martes, 23 de octubre de 2007

Blog amigo y de un gran amigo


Por su interés, reproducimos la entrevista de La Razón Digital a nuestro gran amigo don Francisco José Fernández de la Cigoña, que tan amable ha sido con Núcleo de la Lealtad (cf. su artículo Blogs amigos).

Don Francisco José Fernández de la Cigoña, caballero católico y español, se ha distinguido tanto en el amor a Santa María siempre Virgen (cf. su artículo España, Tierra de María), como en la defensa del Papa y en la subsiguiente defensa de la libertad de celebrar el Sacrificio de la Misa según la edición típica del Misal Romano promulgado por San Pío V y nuevamente editado por el beato Juan XXIII en 1962, que no se ha abrogado nunca:

Ya tenemos un obispo en España a quien no le gusta lo que hace el Papa (02.10.07)
A sor Lucía Caram, con afecto (15.08.07)
Dudas sobre la misa que el Santo Padre ha liberado (15.07.07)
Sobre el Papa, la misa y el latín (14.07.07)
El motu proprio de Benedicto XVI (07.07.07)
Al pobre Blázquez le ningunean en todos los sitios (01.07.07)
Martínez ya se ríe menos (08.04.07)
Encuesta sobre la misa en latín (21.10.06)
La misa en latín (14.10.06)
¿La jerarquía pretende tomarnos el pelo? (13.10.06)


Autor: Álex Navajas. Fuente: Madrid, La Razón Digital, 19 de septiembre de 2007.

Francisco José Fernández de la Cigoña / Abogado, historiador y escritor. A sus 67 años dirige el blog católico de más éxito, con más de dos millones de visitas en apenas año y medio - «Todavía hay tres o cuatro obispos que me repatean», asegura.

Hace tres años, apenas sabía conectarse a internet. Ahora, el blog de José Francisco Fernández de la Cigoña, «La cigüeña de la torre», se ha convertido en la página web española de temática religiosa más visitada. Las cifras son arrolladoras: recibe unos 200 correos electrónicos y cerca de 7.000 visitas diarias; alrededor de 200.000 mensuales y más de dos millones desde que «la cigüeña» emprendiera su vuelo en febrero de 2006. Algunos obispos, teólogos y religiosos le temen por su tono cáustico, pero en el Vaticano le leen con lupa y entre sus seguidores se cuentan miles de curas, laicos y seminaristas. «Me dicen que están enganchados», afirma ufano.

¿Y esperaba que le siguieran con esta fidelidad?

Pues qué le voy a decir. No me siento un dinosaurio en extinción, sino un eslabón más en esa cadena que inició Nuestro Señor Jesucristo y que se prolongará hasta el fin de los tiempos. A la senectud, o en puertas, me ha ocurrido, gracias a la torre de esta cigüeña, algo novedoso. Yo llevo cincuenta años escribiendo y hablando de cuestiones eclesiales. Hasta 2006 apenas había tratado a obispos. Ahora, algunos hasta me han invitado a comer.

Pero parece que hay otros que se le indigestan...

Yo, a todo obispo, le veo como obispo. Como sucesor de los Apóstoles. Aunque algunos me parezcan sucesores de Judas. Y muchos otros, malos sucesores de los otros. Cada vez son menos los obispos que me repatean. Dios, en Su infinita bondad, tal vez conociendo mi pobre naturaleza, me ha ahorrado más pruebas. Hoy estoy encantado con mis obispos. A tres o cuatro que todavía me estomagan les quedan tres telediarios.

Por ejemplo...

Me permitirá que sea discreto en relaciones episcopales... A otros, y ellos lo saben, les guardo enorme gratitud. Algunos obispos tal vez no se den cuenta de lo que los hijos necesitamos el afecto del padre. Yo, que lo estoy recibiendo, sólo puedo darles gracias a ellos y a Dios.

Hacia algunas congregaciones religiosas parece, por lo que escribe en su blog, que tampoco guarda mucho afecto. ¿Tan mal las ve?

Sí, las veo mal. Las veo moribundas y, en muchos de sus ancianos miembros, enfrentadas al Papa y a la Iglesia. Me parece un camino directo al suicidio. Fueron gloria de la Iglesia. Si se empeñan ahora en ser su cruz, pues qué le voy a decir. Me encantaría que volvieran a ser lo que fueron. Que se multiplicaran los Franciscos, Domingos, Ignacios, Calasanzs, Clarets, Boscos, Javieres... Ellos verán lo que hacen, y Dios lo que va a permitir para Su Iglesia. Yo sólo puedo ser testimonio de sus infidelidades.

«Sucesores de Judas y congregaciones moribundas», dice usted... ¿Saldrá la Iglesia de ésta?

No tengo la menor duda sobre el mañana de mi Iglesia. Las puertas del infierno no van a prevalecer. A cada católico, en sus días, le tocará lo que le toque. Pero no pueden perder la esperanza. A mí, y doy gracias a Dios por ello, me han tocado ya, por fin, días de alborada. Ojalá duren mucho tiempo. Pero siempre he pensado que los católicos más católicos eran los del coliseo romano, los cristeros mejicanos, mis hermanos de 1936 en la zona roja, los que hoy viven en los países musulmanes... El futuro es nuestro. Seguramente, no aquí. En el cielo, seguro.

Algunos le reprochan su estilo «mordaz y poco evangélico»...

Pues seguramente mis críticos, y mis insultadores, tengan parte de razón. Sobre todo los primeros. Tengo mal estilo. Mi purgatorio me costará. Pero tal vez no sea yo el único malo. Porque me da la impresión de que a muchos de los que vienen a esta torre no les desagrada el estilo. ¿Lo que digo es verdad? Pues el modo de decirlo es lo de menos. Aunque seguro que debería de ser menos ácido y deslenguado. Aunque es bastante absurdo reprochar a un cojo lo mal que corre. Yo soy muy cojo. Y corro así.

Un laico «cabreado» con algunos individuos de su iglesia

Abogado y economista, ha escrito numerosos libros de historia de la Iglesia y cientos de artículos. Pero lo que le otorgó una legión de seguidores fue su blog en internet, «La cigüeña de la torre», que inició en febrero de 2006 y al que dedica más de dos horas diarias. Desde entonces, «todo se ha disparado sin que yo mismo lo entienda». Irónico e ingenioso a partes iguales, comenzó a participar en foros de internet «donde entré, seguramente, como un elefante en una cacharrería». Se define como «un laico de 67 años que está encantado con su Iglesia y cabreado con algunos individuos de su Iglesia». En su web comenta «lo que ocurre en la Iglesia con contento de unos e indignación de otros, diciendo siempre lo que me da la gana pues a nadie le debo nada: ni me pueden quitar la parroquia ni tampoco me juego el que me nombren obispo».

1 comentario:

Esteban Falcionelli dijo...

Excelente la entrevista al querido y nuevo amigo "PacoPepe". Nuevo, aclaro, gracias a Cruz y Fierro. Y porque conoció a mi padre (+) hace años.
Saludos en Xto.