martes, 11 de septiembre de 2007

Ni un mal Piquete de Alabarderos


Autor: Mary Snow. Fuente: Alto y claro. Nota: El entrecorchetado es nuestro.

Siempre se ha dicho que: “a cada cerdo le llegará su san Martín” y con “la corona” no iba a ser menos.... (27.07.07)

Sobre todo después de que el Príncipe se casara con una cualquiera española. Dos detalles que por mucho que intenten que pasen cuanto antes han abierto una polémica que lleva más carga de fondo de la que muchos se creen. Una, provocada por la rabieta de niña mal criada, que no se entera de nada porque nada sabe, de la “princesa” Leticia una vez que se enteró y vio, motorista de por medio, el dibujito de El Jueves; otra, la puñalada de Anasagasti, ese vago redomado que como muchos otros lleva viviendo toda su vida sin dar golpe del chiringuito político-independentista ¡quién fue a hablar de vagos!

El caso es que en el plan diseñado en su día para cargarse a España, por todo lo que ha significado en la historia de la Humanidad, en especial por haber sido la encarnación de la Cristiandad y la impulsora de la Civilización cristiana como nadie lo ha sido ni lo será, está escrito que después de Juan Carlos I [en realidad Juan Carlos a secas] –cuyos barcos siempre se llaman “Bribón” ¿por qué será?– ya no habrá rey [en realidad Usurpador], ni monarquía a la usanza [en realidad República coronada], todo lo más –porque ya no se les echa como a su abuelo pues estaría mal visto– un “monarca” representante honorífico y vitalicio de... la “Federación de Repúblicas Democráticas Ibéricas a ser posible socialista-liberales”; a ello camina con paso firme el asunto máxime si se tienen en cuenta los contubernios francmasónicos del rey [en realidad Usurpador] desde su juventud y la trayectoria evidente de su “reinado” [en realidad Usurpación].

Así, tras el actual rey [en realidad Usurpador], su heredero tendrá que someterse a lo que los amigos de su padre decidan en tiempo y forma. A todo ello no sólo colabora la poca inteligencia –excepto para ganar “pelas” y amasarlas en el extranjero– política y el nulo patriotismo, amén del más que conocido desagradecimiento inherente a la estirpe borbónica, del heredero, sino también su superficialidad, colector de todos los vicios de su saga por lo que vamos observando.

Tanto, que no pudo resistirse a la ira desbocada de la recién llegada, que de estrato más rojo que las amapolas y declarada antiespañola, como todos los de él, intenta pasar por defensora de España y de la monarquía [en realidad República coronada] sin que acabe de colar, además de vulgar gacetillera de alcachofa que se creyó ahora traicionada por sus propios compañeros; precisamente ella, la que más alto ha subido, la que más ha demostrado ser (¿?) que, recordemos, no tenía otro interés en la vida una vez aposentada en el preTrono que conocer a Sabina –sin comentarios sobre el personaje pues su faz y vida lo dicen todo–, para bailar con él y contar, ella misma ¡tiene narices, con perdón! ese chiste según el cual si a la de Mónaco la llaman “funambulista” porque duerme con uno que hace eso en el circo, de ella decimos que es una “fulana muy lista”; así su inteligencia y catadura quedaron patentes y es que aunque la mona se vista de seda, en mona se queda.

Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, sale a la palestra Anasagasti, amigo íntimo del Rey [en realidad Usurpador] como el resto de su caterva, y les atiza donde más les duele y en lo que muchos, aunque aun no lo dicen –pero el día que lo digan se acostarán juancarlistas y se levantarán guillotinistas–, ya lo vienen pensando desde hace bastante y es que aunque el personaje es deleznable, tiene razón cuando se pregunta en voz alta

¿Por qué en una España “democrática” donde todos somos iguales hasta para elegir esposa, las cuentas de la Corona no se exponen?

¿Por qué si la familia crece sin parar no nos enteramos con “transparencia democrática” de qué viven y cómo viven cada uno de dichos personajes públicos?

¿Por qué un toca pelotas de balonmano de repente se transforma en un acaudalado empresario que parece tener el don de la ubicuidad monetaria?

¿Por qué la familia de la Reina [en realidad consorte del Usurpador] –agradeceríamos que a estas alturas ya supiera hablar español y a ser posible sin acento– veranea siempre a costa de los españolitos medios?

¿Por qué de esas amistades del Rey [en realidad Usurpador] con... por ejemplo “el Pocero”, Mario Conde, de la Rosa, etc., etc., sobre los cuales hay más que sospechas?

Y toda una retahíla de preguntas sin respuestas mientras... el Rey [en realidad Usurpador] sirva a los antiespañoles para cargarse a España; cuando no les valga o cese por defunción el marrón de sus liviandades nos lo vamos a comer los demás, como siempre.

Éste, que lo recibió todo de aquél gran e irrepetible hombre, español y católico hasta la médula; éste al que se le dio la gran oportunidad como nunca la tuvo –y hay que reconocerlo– ninguno de sus antepasados; éste que fue sacado de la nada para colocársele en la cima; éste que tuvo a todos los buenos españoles a sus órdenes esperando una sola palabra, un mínimo gesto; éste es el artífice principal de que todo se haya dilapidado, de que hayamos retrocedido en el tiempo casi un siglo y de que caminemos otra vez hacia el precipicio. A éste, ya lo vaticinamos, le pegarán la puñalada, le echarán a él o a su hijo a patadas aquellos cuya amistad tanto ha cultivado; los demás, como ocurrió con su abuelo, nos quedaremos en casa y no habrá ni un mal Piquete de Alabarderos que dé la cara ni por él ni por ninguno de su familia.