martes, 25 de septiembre de 2007

El itinerario neocatecumenal: fases, etapas y pasos


«Quod dico vobis in tenebris dicite in lumine et quod in aure auditis praedicate super tecta». Mt 10, 27.

«Lo que Yo Os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados». Mt 10, 27.

«Hay varias sectas que [...] con todo, bien miradas, son un género de sociedades secretas, cuyos usos conservan. Pues muchas cosas hay en ellas a manera de arcanos, las cuales hay mandato de ocultar con muy exquisita diligencia, no solo a los extraños, sino a muchos de sus mismos adeptos». León XIII, Enc. Humanum Genus, 3 (20 de abril de 1884).

El itinerario neocatecumenal: fases, etapas y pasos

[
Estatuto del Camino Neocatecumenal]*

Art. 19 [1ª fase: precatecumenado postbautismal]

§ 1. La primera fase del Neocatecumenado es el precatecumenado postbautismal, que es un tiempo de kenosis [78] para aprender a caminar en la humildad. [79] Se divide en dos etapas:

1ª. En la primera etapa, que va de las catequesis iniciales al primer escrutinio de paso al catecumenado postbautismal, y que dura unos dos años, los neocatecúmenos aprenden el lenguaje bíblico, celebrando semanalmente la Palabra de Dios, con temas simples que recorren toda la Escritura, como: agua, roca, cordero, etc. La Palabra de Dios, la Eucaristía y la comunidad ayudan gradualmente a los neocatecúmenos a vaciarse de los falsos conceptos de sí mismos y de Dios y a descender a su realidad de pecadores, necesitados de conversión, redescubriendo la gratuidad del amor de Cristo, que les perdona y les ama.

En la celebración conclusiva del primer escrutinio de paso al catecumenado postbautismal, tras la inscripción del nombre, piden a la Iglesia que les ayude a madurar en la fe para realizar las obras de vida eterna, [80] y reciben el signo de la cruz gloriosa de Cristo, que ilumina la función salvífica que tiene la cruz en la vida de cada uno.

2ª. En la segunda etapa, de análoga duración, los neocatecúmenos celebran las grandes etapas de la historia de la salvación: Abraham, Éxodo, Desierto, Tierra prometida, etc., y les es dado un tiempo para que se prueben a sí mismos en la sinceridad de su intención de seguir a Jesucristo, [81] a la luz de su Palabra: «No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).

En la celebración conclusiva del segundo escrutinio de paso al catecumenado postbautismal, renuevan ante la Iglesia la renuncia al demonio y manifiestan su voluntad de servir sólo a Dios. A continuación estudian y celebran las principales figuras bíblicas: Adán, Eva, Caín, Abel, Noé, etc., a la luz de Cristo.

§ 2. Los escrutinios ayudan a los neocatecúmenos en su camino de conversión, respetando la conciencia y el fuero interno, según la normativa canónica, [82] el OICA y el Directorio catequético del Camino Neocatecumenal.

Art. 20 [2ª fase: catecumenado postbautismal]

La segunda fase del Neocatecumenado es el catecumenado postbautismal, que es un tiempo [83] de combate espiritual para adquirir la simplicidad interior del hombre nuevo que ama a Dios como único Señor, con todo el corazón, con toda la mente, con todas las fuerzas y al prójimo como a sí mismo. [84] Sostenidos por la Palabra de Dios, por la Eucaristía y por la comunidad, los neocatecúmenos se adiestran en la lucha contra las tentaciones del demonio: la búsqueda de seguridades, el escándalo de la cruz y la seducción de los ídolos del mundo. [85] La Iglesia viene en ayuda de los neocatecúmenos entregándoles las armas necesarias, en tres etapas:

1ª. «El combate espiritual de la vida nueva del cristiano es inseparable del combate de la oración» [86] que lleva a la intimidad con Dios. La Iglesia realiza una primera iniciación de los neocatecúmenos a la oración litúrgica y personal, incluso nocturna, [87] que culmina con las catequesis de los Evangelios sobre la oración y con la celebración de la entrega del libro de la Liturgia de las Horas. Desde entonces comienzan el día con la oración individual de los Laudes y del Oficio de las Lecturas y aprenden a hacer un tiempo de oración silenciosa y la oración del corazón.

Los neocatecúmenos, escrutando los salmos en pequeños grupos, son iniciados a la práctica asidua de la “lectio divina” o “scrutatio scripturæ”, [88] «en la que la Palabra de Dios es leída y meditada para transformarse en oración». [89] En efecto, «la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo». [90]

2ª. La Iglesia entrega a los neocatecúmenos el Credo (“Traditio Symboli”), «compendio de la Escritura y de la fe», [91] y les envía a predicarlo, de dos en dos, por las casas de la parroquia. Estudian y celebran artículo por artículo el Símbolo apostólico y lo restituyen a la Iglesia (“Redditio Symboli”), confesando su fe y proclamando el Credo solemnemente ante los fieles, durante la Cuaresma.

3ª. La Iglesia realiza una segunda iniciación de los neocatecúmenos a la oración litúrgica y contemplativa, que culmina con las catequesis sobre la oración del Señor y con la celebración de la entrega del “Padrenuestro”, «síntesis de todo el Evangelio». [92] Desde entonces, en las ferias de Adviento y Cuaresma, empiezan a celebrar comunitariamente en la parroquia, antes de ir al trabajo, los Laudes y el Oficio de Lecturas, con un tiempo de oración contemplativa.

Los neocatecúmenos son iniciados a hacerse pequeños [93] y a vivir abandonados filialmente a la paternidad de Dios, protegidos por la maternidad de María y de la Iglesia, y en la fidelidad al Sucesor de Pedro y al Obispo. A tal fin, antes de la entrega del “Padrenuestro”, los neocatecúmenos hacen una peregrinación a un santuario mariano para acoger a la Virgen María como madre, [94] profesan la fe en la tumba de S. Pedro y hacen un acto de adhesión al Santo Padre.

En esta etapa los neocatecúmenos estudian sistemáticamente cada una de las peticiones del “Padrenuestro” y temas sobre la Virgen María: Madre de la Iglesia, Nueva Eva, Arca de la alianza, Imagen del cristiano, etc.

Art. 21 [3ª fase: redescubrimiento de la elección]

§ 1. La tercera fase del Neocatecumenado es el redescubrimiento de la elección, «eje de todo el catecumenado». [95] Es un tiempo de iluminación en que la Iglesia enseña a los neocatecúmenos a caminar en la alabanza, «inundados por la luz de la fe», [96] es decir a discernir y cumplir la voluntad de Dios en la historia para hacer de la propia vida liturgia de santidad. Estudian y celebran los diversos pasajes del Sermón de la Montaña.

§ 2. Después de haber mostrado con las obras que en ellos se está realizando, aunque en la debilidad, el hombre nuevo descrito en el Sermón de la Montaña, que, siguiendo las huellas de Jesucristo, [97] no resiste al mal y ama al enemigo, [98] los neocatecúmenos renuevan solemnemente las promesas bautismales en la Vigilia Pascual, presidida por el Obispo. En esta liturgia visten las túnicas blancas en recuerdo de su bautismo.

§ 3. Después, durante la cincuentena pascual, celebran cada día la eucaristía solemnemente y hacen una peregrinación a Tierra Santa como signo de las bodas con el Señor, recorriendo los lugares en que Cristo ha realizado cuanto han vivido durante todo el itinerario neocatecumenal.

§ 4. Tras la elección concluye el neocatecumenado postbautismal.

Notas

[*] Estatuto del Camino Neocatecumenal, Título II: El Neocatecumenado o catecumenado postbautismal, Capítulo IV

[72] CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, Directorio general para la Catequesis, 268.

[73] Cfr. art. 20, 2ª.

[74] CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, Directorio general para la Catequesis, 86.

[75] Cfr. cann. 232-272 C.I.C. e 331-366 C.C.E.O.

[76] Cfr. CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, 19 marzo 1985, nn. 20-101.

[77] JUAN PABLO II, exhort. apost. Pastores dabo vobis, n. 68.

[78] Cfr. Flp 2,7.

[79] Cfr. Mi 6,9.

[80] Cfr. 1 Jn 3,14-15; Ef 2,10.

[81] Cfr. Lc 14,25-33.

[82] Cfr. cann. 220 C.I.C. e 23 C.C.E.O.

[83] Cfr. OICA, 20: «La duración del tiempo del catecumenado depende de las gracias de Dios y además de varias circunstancias… Nada por tanto puede ser establecido “a priori”».

[84] Cfr. Mc 12,30-31; Dt 6,4-5.

[85] Cfr. Mt 4,1-11.

[86] Catecismo de la Iglesia Católica, 2725; cfr. CONGREGACIÓN PARA LAS IGLESIAS ORIENTALES, Instrucción para la aplicación de las prescripciones litúrgicas del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales (6-1-1996), nn. 95-99.

[87] Cfr. Institutio generalis de Liturgia Horarum, 10, 57-58, 72.

[88] Cfr. Jn 5,39.

[89] Catecismo de la Iglesia Católica, 1177; cfr. PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, IV, C, 2.

[90] S. JERÓNIMO, Comm. in Is., Prol; cfr. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, const. dogm. Dei Verbum, 25; Catecismo de la Iglesia Católica, 133.

[91] CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, Directorio general para la Catequesis, 85.

[92] Ibidem; cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 2761.

[93] Cfr. Mt 18,4.

[94] Cfr. Jn 19,26-27.

[95] OICA, 23.

[96] Ibidem, 24.

[97] Cfr. 1 Pe 2,21.

[98] Cfr. Mt 6,39-45.

2 comentarios:

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