lunes, 24 de septiembre de 2007

Las Naciones Unidas: Un Camino Equivocado hacia la Paz Mundial


Autora: Cornelia R. Ferreira

Discurso dado en el Congreso “Fátima: Última Oportunidad para la Paz Mundial” Tuy, España, 12 de octubre de 2006

Excelencias, Reverendos Padres y Religiosos, damas y caballeros:

En su discurso a las Naciones Unidas por su 20º aniversario en 1965, el Papa Pablo VI dijo: “Nuestro mensaje desea ser ante todo una ratificación moral y solemne de esta augusta institución... esta Organización representa el camino obligado de la civilización moderna y de la paz mundial... Los pueblos del mundo recurren a las Naciones Unidas como última esperanza de concordia y paz”.

Sesenta años después, la ONU no nos ha dado la paz. ¿Se puede decir, entonces, que sea nuestra única esperanza para la paz? Por desgracia, desde que fuera creada los Papas han depositado cada vez más confianza en esta institución.

Según explicó el Padre Brian Harrison en la revista Christian Order [1], esta dependencia comenzó en efecto el 11 de noviembre de 1918, día en que se firmó el Armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial y el Emperador Carlos I de Austria-Hungría fue forzado a retirarse del poder. Dijo que el pueblo había asumido el poder y que se formaría una alianza alemana-austriaca con el fin de “crear y apoyar el nuevo orden mundial”.

Pues bien, según los libros de historia, el Sacro Imperio Romano [Germánico] fue destruido por Napoleón, un francmasón [2], en 1806. Sin embargo, el Padre Harrison afirma:

La Iglesia continuó reconociendo al Emperador Austriaco como “heredero” de los privilegios del Sacro Emperador Romano..., [así como] Rusia ha sido reconocida por las Naciones Unidas como “heredera” del asiento de la ya disuelta Unión Soviética.

Por eso se considera que el Sacro Imperio Romano [Germánico] fue disuelto por completo el 11 de noviembre de 1918, como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. La Iglesia perdió su “brazo derecho” seglar (así se hacía referencia al Imperio en las oraciones de la Iglesia). Su papel había sido la defensa de la paz para la Iglesia, y como consecuencia, de la paz mundial. Esta desaparición dejó un vacío que vino a llenar el Nuevo Orden Mundial humanístico, en la forma de la Sociedad de Naciones que más tarde se convertiría en las Naciones Unidas, ese “nuevo ‘imperio’ internacional fundado en los derechos del hombre en lugar de en la soberanía de Cristo”.

Tan importante era el papel político-religioso del Emperador de cara a la defensa y bienestar temporal de la Cristiandad que se le permitía vetar a los candidatos papales. Y el culto oficial de la Iglesia contaba con oraciones para el Emperador. “Los Misales previos a los tiempos de Pío XII... contenían una colecta, una oración secreta y una oración posterior a la comunión... para el Emperador en circunstancias apropiadas”. También se lo incluía en la gran letanía de intercesiones del Viernes Santo [3]. Esto se mantuvo hasta la década de 1950, probablemente porque se pensaba que la disolución del Sacro Imperio Romano en 1918 no fue sino un contratiempo transitorio. De hecho, el Papa Pío intentó establecer un nuevo Estado Católico después de la Segunda Guerra Mundial, pero no tuvo éxito [4].

Al repasar las oraciones, asombra darse cuenta de que, así como antes la Iglesia invocaba la ayuda de Dios, ahora depende casi exclusivamente de hombres y de organizaciones llenos de maldad.

La oración colecta de la Misa mencionaba a Dios, no a la ONU, como protector de todos los Reinos y “sobre todo” del Imperio Cristiano.
La oración secreta “nos recuerda el deber que tiene el Emperador de proteger la paz y libertad de la Cristiandad, ya que él es el ‘brazo’ poderoso del Altísimo”. Esta oración pedía la ayuda de Dios para que Su “‘brazo’ protegiera a las naciones fieles, para que, al ser derrotados los enemigos de la paz, la libertad cristiana pudiera servir [a Dios] en un ambiente de seguridad”.
La oración posterior a la comunión pedía a Dios que equipara al Imperio Romano y al Emperador con “el arsenal del cielo” (no el de la ONU) “para que la paz de las iglesias no fuese perturbada por las tormentas de guerra”.
La plegaria del Viernes Santo imploraba la ayuda de Dios para el Emperador, para que civilizara el mundo en pos de “nuestra paz constante”, subyugando a “todas las naciones bárbaras” bajo su autoridad. También pedía que “aquellas naciones que confiaban en su propia ferocidad fueran contenidas por el brazo derecho de Tu poder”.

Bien sabía Dios que a partir de 1918 la Iglesia ya no iba a contar con su defensor temporal, y probablemente es por ello que la Virgen de Fátima fue enviada a la Iglesia en 1917 para explicarle el modo de protegerse y de obtener la paz en el mundo. Sencillamente, la paz fue confiada al Corazón Inmaculado de María, y a nadie más. Las guerras, dijo ella, son consecuencia del pecado. La paz sólo será posible cuando se venere a su Corazón Inmaculado en todo el mundo. Esto entraña la Consagración de Rusia por todos los obispos del mundo, así como comuniones de reparación los primeros sábados de mes. De lo contrario, Rusia se convertirá en un instrumento de castigo para el mundo entero, difundiendo sus errores y fomentando las guerras y la persecución de la Iglesia [5]. Sin embargo, no le han hecho caso a la Virgen. Más bien, señala el Padre Harrison, al disolverse el brazo derecho seglar de la Iglesia, “unos sustitutos civiles, como la Sociedad de Naciones y las Naciones Unidas”, lograron por fin “convencer a los Papas de que ellos, y no la mancomunidad cristiana de antaño..., poseían la clave para lograr la paz y la unidad del mundo”.

Entonces el Papa Pío XII abolió el rezo de las oraciones por el Emperador. Y luego, en la nueva Misa de Pablo VI se dejaron a un lado las oraciones al final de la Misa que piden por la protección de la Iglesia, incluyendo la oración a San Miguel. La Iglesia se vio obligada a depender del enemigo de Dios, la ONU, para su propia protección y para proteger la paz del mundo.

Aunque S.S. Pío XII brindó su apoyo a la ONU, previno sobre la posibilidad de que intentara imponer su visión del mundo al resto de la humanidad [6]. Por ello no la ratificó como el camino ineludible a la paz mundial. Juan XXIII incrementó en gran medida el apoyo brindado por el catolicismo [7]. En su primer discurso papal, Juan Pablo I instó al mundo a que se empeñara en crear un “nuevo orden más justo y más pacífico”. Alabó todos los proyectos en favor de la paz, pero dijo que la “inmensa fuerza espiritual” de la Iglesia católica “es la garantía de la paz y del orden” [8].

Bajo el pontificado del Papa Juan Pablo II el Vaticano y la ONU copatrocinaron muchas iniciativas en favor de la fraternidad universal y la paz. Juan Pablo dijo en 2003 que las Naciones Unidas “tienen un papel más importante que nunca en la reconstrucción de países”. Enfatizó que el derecho internacional – no la ley divina o el proyecto de la Virgen de Fátima para la paz – es un medio para evitar la guerra [9]. El 1º de enero de 2004 afirmó claramente que el derecho internacional, conocido también como el “estado de derecho”, se ubica por encima de las soberanías nacionales. Pidió un nuevo orden internacional bajo la guía de una ONU más fuerte; y expresó su deseo de que ya no fuera simplemente un organismo administrativo, sino ¡un “eje moral” para el mundo! [10]. ¡Recuerden que nos estamos refiriendo a una organización que inclusive en los niveles más básicos está controlada por matones y tiranos!

Pero para comprender a fondo por qué la Iglesia se equivoca al poner su confianza en la ONU con el fin de conseguir la paz mundial, es absolutamente necesario que examinemos la historia de esta institución. Esta historia comienza con la francmasonería iluminista, que siempre ha tenido por meta última la imposición del culto a Lucifer mediante un único gobierno mundial. No es otra cosa que la siguiente etapa de la revolución primordial de Lucifer, y su deseo de controlar el universo entero [11]. La encíclica Humanum Genus del Papa León XIII (1884) expone en detalle los planes de la masonería para instaurar su nuevo orden mundial en lugar del antiguo orden mundial cristiano. Ya en el siglo XIX, Benjamín Disraeli, el Cardenal Newman y el Cardenal Manning señalaron el poder que tienen las sociedades secretas por detrás de los gobiernos y del comunismo. Tanto estas fuerzas secretas como el comunismo fueron dirigidos por la francmasonería, afirma el Papa León XIII. La masonería, observó él, había “penetrado en todos los niveles de la sociedad” antes de 1902, formando “un poder invisible y sin responsable fijo, un gobierno independiente dentro del... Estado, por así decirlo” [12].

Ahora bien, Voltaire escribió que “para subyugar nuevamente a las masas, los Illuminati tienen que mentirles como lo hace el mismo diablo..., sin reparos y siempre”. Dijo a sus compañeros iluministas: “Debemos hacerles promesas generosas y valernos de expresiones pomposas... Poco importa... si a final sucede lo opuesto de lo que nosotros prometimos” [13]. Esta instrucción suya llevada a jerga moderna resume adecuadamente la “declaración de objetivos” de las Naciones Unidas.

En su intento de obligar el mundo a aceptar el sometimiento de los gobiernos nacionales a una autoridad mundial, la estrategia humana para conseguir la paz lleva más bien a un estado de guerra continuo. Dicha estrategia fue elaborada casi un siglo antes del proyecto de paz de Nuestra Señora de Fátima. Su autor era Johann Fichte (1762-1814), un masón alemán asociado con los Illuminati. Según Fichte, para lograr un gobierno mundial era necesario crear previamente una sociedad de naciones, “algo que solamente se concretaría si antes se manipulaba en forma deliberada una cantidad de guerras tal que la humanidad desearía la paz a cualquier precio” [14]. La creación de las Naciones Unidas resulta consistente con este plan de Fichte: interminables guerras hasta que la humanidad entera, incluyendo la Iglesia católica, acepte el dominio del gobierno mundial masónico.

Rusia era el punto de partida. Churchill reveló que Lenin fue enviado a la Rusia zarista para destruirla. Ayudado por “la secta más temible en el mundo”, trabajó con “destreza diabólica para derrumbar todas las instituciones de las que dependía el Estado Ruso” [15]. Lenin y otros dirigentes comunistas eran satánicos [16]. Este es un hecho significativo si consideramos el gran número de países comunistas que forman parte de la ONU. Es probable que se pueda decir sin temor a equivocarse que Nuestra Señora de Fátima no estaba preocupada debido a las políticas económicas de Rusia, sino por su papel en la expansión del reino de Satanás.

Las dos guerras mundiales no fueron simple casualidad. Johann Fichte influyó a Hegel, quien a su vez ideó el método dialéctico que entraña un conflicto entre una tesis y su antítesis. La solución es una síntesis de compromiso entre las fuerzas opuestas que lleva adelante el objetivo de un gobierno mundial. Estos pasos se repiten hasta que se alcance la meta final [17]. Inspirado por el método dialéctico, a finales del siglo XIX, Albert Pike, sumo pontífice de la francmasonería universal, junto con Mazzini, capo de los Illuminati de Italia, planearon tres guerras mundiales y después, un cataclismo efectuado a sabiendas por los Illuminati para simplificar la erección de un gobierno mundial con la apariencia de promover la paz [18].

Hegel influyó tanto en Marx como en Hitler [19]. Los Illuminati apoyaron económicamente a Karl Marx (nacido con el nombre de Mordecai Marx Levi) para que escribiera el Manifiesto del Partido Comunista, que promueve los principios de los Illuminati [20]. El propósito de los Illuminati era “controlar el comunismo, el nazismo y el sionismo político para facilitar la división creciente de la población mundial en bandos opuestos” hasta que se eliminaran unos a otros.

El propósito de la Primera Guerra Mundial era el avance del comunismo y la destrucción de la Rusia zarista.
Y el de la Segunda Guerra Mundial un conflicto entre el comunismo y su antítesis, el fascismo.
La Tercera Guerra Mundial será “un conflicto [del sionismo] contra el mundo musulmán”.
Y el último paso, el cuarto, será un conflicto terrible entre los comunistas y los cristianos que resten.

Tan agotada quedará la humanidad tras esta serie de enfrentamientos que abrazará un gobierno mundial como la única solución para conseguir la paz. Los Illuminati asumirán el poder de ese gobierno, coronando a su propio jefe como rey-déspota del mundo e imponiendo su ideología luciferina al resto del género humano [21].

Siguiendo el método dialéctico de Hegel, tanto la revolución bolchevique y el establecimiento del imperio soviético, como también Hitler y los nazis, fueron financiados por los banqueros europeos y norteamericanos que formaban parte de una sociedad secreta conectada con los Illuminati, conocida por el nombre de la Orden, o la Orden de Skull and Bones (Calavera y Huesos) [22]. Entre las familias de renombre que están asociadas a la Orden se encuentran los Rothschild, los Rockefeller, y muchas otras pertenecientes a la élite norteamericana, como la familia Bush (el actual presidente Bush, su padre el anterior presidente Bush, y su abuelo, quien era socio y director de algunos de los bancos que financiaron a Hitler y a los soviéticos) [23]. La Orden ha sido el vehículo para infiltrar la filosofía iluminista en todos los ámbitos de la sociedad, incluyendo la religión. La Orden dio origen a la Sociedad de Naciones al finalizar la Primera Guerra Mundial, que a su vez se convirtió en las Naciones Unidas después de la Segunda Guerra Mundial [24]. Cabe notar que en 1946 en Gran Bretaña circuló un sello postal de la “Victoria” en el que aparecían símbolos masónicos y cuyo mensaje era que la Segunda Guerra Mundial había sido una victoria para la francmasonería. En relación con la Guerra del Golfo de 1991, el Presidente Bush padre dijo:

... Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional está unida. El liderazgo actual de las Naciones Unidas, en su momento poco más que un sueño ilusorio, ahora confirma la visión de sus fundadores... El mundo, entonces, puede aprovechar esta oportunidad para cumplir la promesa de larga data de un nuevo orden mundial... [25]

Sin lugar a dudas, la guerra ha puesto el mundo en ese camino. Bajo el mando de su hijo, miembro de tercera generación de los Skull and Bones, las naciones musulmanas han avanzado rápidamente hacia la Tercera Guerra Mundial. Unos días después del 11 de septiembre, el primer ministro canadiense Chrétien comentó en Nueva York: “Probablemente habrá un nuevo orden en el mundo que probablemente será mejor que el que tenemos en el presente” [26]. En efecto, viendo la cantidad de países involucrados en la guerra en el Medio Oriente, parece que ya nos encontramos en una Guerra Mundial no declarada.

Por lo que respecta a Norteamérica, alrededor de 1957 el Comandante naval canadiense y experto geopolítico William Carr afirmó lo siguiente:

Reconoceremos que ha llegado la hora de la subyugación cuando el Presidente de los Estados Unidos y el Primer Ministro de Canadá declaren un Estado de Emergencia y establezcan una dictadura militar, aparentemente como medida imprescindible para proteger al pueblo contra la agresión comunista. Los partidos comunistas de nuestros dos países han sido “retenidos” porque los Illuminati quieren valerse de ellos para provocar un “Estado de Emergencia”...

Cuando los comunistas reciban la orden de armar una revolución se les dará rienda suelta como en Rusia... Entonces se presentarán los agentes de los Illuminati... y asumirán el mando bajo el pretexto de ser los salvadores del pueblo [27].

Los terroristas musulmanes de hoy en día (reales o sólo de apariencia): ¿son usados como vanguardia comunista? Por vez primera los americanos tienen una presencia militar en la frontera entre los Estados Unidos y Canadá como medida de protección ante eventuales ataques terroristas desde el suelo canadiense.

Ahora examinemos la creación de la ONU y cómo encaja en el plan de los masones. Edward Mandell House, consejero íntimo del Presidente Woodrow Wilson, era miembro activo de los Illuminati. Los Estados Unidos entraron en la Primera Guerra Mundial a causa de un acuerdo secreto ideado por House, tras la entrega deliberada para su hundimiento por parte de un submarino alemán del navío británico Lusitania, que llevaba norteamericanos a bordo. Al terminar la guerra, Wilson, a instancias de House, propuso la idea de Fichte: una Sociedad de Naciones como medio para alcanzar la paz en el mundo. La Sociedad se benefició del apoyo económico de los Rockefeller y fue el primer paso en la creación de la infraestructura de un gobierno mundial. Tanto House y Wilson como la familia Rockefeller estaban conectados con los Skull and Bones [28].

Como los Estados Unidos no se unieron a esta Sociedad, en 1921 un grupo de banqueros internacionalistas conectados con los Skull and Bones crearon el Consejo de Relaciones Extranjeras (CFR) con el propósito de ejercer presión política para obtener la participación de los Estados Unidos. House, miembro de los Illuminati, fue uno de los fundadores del CFR y entre sus primeros participantes había muchos simpatizantes bolcheviques. El CFR logró convencer a Gran Bretaña y a los Estados Unidos para que reconocieran el régimen soviético [29].

Esta unión de financistas y comunistas demuestra que el comunismo y el capitalismo no se oponen. Asimismo, los términos “izquierda” y “derecha” carecen de significado en la mente de un masón. El comunismo y el fascismo son sistemas de poder político absoluto, y ambos resultaron de la filosofía de Hegel. Por ello los banqueros masónicos internacionales están muy dispuestos a aprovechar los regímenes totalitarios para conseguir sus metas [30].

Por fin el CFR logró, mediante la Segunda Guerra Mundial, que los Estados Unidos participaran del gobierno mundial. A esa altura el grupo ya controlaba el Departamento de Estado. Tan sólo dos semanas después del ataque de Pearl Harbor que llevó los Estados Unidos a la guerra, el Secretario de Estado sugirió al presidente Franklin D. Roosevelt que creara un comité de planificación para las Naciones Unidas. Muchos de sus miembros provenían del CFR. Así fue que fue el Consejo de Relaciones Extranjeras, un organismo ligado a la Orden y dominado por los comunistas, el que creó las Naciones Unidas en 1945. La ONU no nació como consecuencia de la guerra, pero la guerra fue una excusa para que la fundaran, con el supuesto propósito de evitar las guerras en el futuro, aunque su real objetivo es conseguir un gobierno mundial mediante las guerras. La propaganda del CFR comenzó a promover la ONU y así facilitar la aceptación de un gobierno mundial por parte de todas las poblaciones [31].

Roosevelt, un masón del 33º grado y “aliado íntimo del CFR” [32], quiso ayudar a Stalin durante la guerra, pero varios obispos norteamericanos se pusieron en contra porque sabían que una victoria aliada en ese contexto implicaría también un avance del comunismo. Estaban siguiendo las directivas de Pío XI en su encíclica Divini Redemptoris: “El comunismo es intrínsecamente perverso; y no se puede admitir que colaboren con él, en ningún terreno, quienes deseen salvar la civilización cristiana” [33]. La colaboración con un enemigo de la Iglesia no tenía sentido, aunque fuese para preservar la civilización cristiana.

Sin embargo, el Cardenal Spellman, Roosevelt y el subsecretario del Vaticano para los asuntos ordinarios, Monseñor Montini (futuro Papa Pablo VI), lograron presionar a Pío XII para que autorizara una “interpretación menos estricta de la Divini Redemptoris”. Entonces el 20 de septiembre de 1941, Pío XII “removió todo impedimento para que los norteamericanos enviaran ayuda a Rusia”. Así que los católicos recibieron el permiso para apoyar a Roosevelt y a Stalin [34]. Todas las fichas estaban sobre el tablero para un conflicto planificado entre el fascismo y el comunismo.

Después, como en el caso de la Primera Guerra Mundial, hacía falta un pretexto para justificar la participación de los EE. UU. en la Segunda Guerra. El 7 de diciembre, unos dos meses y medio más tarde, fue bombardeado Pearl Harbor. Tres Almirantes, entre otros testigos, explicaron que los altos funcionarios del gobierno, incluyendo a Churchill y a Roosevelt, provocaron el bombardeo japonés, supieron cuándo iba a suceder y sin embargo no tomaron medidas para impedirlo [35].

La creación de un gobierno mundial estriba en la colaboración tanto de los Estados Unidos como de la Iglesia Católica con el comunismo. En septiembre de 1942, el Papa Pío XII dijo:

A petición del Presidente Roosevelt, el Vaticano se abstiene de toda polémica en contra del régimen comunista... ¡Quiera Dios que el mundo libre no tenga que lamentar mi silencio en el futuro!

Aunque posteriormente el Papa alzó la voz para condenar el comunismo, sin embargo, mediante el permiso de colaboración con Stalin y su silencio, había dejado que los comunistas infiltraran la Iglesia, ya sea de modo directo o a través de la ONU [36].

Desgraciadamente, bajo el pontificado de Pío la Iglesia también abogó por la descolonización [37], punto clave para los planes de expansión mundial que gestaba Moscú. En 1920 Stalin pidió la secesión de la India, de Arabia, y de otros países colonizados, “porque la secesión... implica... un debilitamiento del imperialismo, y un fortalecimiento de la Revolución” [38]. Recordemos que las plegarias del Viernes Santo por el Santo Emperador Romano, suprimidas por Pío XII, pedían por una expansión civilizada del cristianismo. Sin embargo, en ese momento histórico tal acción hubiera sido condenada como un crimen del “colonialismo” [39]. Con la encíclica Pacem in Terris de Juan XXIII, la Iglesia renegó completamente del colonialismo [40].

El Vaticano hizo caso omiso a la brutalidad de la descolonización, para la que Rusia recibió apoyo de la ONU. Las supuestas misiones de mantenimiento de la paz de la ONU terminaron por destrozar las colonias europeo-cristianas de África y dejar los territorios en manos de los comunistas. “La ONU abre las puertas al comunismo” era un dicho común en el Congo [41]. Un folleto comunista, titulado Las Naciones Unidas e impreso en la India, explica: “La ONU será un medio eficaz para dividir los territorios coloniales de los países no comunistas” y “ocasionará la fusión de todas las naciones bajo un único sistema soviético” [42]. El Tratado Vaticano-Moscú de 1962, con su promesa de silencio por parte de los católicos de cara al comunismo, aseguró el crecimiento del nuevo orden mundial de Satanás.

Un ex-miembro del Partido Comunista de los Estados Unidos afirmó que los “cerebros [de la ONU] en el Kremlin nunca pensaron en la ONU como una organización para el mantenimiento de la paz”. Dijo que fue diseñada por los comunistas para ser un arma “de conquista sociológica”, un “caballo de Troya [para] la infiltración comunista del Occidente” [43]. De hecho, los planes para la ONU fueron redactados por Lenin, desarrollados por Stalin y perfeccionados por Jrushchov [44].

Los comunistas han afirmado abiertamente que la ONU es “una de las plataformas más importantes de la propaganda soviética”, desde la cual “son capaces de lanzar su mensaje a todos los pueblos de la tierra... por sobre la cabeza de sus gobernantes”. Los soviéticos insistieron en que la sede de la ONU se encontrara en los Estados Unidos. Desde ahí sus espías, aparentando ser delegados o empleados, podrían infiltrar la sociedad norteamericana protegidos por la inmunidad diplomática. J. Edgar Hoover, antiguo director del FBI, “declaró que los diplomáticos comunistas asignados a las Naciones Unidas ‘forman la columna vertebral de las operaciones rusas de inteligencia en este país’” [45].

Un ex-dirigente del Partido Comunista de los Estados Unidos reconoció que los comunistas norteamericanos, muchos de ellos en puestos gubernamentales, también tenían un papel fundamental en la planificación y creación de la ONU [46]. El presidente de un comité de investigación del Senado declaró:

... En este momento la cantidad de comunistas entre los empleados norteamericanos de la ONU es mayor que los comunistas que haya identificado este comité en ningún otro sitio... Estas personas ocupan puestos importantes... la mayoría... han sido llegó a la conclusión de que el gobierno era consciente de la afiliación comunista de estas personas y que las transfirió adrede a la ONU [47].

Los primeros miembros de una organización son los que la encaminan según sus principios fundadores [48]; por ello se trazaron planes cuidadosos y detallados para encaminar firmemente a las Naciones Unidas hacia la creación definitiva de un imperio totalitario controlado por los masones.

Alger Hiss, conocido espía soviético y miembro del Consejo de Relaciones Extranjeras, era consejero de Roosevelt. Fue además el secretario general de la conferencia inaugural de la ONU en San Francisco, y participó en la elaboración de la Carta de las Naciones Unidas [49]. Otro agente clave que conocemos es Harry Dexter White, secretario auxiliar del Departamento del Tesoro. Con el apoyo del masón Harry Truman colaboró en la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) que depende de las Naciones Unidas [50]. El FMI representa la “estructura bancaria preparada para la emisión [global]” de una moneda única en el mundo, paso preliminar a un gobierno mundial. Tanto el FMI como su organismo paralelo también dependiente de la ONU el Banco Mundial son fruto del CFR, es decir, de los Illuminati. Bajo la apariencia de asistencia humanitaria, el Banco Mundial presta dinero (proveniente sobre todo de la recaudación impositiva en los Estados Unidos) para difundir el socialismo y el comunismo [51].

Todos los secretarios generales de la ONU se han mostrado en contra del cristianismo y del mundo occidental en general. Dicen ser ciudadanos del mundo, que valoran la lealtad a todas las naciones por encima de la lealtad al propio país. En 1952, U.S. News & World Report afirmó que “casi la mitad de los... ejecutivos administrativos de la ONU o son comunistas o son simpatizantes del comunismo”. En 1955, un antiguo comunista involucrado en la guerra política anticomunista en los EE. UU. declaró públicamente: “... no cabe duda que los comunistas controlan la ONU... y lo aprovechan al máximo...; la mayoría de las agencias especiales [de la ONU]... son dirigidas por ellos” [52].

¿Cómo se puede afirmar que ha muerto el comunismo cuando el organismo gubernamental del mundo es la encarnación misma del comunismo? Basta con que examinemos gran cantidad de agencias especiales de la ONU, como UNICEF, la Organización Mundial de la Salud y la UNESCO; sus tratados; las convenciones que otorgan derechos destructores de la familia a niños y a feministas; la Iniciativa de las Religiones Unidas (URI); y las supuestas misiones de mantenimiento de la paz, para ver que todos estos organismos son completamente comunistas en cuanto a sus objetivos y metodología.

Algunos ejemplos:

El primer director de la Organización Mundial de la Salud abogó por “la abolición de los conceptos del bien y del mal” en la educación infantil con el fin de cambiar el comportamiento humano [53].

La Iniciativa de las Religiones Unidas es una institución de la atea y oculta religión mundial de la ONU. Su cofundador fue el marxista Mijaíl Gorbachov, quien busca reducir la población de la tierra en un 90% [54].

La UNESCO se basa en los conceptos del gobierno mundial y de la eugenesia [55]. Trataré estos conceptos más adelante.

El comunismo ha “sido causa de más muertos y destrucción que la mayor parte de las guerras de la historia juntas”. Sus políticas han destrozado millones de familias y devastado hogares y países enteros; y sigue desenfrenado en su camino de destrucción [56], siempre con disfraces distintos. Cuando la ONU habla de “la paz”, quiere decir aquella paz comunista que entraña la eliminación de toda oposición, como afirmó el anterior Secretario General de la ONU, U Thant [57]. Antes de su aprobación final, un senador norteamericano había predicho: “[L]a adopción de la Carta [de la ONU]... resultará en un estado de guerra continuo” [58]. Como advirtió George Orwell en su libro 1984, algún día vamos a querer al Gran Hermano si es que deseamos vivir en paz. El eslogan de este período sería, según dijo el autor, “La Guerra es la Paz”, mientras que el Ministerio de la Paz se ocuparía de la guerra.

¿No es eso una descripción acertada del fenómeno actual de las tropas internacionales, que en vez de ser “mantenedoras de la paz”, hacen la guerra en su nuevo papel de “procuradoras de la paz”? Pero el inmenso sistema de propaganda de la ONU y el control de los medios de comunicación impiden que la gente conozca la verdad. En 1961, Adlai Stevenson, embajador norteamericano ante la ONU y dirigente del Consejo para las Relaciones Extranjeras, ordenó a los medios de prensa acreditados ante la ONU que mintieran y presentaran una visión prometedora de las intenciones de la ONU [59].

Además de invocar al dios de la paz para propiciar el avance de los planes de las Naciones Unidas, también se invoca al dios de los derechos humanos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU ocupa un lugar más destacado que los Diez Mandamientos. La Declaración fue alabada por los Papas Juan XXIII [60] y Juan Pablo II [61], si bien según lo que afirma Hans Küng [62], proceden de la Revolución Francesa que es de origen masón. Los derechos a la vida de los bebés no nacidos no están protegidos por esta Declaración; sin embargo, Juan XXIII nos dio una pauta para comprender la importancia de la Declaración. Dijo que “debe considerarse un primer paso introductorio para el establecimiento de una organización jurídica y política para todos los pueblos del mundo” [63]. He aquí el punto central: la Declaración de los Derechos Humanos es la base para el derecho internacional de un gobierno mundial que será completamente hostil a los derechos de Dios y de Su Iglesia. Los documentos de la ONU no mencionan a Dios, y en su sede en Nueva York se halla una estatua enorme del feroz dios griego Zeus.

La Declaración de los Derechos Humanos es un documento que sigue muy de cerca la Constitución soviética [64]. Es un camino seguro a la tiranía. Un principio marxista fundamental que aparece en la Declaración y también en la Constitución Soviética, es que “el bienestar material del hombre es lo que importa; su privacidad y libertad no son sino elementos secundarios”. Entonces los gobiernos deben “encargarse plenamente del bienestar del pueblo” y controlar “todas sus actividades”.

Los convenios de las Naciones Unidas, una vez aprobados, se convierten en legislación de aplicación con preeminencia sobre la propia constitución de un país en particular. Además, un gobierno nacional o la ONU puede negar legalmente casi todos los derechos incluidos en sus frases altisonantes, como el derecho a la privacidad, la libertad de expresión o de religión, si lo creen “necesario para proteger la seguridad nacional..., la seguridad pública..., los derechos... de los demás”, etc. La Revolución francesa de origen masón se llevó a cabo en nombre de la seguridad pública, y las atrocidades de Hitler en nombre de la seguridad nacional [65]. Hoy en día los países democráticos pierden rápidamente sus derechos en nombre de la seguridad nacional y de la seguridad pública, debido a la “guerra contra el terrorismo”. Y también se está eliminando la libertad religiosa, expresada por ejemplo en el derecho de oponerse a las parejas homosexuales o a la educación sexual, en nombre de los derechos de las minorías. Entonces incluso si es verdad que la Unión Soviética se ha derrumbado, la ideología de la Rusia soviética sigue en pie en la Declaración de los Derechos Humanos y otros documentos de la ONU. Esto se ve reflejado en la insignia de la ONU, que fue diseñada por un comunista americano imitando la insignia de la Unión Soviética [66].

Supuestamente las intervenciones militares de la ONU se llevan a cabo para defender los derechos humanos; sin embargo los derechos de los gobiernos son atropellados cuando se produce una revolución y el gobierno la reprime. La ONU interviene, alegando su intención de poner punto final a la agresión. Según sus propias declaraciones, la intervención militar de las Naciones Unidas no constituye una agresión [67]. Las intervenciones de la ONU y de la OTAN en contra de los estados soberanos que no cooperan con el nuevo orden mundial reciben la designación de “acción de policía” [68] u “Operación X”, y se justifican bajo el pretexto de una “intervención humanitaria” (una vez que se haya producido tanto caos violento como para necesitar el envío de una fuerza internacional genocida, como fue el caso en Kosovo, la provincia serbia ubicada dentro de Yugoslavia). Desde alrededor de 1998, la CIA norteamericana y las Fuerzas Armadas Especiales de los británicos (agencias de países de la OTAN) equiparon y entrenaron a los terroristas del Ejército Marxista de Liberación de Kosovo (ELK), con la intención de provocar una revuelta violenta. “Después de someter a Yugoslavia en 1999 a base de bombas, la OTAN se quedó con los brazos cruzados... mientras el ELK...” efectuó una “limpieza étnica” de todos los no albaneses en Kosovo, para crear su nuevo gobierno. Ya en 1993, los EE. UU. habían clasificado el ELK como una organización terrorista financiada por el comercio de heroína. También era cosa sabida que el ELK fue entrenado y financiado por Osama ben Laden y al Qaeda, pero como comenzó a colaborar con los EE. UU. en 1998 no fue incluido en su lista de terroristas [69].

Ahora bien, la OTAN es una organización regional de las Naciones Unidas, cuya misión es apoyar a la ONU y llevarnos hacia un Gobierno Mundial. Está aliada con los comunistas y es agente de la expansión comunista. Su posición anticomunista durante la Guerra Fría era completamente fingida. Stalin reconoció la importancia de los grupos regionales como una etapa intermedia antes del gobierno mundial. Se percató que la gente cedería con más facilidad su lealtad nacional a un grupo regional que a una autoridad global. Posteriormente, las entidades regionales podrían fusionarse en una dictadura mundial. La Organización de los Estados Americanos, y su equivalente en África, son también grupos regionales de la ONU. En 1963, el Presidente Kennedy abogó por el socialismo y por controles globales por medio de la ONU y de la OTAN [70]. Rusia fue admitida como socio de la OTAN en 2002 para luchar contra el “enemigo común”: el terrorismo global [71].

Y cuando con su poder de veto China y Rusia convenientemente impidieron la participación de la ONU en Kosovo, la OTAN sentó precedentes sobre el uso de la Declaración de los Derechos Humanos para evitar “una tragedia humanitaria”. Con este precedente, la OTAN, siendo extensión de la ONU, está capacitada para intervenir en cualquier parte del mundo [72]. En este momento está activa en Afganistán, donde el comercio del opio florece después de la caída de los talibán anticomunistas. Turquía, un país miembro de la OTAN, ayuda al ELK en Kosovo llevando a Europa a través de los Balcanes armamentos y drogas, incluido el opio de Afganistán. El presidente serbio Milosevic intentó detener a los terroristas [73], y por ello fue eliminado por la OTAN.

En la evolución del derecho internacional, el Convenio de la ONU de 1975 contra la tortura dejó sin efecto las leyes propias de cada uno de los países signatarios, y los forzó a tomar medidas contra los extranjeros que supuestamente habían cometido crímenes en algún otro país. Luego en 1993, una ley belga logró otorgar poder a un jurado de jurisdicción ordinaria para procesar y condenar a los acusados por cometer delitos de guerra en otro país. Esto concuerda con el espíritu de la Declaración de los Derechos Humanos: los derechos humanos reemplazan a la soberanía nacional. Es decir, Bélgica estableció un precedente de que no hace falta un tribunal internacional para procesar “los crímenes contra la humanidad”, de suerte que toda nación dispone de jurisdicción universal y cuenta con el derecho de suplantar el sistema legal de otro país donde supuestamente ocurrió una tortura. Canadá firmó una ley parecida en 2000 [74].

Todas las agencias especializadas de las Naciones Unidas se empeñan en fortalecer a la ONU y en difundir las ideas marxistas en todo ámbito de la sociedad. Se ganan la simpatía de la gente invocando su propia conveniencia, ya que se presenta a la ONU como la gran solución para los problemas del mundo y la garantía de un paraíso terreno, el nuevo orden mundial.

Examinemos ahora a la UNESCO, la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, cuya constitución fue escrita por un miembro de los Skull & Bones [75]. La Sra. Laura Bush alabó a la UNESCO en 2003 por su difusión de los valores que ayudan a vencer al terrorismo y promover la paz [76]. El Vaticano ha prestado su apoyo a la organización desde 1952. En 2002, el Papa Juan Pablo pidió a la UNESCO que creara puentes por medio del diálogo y de la “formación de las conciencias”, para poder así evitar las guerras [77].

Pero la UNESCO difunde los errores de Rusia por medio de la educación y la cultura. Los comunistas mismos han explicado que “la UNESCO se corresponde con el departamento de agitación y propaganda del partido comunista... e influye en mente de las personas, jóvenes y adultos” [78]. La UNESCO es líder del movimiento medioambiental, y por supuesto, es contraria a la vida. También está muy involucrada en asentar en forma oculta una única cultura y religión global [79]. Asimismo, ha colaborado con la agenda judía de revisión de la enseñanza cristiana, “sobre todo el episodio de la Crucifixión”, para “minimizar el peligro de fomentar el antisemitismo en las mentes de los jóvenes”. Durante los años ’50, fue alabada por el comité judío-americano por la “revisión de libros de texto que antes perjudicaban a uno u otro grupo racial, religioso o étnico” [80]. Es interesante que en la revista Time del 16 de agosto de 1948, al primer ministro israelí David Ben-Gurion, se le atribuyó haber dicho: “Consideramos que el ideal de las Naciones Unidas es un ideal judío”.

Otro peligro para la Iglesia es la Convención de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, que no es sino una apropiación descarada de bienes. Mediante esta convención, la Iglesia pierde el control de su propio patrimonio físico y cultural: las antiguas iglesias, las obras de arte, etc. La convención afirma que existen ciertos sitios naturales o construidos por el hombre que no forman parte del patrimonio nacional de un país específico, sino del mundo entero, porque representan un “valor universal”. Pertenecen al mundo.

Entre los sitios Patrimonio de la Humanidad se incluyen fenómenos naturales como el Gran Cañón al sur de los Estados Unidos; sitios relacionados con las prácticas paganas como Stonehenge; monumentos, templos antiguos e iglesias católicas como la Catedral de Chartres; e incluso el campo de concentración de Auschwitz. Supuestamente, estos sitios promuevan “ideas universales” que unen a las personas. Por ejemplo, podrían servir de testimonio de la evolución o de un estilo de vida de una cultura histórica. Es decir, promueven la cultura panteísta de un mundo globalizado.

La Convención de Patrimonio de la Humanidad precisa que la protección de estos sitios incumbe a la humanidad entera. Los países que aceptan la Convención “prometan conservar” estos sitios “para las generaciones futuras”. A cambio “la comunidad internacional los ayudará a proteger estos fenómenos”, es decir, la ONU controlará el uso del sitio. Los firmantes tienen que contribuir un monto obligatorio al Fondo del Patrimonio de la Humanidad. La Santa Sede se sumó a la lista el 7 de octubre de 1982 [81], entregando así toda la superficie del Vaticano al poder de la UNESCO. Esto quiere decir que toda operación que se realice en los bienes del Vaticano tiene que respetar la normativa de la UNESCO en cuanto a la apertura, cierre, mantenimiento, renovación, etc.

Ahora bien, el comunismo ateo equivale al panteísmo, ya que “subordina el individuo al colectivo [y] niega la existencia de Dios... al considerarlo idéntico con el universo”. La apropiación del individuo y de la propiedad privada por el colectivo es propia tanto del panteísmo como del colectivismo. Ambos son manifestaciones del iluminismo y del comunismo [82]. Entonces la expansión del panteísmo en la Iglesia por medio de movimientos que favorecen el ecumenismo, el sincretismo y la fraternidad universal, representa la expansión del comunismo y de la masonería. El Cardenal Newman advertía sobre “la expansión del panteísmo..., el gran engaño del siglo futuro” [83], es decir, de nuestro tiempo. Sor Lucía notaba que vivimos en un momento de desorientación diabólica –literalmente, confusión que proviene del diablo– y nos prevenía para que no nos engañaran [84].

La Sociedad de Naciones fue asociada con la oculta Teosofía Rusa [85], una rama de la masonería cuyo ocultismo panteísta constituye la base de la religión global. La sucesora de esta Sociedad, las Naciones Unidas, intenta unificar las religiones del mundo en esta religión global. Por más que la ONU hable de libertad religiosa, su intención es que todos abracen su espiritualidad ocultista; el grado de cumplimiento será controlado [86]. Los servicios sincréticos que se celebran en todo el mundo con la asistencia de funcionarios gubernamentales están muy de moda hoy en día y constituyen los ritos litúrgicos de la religión global y panteísta, que no es otra cosa que el culto de Satanás. La separación Iglesia-Estado ya no tiene caso cuando la iglesia es masónica.

La Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño determina que es un crimen que los padres enseñen a sus hijos el respeto a su religión, dado que esto causa la “discriminación religiosa” [87]. Y los padres no tienen derecho a oponerse al adoctrinamiento multicultural de sus hijos, incluso en un colegio católico; pues eso podría ser considerado una forma de abuso de menores a tenor del artículo 14, que garantiza la libertad religiosa de los niños.

El feminismo es también otro error de Rusia. La mayoría de sus principios están enraizados en el comunismo y el Estado soviético. Por eso la ONU ha promovido ampliamente los derechos de la mujer, que son nocivos para la familia, la fe y la moral cristiana.

Este discurso ha sido sólo un análisis superficial de cómo la Organización de Naciones Unidas es responsable de la difusión de todos los errores de Rusia. La Virgen de Fátima dijo que Rusia es el instrumento escogido por Dios para castigar el mundo y la Iglesia. Hasta cierto punto, la ONU controla a toda nación e incluso a la Iglesia Católica. En cuanto el desarme sea completo y todos los ejércitos y armas queden bajo el control de la ONU, el resultado será una dictadura absoluta. El presidente Kennedy dijo que el desarme produciría “un sistema internacional completamente nuevo...; sería un estímulo para que las naciones entregaran gran parte de su... soberanía”. La seguridad interna de las naciones estaría a cargo de “una fuerza internacional por la paz bajo una ONU mucho más fuerte” [88]. Obsérvese que en todos los conflictos bélicos recientes, hasta el más reciente entre Israel y el Líbano, se han solicitado en forma urgente las fuerzas mantenedoras de la paz de la ONU. Y la ONU se vuelve más fuerte en la medida en que las fuerzas armadas de un mayor número de países caen bajo su poder, como tropas no de su país sino del mundo.

A propósito, hay un grupo que se llama la Asociación Constitucional y Parlamentaria del Mundo que tal vez reemplace a las Naciones Unidas. A lo mejor hará falta que se produzca la Tercera Guerra Mundial antes de que suceda eso; pero en todo caso, no será más que un cambio de nombres, similar al cambio de la Sociedad de Naciones a la ONU [89]. Así que no nos debería sorprender si algún día dijeran que la ONU se ha “derrumbado”.

La propaganda sobre la muerte del comunismo es el engaño más grande que ha afectado este mundo tan desesperado por la paz. Es un engaño que tiene su origen en el diablo mismo – una desorientación diabólica. En estos tiempos de desorientación diabólica, dijo Sor Lucía, “el diablo ha podido infundir lo que es malo bajo las apariencias de algo bueno”. ¿No es eso una descripción acertada de la ONU? Añadió: “Las almas se dejan engañar... Tenemos que defenderlas contra los errores que las pueden desviar del buen camino” [90].

La ONU mantiene al comunismo con vida. El Papa Pío XI dijo que no podemos colaborar de ningún modo con el comunismo, ni por lo tanto con la ONU, si queremos salvar la civilización cristiana y el orden social. Sesenta años después de la creación de las Naciones Unidas, supuestamente para la paz, vivimos entre las ruinas de la civilización cristiana, al borde de una tercera guerra mundial y de una matanza que han sido planificadas de antemano para fundar el reino de Satanás en la tierra.

No falta claridad en el mensaje de Fátima: dependan de Dios y no del hombre para conseguir la paz; Dios ha puesto la paz de nuestro mundo sólo en manos de María. ¿Por qué? Tal vez porque, como enseñó San Juan Eudes, los Corazones de Jesús y María están tan unidos que se les puede considerar un solo Corazón. De ahí que el triunfo del Corazón Inmaculado implica una automática restauración del Reinado de Cristo. E implica también la paz, según lo expresa esta oración tradicional: “Jesús, Rey y Centro de todos los corazones, por el advenimiento de Tu Reino, danos la paz”. ¡Por eso el diablo ha intentado impedir la consagración de Rusia durante setenta y siete años!

Y por eso Sor Lucía, queriendo indicar que la desorientación diabólica afectaría mucho a los ministros de la Iglesia, exclamó:

Con gusto me sacrifico y ofrezco mi vida a Dios por la paz de Su Iglesia, por los sacerdotes y por todas las almas consagradas, especialmente por los que son tan engañados y desorientados [91].

Por caridad, ¿podemos nosotros hacer menos que esta mensajera escogida por el cielo?

REFERENCIAS

[1] Padre Brian Harrison, “The Pope’s Right Arm” [“El Brazo Derecho del Papa”], Christian Order, marzo de 1994, pág. 140 (cursiva nuestra).

[2] Napoleón era un francmasón de alto grado: cfr. Monseñor George Dillon, Grand Orient Freemasonry Unmasked [La Francmasonería del Gran Oriente Desenmascarada], (1885; 2ª impresión, 1950), pág. 35.

[3] Padre Harrison, ibíd.

[4] Este Estado hubiera abarcado Austria y las partes católicas de la Alemania occidental, bajo el mando del Archiduque Otto, heredero del trono Habsburgo en Austria: Joan Gralla, “Pius XII Sought Germanic Post-war Catholic State” [“Pío XII buscó un estado católico germánico después de la Guerra”], The Toronto Star, 9 de noviembre de 2000, pág. A14.

[5] Sor Lucía, Memorias de la Hermana Lucía, compilación del Padre Louis Kondor, SVD, traducido al inglés por las Dominicas del Perpetuo Rosario (Fátima: Postulation Centre, 1976), pág. 167. Cita de la versión en inglés que no contiene fotografías.

[6] Cfr. Papa Pío XII, “The Christian and the World Community” [“Los cristianos y la comunidad global”], discurso a la asamblea Pax Romana, Roma, 25 de abril de 1957.

[7] Emery Kelen, Hammarskjöld (Nueva York: G. P. Putnam’s Sons, 1966), pág. 109.

[8] S.S. Juan Pablo I, Saludos y orientaciones a todo el Pueblo de Dios, http://www.multimedios.org/docs2/d000236/index.html; y El programa del nuevo Papa, http://www.multimedios.org/docs2/d000232/index.html.

[9] “La ONU es más necesaria que nunca para reconstruir países; dice el Papa”, Zenit.org, 15 de mayo de 2003.

[10] “Un Compromiso Siempre Actual: Educar para la Paz”, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, www.vatican.va, nos. 5-8.

[11] William Guy Carr, El complot para acabar con todo gobierno y religión que exista, (sin publicación, EE.UU.: hacia 1960), págs. 2-3, 15.

[12] Padre Clarence Kelly, Conspiracy Against God and Man [Complot contra Dios y el Hombre], (Belmont, Massachusetts: Western Islands, 1974), págs. 4-7.

[13] Carr, pág. 8.

[14] Kathleen R. Hayes, “The Illuminati Follows its Satanic Blueprint” [“Los Illuminati implementan sus planes satánicos”], NRI Trumpet (Aurora, Col.), octubre de 1988, pág. 3; Antony C. Sutton, America’s Secret Establishment [El Establecimiento Secreto de América], (Billings, Montana: Liberty House Press, 1986), págs. 34, 104.

[15] Padre Kelly, pág. 4.

[16] Cornelia R. Ferreira, The New Age Movement: The Kingdom of Satan on Earth [La Nueva Era: reino de Satanás en la tierra], (Scarborough, Ontario: Canisius Books, 1991), págs. 11-12.

[17] Sutton, págs. 34-35.

[18] Hayes, ibíd.; Carr, págs. 14, 16.

[19] Sutton, págs. 34, 118-19.

[20] Carr, pág. 11.

[21] Hayes, ibíd.; Carr, págs. 2-3, 9, 16.

[22] Sutton, págs. 23, 126, 138-41, 148-75.

[23] Ibíd., págs. 22, 38, 169-70, 178, 180; “My Heritage is Part of Who I Am” [“Mi herencia forma parte de mi identidad”], Time, 7 de agosto de 2000, pág. 42.

[24] Ibíd., págs. 26, 104. Obsérvese que el grupo influenciado por la Orden que engendró la Sociedad de Naciones se llamaba la Sociedad para Imponer la Paz, que representa la descripción de la finalidad de las Naciones Unidas.

[25] Discurso sobre el estado de la Unión, 30 de enero de 1991 (cursiva nuestra).

[26] Tim Harper, “Sombre Chrétien Tours New York’s Ground Zero” [“Chretien sombrío durante su visita a la Zona Cero de Nueva York”], Toronto Star, 30 de septiembre de 2001, pág. A1.

[27] Carr, pág. 19.

[28] Gary H. Kah, En Route to Global Occupation [Hacia la ocupación global], (Lafayette, Louisiana: Huntington House Publishers, 1991), pág. 29; Sutton, págs. 96, 107; James Perloff, The Shadows of Power [Las Sombras del Poder], (Appleton, Wisconsin: Western Islands, 1988), págs. 27-32.

[29] Kah, págs. 29-31; Perloff, págs. 36-42, 58.

[30] Cfr. Perloff, págs. 42-52.

[31] Ibíd., págs. 71-72; Kah, págs. 36-37.

[32] Kah, pág. 34.

[33] Papa Pío XI, Enc. Divini Redemptoris, sobre el comunismo ateo, 19 de marzo de 1937, núm. 58.

[34] Fray Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth about Fatima [Toda la Verdad sobre Fátima], traducción al inglés John Collorafi, vol. 3: El Tercer Secreto: 1942-1960 (Buffalo, Nueva York: Immaculate Heart Publications, 1990), págs. 134-38, 211.

[35] Ibíd., pág. 211; G. Edward Griffin, The Fearful Master: A Second Look at the United Nations [El dueño temoroso: una nueva visión de las Naciones Unidas], (Belmont, Massachusetts: Western Islands, 1964), pág. 233; Perloff, págs. 65-69, 75; Dennis Laurence Cuddy, Secret Records Revealed [Revelación de Documentos Secretos] , 2ª ed., (Oklahoma City: Hearthstone Publishing, 1999), págs 60-61.

[36] Fray Michel, págs. 212, 218-219, 450, 453-454.

[37] Ibíd., págs. 446-53.

[38] Griffin, pág. 9.

[39] Padre Harrison, ibíd.

[40] Cfr. Papa Juan XXIII, Enc. Pacem in Terris, sobre la paz en la tierra, 11 de abril de 1963, núm. 42-43.

[41] Griffin, pág. 29.

[42] Ibíd., pág. 71.

[43] Ibíd., págs. 119-20.

[44] Ibíd., pág. 68.

[45] Ibíd., págs. 72-73, 82-84

[46] Ibíd., págs. 70, 87.

[47] Ibíd., págs. 96-98.

[48] Cfr. Sutton, pág. 27.

[49] Griffin, págs. 87-91; Kah, pág. 37.

[50] Griffin, págs. 90-91; Kah, pág. 54.

[51] Perloff, págs. 72-74. Perloff relata un comentario hecho por el director de la Reserva Federal, Mariner Eccles, en la inauguración del FMI: “Una moneda internacional significa lo mismo que un gobierno internacional” (cursiva nuestra).

[52] Griffin, págs. 109-19.

[53] Dennis L. Cuddy, “Big Boost in U.N. Pay” [“Gran aumento en salarios de la ONU”], The News & Observer (Raleigh, Carolina del Norte), 25 de julio de 1997, pág. 18A.

[54] Cornelia R. Ferreira, “One-World Church Expected Next Year” [“Iglesia global probable para año próximo”], Catholic Family News, octubre de 1996, pág. 1; John Henry Westen, “World’s Elite Gather to Talk Depopulation” [“Élite del mundo se reúne para tratar la despoblación”], The Interim (Toronto), abril de 1996, pág. 6.

[55] Cuddy, ibíd.

[56] Cfr. Griffin, págs. 210, 224.

[57] Declaró que “los ideales [de Lenin] de paz y coexistencia pacífica ... coinciden con los objetivos de la Carta de la ONU”: John F. McManus, “Reagan Wrong About UN” [“Reagan equivocado respecto de la ONU”], The Birch Log (Belmont, Massachusetts), 9 de octubre de 1986; Kah, pág. 37.

[58] Griffin, pág. 158.

[59] Ibíd., págs. 157-60.

[60] Pacem in Terris, núm. 143.

[61] Quien se refirió a ella como “una de las más altas expresiones de la conciencia humana” en su discurso a la quincuagésima asamblea general de las Naciones Unidas, 5 de octubre de 1995, núm. 2.

[62] Hans Küng, “Global Ethic and Human Responsibilities” [“Ética Global y Responsabilidades Humanas”], un discurso en el Simposio para los Derechos Humanos y las Responsabilidades Humanas, Universidad Santa Clara, California, 1 de abril de 2005, que aparece en inglés en la dirección de Internet scu.edu/ethics/practicing/focusareas/global_ethics/laughlin-lectures/global-ethic-human-responsibility.html.

[63] Pacem, núm. 144.

[64] Griffin, págs. 126-27.

[65] Ibíd., págs. 124-29, 132. Ya por 1949 estaba claro que la ONU, contrariamente a lo que declara en su Carta, considera que no hay nada que sea simplemente un asunto interno o doméstico en un país; todo lleva un carácter internacional y cae bajo la jurisdicción de la ONU. Los presidentes Truman y Eisenhower declararon públicamente que ya no había diferencia entre los asuntos interiores y exteriores (págs. 185-87). La justificación de ambas guerras en Irak es una prueba viva de esta política de la ONU.

[66] Griffin, pág. 162.

[67] Ibíd., págs. 134-35. Griffin narra hasta en los mínimos detalles las barbaries sangrientas de las Naciones Unidas que facilitaron la entrega del Congo belga a los revolucionarios comunistas durante los años ’60.

[68] Ibíd., págs. 57, 193. Obsérvese que la Carta de la ONU otorga poderes a los jefes de estado para que tomen medidas unilaterales, es decir, como dictadores, al enviar tropas a la guerra, sin solicitar la aprobación de los poderes que gobiernan su país (págs. 189-95).

[69] Marcus Gee, “Arming KLA Scares the West” [“Equipación del ELK infunde temor en Occidente”], The Globe and Mail (Toronto), 13 de abril de 1999, pág. A18; James Bissett, “We Created a Monster” [“Hemos creado un monstruo”], ibíd., 31 de julio de 2001, pág. A13; Chris Hedges, “Chaos allows KLA Fighters to Take Power in Kosovo” [“Caos permite que los guerreros del ELK asuman el poder en Kosovo”], ibíd., 29 de julio de 1999, pág. A1; “Ask the Globe” [“Pregunten al Globo”], 19 de noviembre de 2001, pág. A5.

[70] Griffin, págs. 68, 201-2; Perloff, págs. 84-86.

[71] Robert MacPherson, “NATO, Russia Upgrade Ties at Italy Summit” [“La OTAN y Rusia estrechan sus lazos en cumbre italiana”], The Baltic Times, 30 de mayo de 2002.

[72] Paul Koring, “Will Fight for ‘Just’ Cause, Eggleton Says” [“Luchará por una causa ‘justa’, dice Eggleton”], Globe and Mail, 2 de octubre de 1999, pág. A21.

[73] Sunil Ram, “NATO in Bed with a Scorpion” [“La OTAN duerme con un escorpión en la cama”], ibíd., 8 de agosto de 2000, pág. A13.

[74] “The Pinochet Precedent” [“El precedente de Pinochet”], ibíd., 25 de marzo de 1999, pág. A14; “The Case Against General Pinochet” [“El caso contra el general Pinochet”], ibíd., 30 de septiembre de 1999, pág. A16; “Tried or Not, Pinochet Can’t Erase the Precedent” [“Juzgado o no, Pinochet no puede eliminar el precedente”], ibíd., 13 de enero de 2000, pág. A16; Stephanie Nolan, “Rwandans’ Sentencing ‘Huge’ Win, Activists Say” [“Sentencia contra ruandeses un éxito ‘tremendo’, dicen activistas”], ibíd., 9 de junio de 2001, pág. A10. El Tribunal Internacional de Justicia decidió posteriormente que Bélgica no podía juzgar a líderes mundiales por crímenes de guerra: “Belgium Told it Can’t Try World Leaders, Envoys,” [“Advierten a Bélgica que no puede juzgar a líderes mundiales, enviados”], ibíd., 15 de febrero de 2002, pág. A18. En 1993, Bélgica limitó su jurisdicción a casos que sólo tienen relación con belgas, y los ciudadanos de naciones democráticas fueron declarados exentos del proceso belga: “Amid American Threats, Belgium Agrees to Limit Reach of War Crimes Law” [“Frente a amenazas norteamericanas, Bélgica accede a limitar extensión de ley contra delitos de guerra”], Associated Press, publicado en la página hispeed.rogers.com, 22 de junio de 2003. En su mensaje del 1º de enero de 2004, Su Santidad Juan Pablo II abogó por un derecho internacional más fuerte, imponiendo sanciones incluso a “gobernantes que violen impunemente la dignidad y los derechos humanos con el pretexto inaceptable de que se trata de cuestiones internas de su Estado” (núm. 9). Pero dado que ahora el aborto, el control de la natalidad y la homosexualidad se consideran derechos humanos, a un futuro Papa le podría pesar un derecho internacional más fuerte.

[75] Sutton, pág. 97.

[76] “Laura Bush is Picture Perfect” [“Laura Bush, una imagen perfecta”], Globe and Mail, 30 de septiembre de 2003, pág. A19.

[77] “El Papa pide a la UNESCO crear puentes de diálogo para evitar las guerras,” Zenit.org, 11 de diciembre de 2002.

[78] Griffin, pág. 141.

[79] Cornelia R. Ferreira, “On Recognizing and Overcoming the New Age Infiltration of the Church” [“Cómo reconocer y contrarrestar la infiltración de la Nueva Era en la Iglesia”], Catholic Family News, febrero de 1998, pág. 1.

[80] “Quotations From The American Jewish Year-book” [“Citas del Anuario Judío-Americano”], American Mercury (Nueva York), febrero de 1959, pág. 103.

[81] “El Patrimonio de la Humanidad,” mapa y datos de los Sitios Patrimonio de la Humanidad circulados por la UNESCO, 1992.

[82] Padre Kelly, págs. 178-81, 195.

[83] Tratado Octagésimo Quinto (1838), citado por Laurene K. Conner, “The New Age Movement...” [“El Movimiento Nueva Era...”], The Wanderer Forum Quarterly, octubre de 1991, pág. 21.

[84] Fray Michel, págs. 752-55, 760-61.

[85] Maria Carlson, “No Religion Higher Than Truth”: A History of the Theosophical Movement in Russia, 1875-1922 [“Ninguna religión por encima de la verdad”: historia del movimiento teosófico en Rusia, 1875-1922], (Princeton, Nueva Jersey: Princeton University Press, 1993), pág. 182.

[86] Robert Muller, “The State of the World in Earth Day 2013” [“Estado del mundo en el Día de la Tierra de 2013”], en Framework for Preparation for the Year 2000, the 21st Century and the Third Millennium [Marco de preparación ante el año 2000, el siglo XXI y el Tercer Milenio], ed. David H. Darst (Wallingford, Connecticut: The Albert Schweitzer/Quinnipiac College Press, 1994), pág. 24.

[87] Griffin, pág. 135.

[88] Ibíd., págs. 217-18.

[89] Kah, pág. 176.

[90] Fray Michel, págs. 758-59 (Cursiva nuestra). Estas palabras de Sor Lucía en 1970 y 1971 son, en efecto, las mismas de S.S. Pío XII en su discurso del 21 de enero de 1945, en el que advertía de la acción comunista dentro de la Iglesia (págs. 218-19): entre los “métodos bélicos” de los “enemigos de la Iglesia”, que “aparentan tener las mejores intenciones”, se halla “la aportación inconsciente de un sinnúmero de mentes engañadas, que se dejan guiar hacia el error y fuera del buen camino”.

[91] Ibíd., págs. 757-58.

1 comentario:

khispano atlántico dijo...
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