viernes, 28 de septiembre de 2007

La conjura Bilderberg

El investigador y experto en comunicación Daniel Estulin, nacido en Rusia hace 40 años, ha vivido en Canadá e Italia y desde hace 15 años ha investigado las actividades del secretista Club Bilderberg.

El Club Bilderberg pretende un mundo global y esclavo. Estulin lo ha explicado con brío y detalle en «La verdadera historia del Club Bilderberg» (Planeta), todo un best seller internacional, y abunda ahora en el asunto en «Los secretos del Club Bilderberg» (Bronce), de nuevo un éxito editorial.

Entrevista a Daniel Estulin publicada en «La Vanguardia» (21-I-2007)

¿Cuándo ha sido la última reunión del Club Bilderberg?
- El pasado mes de junio en Ottawa, Canadá.

¿De qué hablaron?
- De la burbuja inmobiliaria. Les preocupa que estalle. Por eso los grandes bancos están desinvirtiendo en el sector inmobiliario.

Pues siguen dándonos hipotecas.
- ¡Para tenernos atrapados! Su propósito es dejarnos sin liquidez.

¿Con qué fin?
- Que seamos sus esclavos.

Vivimos en sociedades democráticas, le recuerdo.
- La estrategia de los bilderbergs es laminar soberanías nacionales para gestionar el mundo como una empresa.

¿Así ve usted la globalización?
- Es el diseño que tienen trazado.

Nadie detenta tanto poder para lograr lo que deseen sin oposición.
- Tienen muchas bolas en el bombo.

¿Y no disputan nunca entre ellos?
- Comparten la filosofía esencial, y en su reunión anual liman y coordinan aspectos. No dejan entrar a la prensa para que no conozcamos sus planes de dominación.

Así... ¿cómo sabe tanto de ellos?
- Llevo 13 años investigándolos, y he conseguido tener algún topo.

¿Cuántos son?
- Son unas 130 de las personas más poderosas del mundo. Se reúnen cada año desde 1954 (ese año fue en el hotel Bilderberg, de ahí el nombre): presidentes de Estados y gobiernos, políticos de todos los partidos, presidentes de bancos y multinacionales, grandes empresarios... ¡todos contra el Estado-nación y a favor de la mundialización económica! En el núcleo duro están las familias Rockefeller y Rothschild.

¿Y alcanzan siempre lo que se proponen?
- Cada día hay más políticos entregados a ese proyecto de empresa mundial.

Pero siempre habrá pensamiento libre, artistas, intelectuales...
- ¡También ahí opera Bilderberg! Respaldaron a los Beatles, por ejemplo: mediante la música podían influir en millones de jóvenes. ¡Así lo teorizó Adorno! Y así ha sido.

Perdone, pero ¡los jóvenes escuchan la música que les gusta!
- No, no, nada es espontáneo. No crea que la EMI es una discográfica: ¡es una de las principales productoras británicas de componentes electrónicos militares!

La cultura pop, los hippies, la psicodelia, ¿parte del plan?
- Sí, forma parte del plan. Para desmovilizar a los jóvenes del activismo político. Ahora está la MTV: debilita las mentes juveniles, las aparta de la cultura clásica.

Ya estamos: la tele es el demonio.
- La tele apela a la emoción e inhibe la razón. «No pienses: ¡siente!», es hoy el gran lema publicitario.

¿Qué lugar ocupan en este tablero los países árabes?
- Los dejan en manos de jeques que son peleles con petróleo. El peligro no son ellos, ni siquiera Ben Laden: ¡Bush sabe bien dónde está Ben Laden! Pero le conviene dejar que siga encarnando el rostro de la amenaza, y él se aprovecha de eso.

¿Y Rusia? ¿Y China? ¿Están en esta conjura mundialista?
- China tiene un creciente poder sobre la economía estadounidense. Y Rusia ha liquidado su deuda externa. ¡Son, pues, países libres!

¿Le consuela? A mí me dan más miedo que EE.UU.
- Mire, usted y yo sólo somos dos microbios entre Godzillas.

Y, ¿no será usted también una pieza más del Club Bilderberg?
- No. Si lo fuera encontraría editor en Estados Unidos. ¡Ninguno se atreve!

Pues aquí le publica Planeta, un grupo poderoso.
- Pero que no comparte la filosofía de los bilderbergs, no está en el club.

Hace un año me predijo que Irán sería invadido, y no ha sido así.
- Pero el intento sigue vivo. También le dije que el precio del petróleo se dispararía, y así sucedió. Y volverá a subir. El 11-S fue tolerado, como Pearl Harbour, para justificar la conquista del petróleo en el planeta.

Más nos valdría ir explorando otras energías.
- ¡La energía nuclear, por ejemplo! Pero, claro, eso proporciona poder e independencia a los países, ¡justo lo que no quiere Bilderberg! Por eso Bilderberg financia a Greenpace.

Ve usted a Bilderberg por todas partes.
- Claro, piense, no sea ingenuo: Hugo Chávez, que tanto ladra, ¡le vende a Bush su petróleo! ¿Lo ve? Y ahí está el negocio de la droga, el más lucrativo del mundo: sus beneficios alimentan el sistema financiero, Wall Street, los bancos...

¿En qué banco ingresa usted los beneficios de su libro?
- En una caja local en la que puedo controlar qué hacen con mi dinero.

¿Le teme Bilderberg a usted?
- Soy molesto, pero a lo único que temen de verdad los bilderbergs es a una sola cosa: las movilizaciones populares, los pueblos levantados.