miércoles, 5 de septiembre de 2007

¿Quedó sujeto u obligado a la pena de excomunión Mons. Lefèbvre?

Sabido es que el 30 de junio de 1988, reverendísimo Mons. Arzobispo Marcel Lefèbvre confirió válidamente, pero sin que constara previamente el mandato pontificio, la ordenación episcopal a Mons. Bernard Fellay, Mons. Bernard Tissier de Mallerais, Mons. Richard Williamson y Mons. Alfonso de Galarreta.

Al realizar ese acto sin que constara previamente el mandato pontificio (can. 1013), a pesar del monitum público que le hiciera el Cardenal Prefecto de la Congregación para los Obispos el 17 de junio de 1988, algunos sostienen que Mons. Lefèbvre, Mons. Fellay, Mons. Tissier de Mallerais, Mons. Williamson y Mons. de Galarreta incurrieron en la grave pena de excomunión prevista por la disciplina eclesiástica (can. 1382):

Objeciones por las que parece que Mons. Lefèbvre et alia quedaron sujetos u obligados a la pena de excomunión:

Capítulo I. De la celebración y ministro de la ordenación [Libro IV. De la función de santificar la Iglesia. Parte I. De los sacramentos. Título VI. Del orden (Cann. 1008-1054)]:

• Canon 1013 A ningún Obispo le es lícito conferir la ordenación episcopal sin que conste previamente el mandato pontificio.

Título III. De la usurpación de funciones eclesiásticas y de los delitos en el ejercicio de las mismas (Cann. 1378-1389) [Libro VI. De las sanciones en la Iglesia. Parte II. De las penas para cada uno de los delitos]:

• Canon 1382
El Obispo que confiere a alguien la consagración episcopal sin mandato pontificio, así como el que recibe de él la consagración, incurre en excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica.

Contra esto:

La tesis según la cual quedaron sujetos u obligados por la pena de excomunión Mons. Lefèbvre, Mons. Fellay, Mons. Tissier de Mallerais, Mons. Williamson y Mons. de Galarreta, repugna el mismo Código de Derecho Canónico, promulgado por la autoridad de Juan Pablo II, Papa, y dado en Roma, el día 25 de enero de 1983,
a tenor de los siguientes cánones 12, 18, 1323 y 1324:

Título I. De las leyes eclesiásticas (Cann. 7-22) [Libro I. De las normas generales (Cann. 1-6)]

• Canon 12 § 1. Las leyes universales obligan en todo el mundo a todos aquellos para quienes han sido dadas.
§ 2. Quedan eximidos de las leyes universales que no están vigentes en un determinado territorio todos aquellos que de hecho se encuentran en ese territorio.

• Canon 18 Las leyes que establecen alguna pena, coartan el libre ejercicio de los derechos, o contienen una excepción a la ley se deben interpretar estrictamente.

Título III.
Del sujeto pasivo de las sanciones penales (Cann. 1321-1330) [Libro VI. De las sanciones en la Iglesia. Parte I. De los delitos y penas en general]

• Canon 1323
No queda sujeto a ninguna pena quien, cuando infringió una ley o precepto:
1 aún no había cumplido dieciséis años;
2 ignoraba sin culpa que estaba infringiendo una ley o precepto; y a la ignorancia se equiparan la inadvertencia y el error;
3 obró por violencia, o por caso fortuito que no pudo preverse o que, una vez previsto, no pudo evitar;
4 actuó coaccionado por miedo grave, aunque lo fuera sólo relativamente, o por necesidad o para evitar un grave perjuicio
, a no ser que el acto fuera intrínsecamente malo o redundase en daño de las almas;
5 actuó en legítima defensa contra un injusto agresor de sí mismo o de otro, guardando la debida moderación;
6 carecía de uso de
razón, sin perjuicio de lo que se prescribe en los cc. 1324 § 1, 2 y 1325;
7 juzgó sin culpa que concurría alguna de las circunstancias indicadas en los nn. 4 ó 5.

• Canon 1324 § 1. El infractor no queda eximido de la pena, pero se debe atenuar la pena establecida en la ley o en el precepto, o emplear una penitencia en su lugar, cuando el delito ha sido cometido:
1 por quien tenía sólo uso imperfecto de razón;
2 por quien carecía de uso de razón a causa de embriaguez u otra perturbación semejante de la mente, de la que fuera culpable;
3 por impulso grave de pasión, pero que no precedió, impidiéndolos, a cualquier deliberación de la mente y consentimiento de la voluntad, siempre que la pasión no hubiera sido voluntariamente provocada o fomentada;
4 por un menor de edad, que haya cumplido dieciséis años;
5 por quien actuó coaccionado por miedo grave, aunque lo fuera sólo relativamente, o por necesidad o para evitar un perjuicio grave,
si el delito es intrínsecamente malo o redunda en daño de las almas;
6 por
quien actuó en legítima defensa contra un injusto agresor de sí mismo o de otro, pero sin guardar la debida moderación;
7 contra el que provoca grave e injustamente;
8 por quien errónea pero culpablemente juzgó que concurría alguna de las circunstancias indicadas en el c. 1323, 4 ó 5;
9 por quien, sin culpa, ignoraba que la ley o el precepto llevaban aneja una pena;
10 por quien obró sin plena imputabilidad, con tal de que ésta siga siendo grave.
§ 2. Puede el juez hacer lo mismo, si concurre cualquier otra circunstancia que disminuya la gravedad del delito.
§ 3. En las circunstancias que se enumeran en el § 1, el reo no queda obligado por las penas latae sententiae.