualista, elevada sobre todo lo creado, pero sin ningún contacto con el mundo; por eso suponía la existencia de un ser mediador, el demiurgo, creador del mundo, el cual fue quien le dio la ley a Moisés. Distinguía entre Jesús y Cristo, siendo Jesús el hijo de María, hombre verdadero, con verdadero cuerpo humano; pero nada más; al ser bautizado se juntó con él Cristo, que era el mediador entre Dios y el mundo, y con su virtud obró milagros; pero antes de su muerte lo abandonó.

• Saturnilo:

Enseñó en Antioquía hacía el año 125, poniendo por base de su sistema el dualismo persa, el Dios de la Luz y Satán, el principio del bien y principio del mal. Sigue los principios generales antes expuestos.

Para Saturnilo, el Dios de los judíos es uno de los espíritus procedentes del principio de la luz; otro eón divino es Cristo, que viene a redimir a los hombres, que poseen el germen divino, y para ello toma cuerpo aparente y enseña a los hombres el verdadero conocimiento, la abstinencia de carne, del matrimonio y de la procreación de hijos. Así obra la redención.

Gnósticos alejandrinos:

• Basílides:

Enseñaba en Alejandría hacia el año 130 de tendencias helenísticas, para recomendar su doctrina él y su hijo Isidoro, pretendían haberla recibido por mediación de San Pedro, llamado Glaukias.

Distingue tres mundos:

• En el primero, que está por encima de todo lo creado, reside el Ser supremo.
• En el segundo, como intermediario, están las 365 regiones suprasensibles.
• En el tercero subsiste el mundo sublunar, habitado por espíritus o ángeles, que crearon el mundo; a su cabeza se halla el Dios de los judíos.

Con el fin de librar a los hombres del poder del demiurgo, el Dios supremo envía a su propio espíritu, el cual toma en Jesús una forma aparente. Uno de los distintivos de los basilianos eran sus orgías mágicas y sus expresiones misteriosas, que traían escritas en brazaletes a modo de amuletos.

Teorías principales de Basílides:

La redención, que supone en el cielo intermedio efectuada por un redentor llamado Evangelio. Esta teoría explica por medio de incorporaciones sucesivas, el problema del dolor según el cual, Dios no ha podido atormentar a los inocentes, por lo tanto, si los mártires y el mismo Cristo han sufrido, no eran enteramente inocentes.

• Valentín:

Fue quien llevó a su apogeo la gnosis alejandrina; la llevó a Roma entre el año 136-140.

Su sistema o teorías:

- Asienta el principio de la división y oposición entre los dos principios del bien y el mal.

- El desarrollo del principio del bien, o pléroma, es un verdadero juego de malabares por los eones que proceden de él y a su vez producen otros.

- Una pareja de eones intermediarios es el anthropos y ecclesia.

- El reino de la luz está constituido por quince pares de espíritus celeste, uno de estos espíritus, la sofia, cae en el pecado de pretender abarcar con su inteligencia al Ser supremo, introduciéndose la confusión en el mundo de los eones, el fruto es Achamoth, que arrojado del pléroma, se precipita en el vacío.

- Con el fin de restablecer el orden, se produce un par, el 16, llamado Cristo y Espíritu Santo, y, en efecto, éstos instruyen a los eones sobre los límites de su conocimiento, y entonces todos juntos crean el eón 33, Jesús Soler, Jesús Salvador.

• Carpócrates:

Presentó igualmente a su modo la doctrina gnóstica, sacando la consecuencia de la libertad de los perfectos y dándole una tendencia abiertamente inmoral.

• Los Ofitas:

Se les llama ofitas por atribuir a la serpiente, un papel importante en el desarrollo de la creación. Eran asimismo completamente inmorales, su sistema resulta una verdadera novela, por lo fantástico de los nombres con que aparecen sus diversas ramificaciones y la explicación que daban sobre la creación del mundo y el problema del bien y del mal.

Los principales grupos ofitas fueron:

- Los naasenos, quienes veían en la serpiente al Ser supremo.
- Los setitas, para quienes Set era el patriarca de los espirituales.
- Los peratas, que querían pasar felizmente a través de todos los males.
- Los cainitas, quienes reconocían como jefe a Caín.
- Los encratitas, cuyo fundador y organizador fue Taciano; su distintivo fue una ascética rigurosa, la guerra al matrimonio y otras normas morales destructoras.
- Los berdesanes, discípulos de Valentín, cuyo sistema representó en el Oriente.

• Pablo de Samosata:

Hombre bien formado dialécticamente, nombrado obispo de Antioquia en el año de 260, se dio una vida secular muy conforme con su carácter altanero. Su doctrina forma parte de las herejías cristológicas. Según él Cristo era mero hombre, pero en él habitaba el Logos impersonal, la virtud de Dios, de una manera más especial que en los profetas; Cristo, pues, sufrió según la naturaleza, pero según otra fuerza o gracia obró milagros; en una palabra, Cristo no era propiamente Dios, sino puro hombre, levantado o adoptado por una fuerza superior; por esto se denominó a este error adopcionismo y dinamismo.