miércoles, 10 de octubre de 2007

Cuestionario sobre la increencia en el Reino de Valencia

Consejo Pontificio de la Cultura, Revista Culture e Fede - Cultures et Foi - Cultures and Faith - Culturas y Fe, Vol. X – N° 4 – 2002. Plenaria 2004

P. Martín Gelabert, O.P., Decano de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer”, Valencia, España, Questionario sulla non credenza.

1.1.
En la diócesis de Valencia disponemos de un estudio sociológico amplio que, en parte, responde a la cuestión formulada, a saber: Vicente J. Sastre García, Inter Gentes. Religión, Iglesia y Sociedad en los años 2000, Edicep, Valencia, 1997, 408 páginas. La preocupación del estudio es cómo se nos percibe como Iglesia por parte de la sociedad. Hay otros estudios que se han hecho en la Universidad civil sobre valores y juventud.

1.2. No constan como tales grupos o movimientos de ateos o no creyentes. Hay personas, como D. Gonzalo Puente Ojea o el Profesor Gustavo Bueno que, de tanto en tanto, tienen audiencia en medios de comunicación social. En áreas universitarias y en los medios de comunicación social se percibe una desconfianza respecto de la Iglesia como instancia de poder y control ideológico, en nombre de la tolerancia y el pluralismo, y desde posiciones agnósticas y/o anticlericales. [...]

1.5. La religión se considera una asignatura optativa, que además tiene otra alternativa ética. La asignatura de religión es evaluable, pero no cuenta a la hora de promediar la nota media del curso. La situación no es satisfactoria. Quizás habría que estudiar cómo podría la Iglesia católica contribuir a delinear y proponer un área de conocimiento, que implicaría una sola asignatura obligatoria para todos, que abarcara la cultura religiosa y ética que todo joven educado en Occidente debería conocer y respetar, y más en estos tiempos de inculturalidad.

1.6. Un buen libro que estudia el tema de la increencia en España es el de: Antonio Jiménez Ortiz, Por los caminos de la increencia. La fe en diálogo, editorial CCS, Madrid, primera edición de 1993. También se han publicado algunos estudios desde el Instituto “Fe y Secularidad” de Madrid, sobre todo por parte del Prof. Gómez Caffarena.

2.1. a) Sobre los factores que alimentan hoy la increencia. Es un fenómeno complejo, pero podrían citarse estos tres:

– El economicismo y el cientifismo, con sus repercusiones en las masas, en las formas de consumo y de mercado, y en la expectativa de que todo puede tener una solución tecnológica, no facilita el que surjan preguntas más fundamentales y existenciales.

– El relativismo, propio de las actuales sociedades democráticas. El pluralismo, al presentar un variado mercado de valores y estilos de vida, de religiones incluso, no sólo ha tenido como resultado el surgimiento de valores auténticos como el respeto y la tolerancia, sino que, mal comprendido, ha producido un relativismo muy hondo: no se concibe que alguien, sea persona o institución, se presente como poseyendo la verdad plena y absoluta. Y en la medida en que piensan que la religión cristiana tiene esa pretensión, se la descalifica. En muchos ambientes, tanto de intelectuales como de gente sencilla, la Iglesia se percibe un residuo de absolutismo y dogmatismo, como una institución rídiga que no ha sabido acomodarse a los tiempos democráticos.

– El no seguir los caminos [...] para frenar el avance de la increencia, sería también un factor que la alimenta. En resumen serían estos [...]:

1º. Una inadecuada exposición de la doctrina: la formación doctrinal del pueblo, e incluso de muchos catequistas y clérigos, es ciertamente “inadecuada”;

2º. Inautenticidad de vida cristiana: no referida sólo a que algunos cristianos no vivan de acuerdo con su fe, sino también referida a las formas con que, en ocasiones, se celebra el Evangelio [...].

2.1. b) Sobre los factores que modifican los rasgos típicos o tradicionales de la increencia.

La increencia hoy se presenta como una “increencia práctica”. Muchos siguen afirmando que creen en Dios y se confiesan cristianos, pero de hecho esto tiene escasa o nula expresión en sus vidas y en sus actuaciones públicas. Hoy se tiene mayor sensibilidad por los asuntos que tienen que ver con los derechos humanos y la ética pública. Pero en el terreno de la ética personal todo parece permitido. La sociedad de consumo, la búsqueda del bienestar, la “autorrealización personal”, el pluralismo de opciones, el deseo de placer, etc., caracterizan los estilos de vida. No se quieren adhesiones firmes a nada, ni convicciones fuertes, ni ideales exigentes, ni el sacrificio de buscar la verdad y comprometerse con ella. Sólo se valora de forma real aquello que favorece la propia autorrealización.

2.1. c) Sobre el influjo de la caída de los regímenes comunistas:

No parece que haya tenido influencia, al menos de forma directa, en nuestro país.

2.1. d) Sobre un posible efecto globalización:

Puede que, en algún sentido, la increencia se vaya “globalizando”. Un poco porque se “está poniendo de moda”. Esto luce más que declararse creyente. Es posible, de todos modos, que haya más ateos “de boca” que de corazón.

2.2. [...] En áreas universitarias y de medios de comunicación social hay una desconfianza respecto de la Iglesia como instancia de poder y control ideológico, en nombre de la tolerancia y el pluralismo, y desde un agnosticismo o anticlericalismo. Pero no se debería olvidar que el anticlericalismo y el clericalismo se reclaman el uno al otro. Y la encuesta no se pregunta por los estilos y contenidos de los mensajes y decisiones de la institución eclesial que puedan ser percibidos como clericalismo provocando reacciones anticlericales. [...]

2.4. Por una parte, en algunos creyentes hay una actitud de bastante tolerancia, lo que no significa indiferencia respecto de las creencias. Por otra es posible que también haya indiferencia, en el sentido de que hay una cierta insensibilidad ante la cuestión de Dios. Si decimos que Dios es la felicidad del hombre, su plenitud, su “todo”, ¿por qué el hombre/la mujer de hoy no sienten su necesidad? También se manifiesta esta indiferencia en el descenso de la práctica religiosa, en la escasa atención a la educación religiosa de los hijos, en la falta de compromiso y colaboración en la evangelización. [...]

3.1. Tanto en el caso de la Comunidad Valenciana [en realidad Reino de Valencia] como en el resto de España cabe afirmar que los principales movimientos a los que se alude en la presente cuestión son dos: el de las religiones alternativas y el de los movimientos y cultos satánicos. El fenómeno de la brujería es muy sofisticado y en realidad sólo tiene fines de tipo económico.

Si por “religiones alternativas” se entiende –no el hecho de la presencia en nuestro suelo de las grandes religiones universales: [hinduismo, budismo, mahometanismo, judaísmo, etc.]– sino el hecho de la religiosidad sincretista, con cada vez más fuerte carácter institucionalizado como son los llamados a veces “Nuevos Movimientos Religiosos” –y en un sentido peyorativo “Sectas”–, entonces hay que afirmar que en nuestra realidad están muy presentes y bien implantados desde las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX. Incluso antes de la proclamación de la Constitución Española –ya en el período democrático–, la Ley reguladora del derecho al ejercicio de la libertad religiosa de 1967 supuso un cambio en el panorama religioso español.

Y en este grupo es necesario distinguir una variedad en extremo plural que cabría presentar del modo siguiente:

– Religiones alternativas clásicas:

• Testigos de Jehová,
• Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (o Mormones) y
• ciertos grupos Adventistas que se han separado de la “Iglesia Adventista del Séptimo Día”.

– Religiones alternativas orientales:

• Asociación para la Conciencia de Krishna,
• Misión de la Luz Divina,
• Ananda Marga,
• Bhagwan Rajneesh, etc.

– Religiones alternativas o sectas de juventud:

• Asociación para la Unificación del Cristianismo Mundial (Moon);
• Familia del Amor (Niños de Dios),
• La Comunidad, etc.

– Religiones alternativas de pensamiento y de conciencia:

• Sociedad Teosófica Española,
• Iglesia de Cristo Científico,
• Fraternidad Rosa-Cruz,
• Cienciología, etc.

Las causas son difíciles de definir con exactitud. Pero en una seria descripción deberán tenerse en cuenta los siguientes factores:

1) El desplazamiento de la sensibilidad religiosa de hoy (se valora más la búsqueda religiosa que la adhesión a la verdad religiosa, más la experiencia y emoción religiosa que la reflexión conceptual);

2) El auge de la doble pertenencia o doble fidelidad, sancionado por algunos de estos grupos que invitan a no abandonar la vieja pertenencia eclesial pero a ingresar en los NMR enriqueciendo la experiencia religiosa –según dicen– por la nuevas formas que ellos aportan;

3) El clima de espera milenarista que ante las crisis sociales de todo tipo empuja a pensar un fin catastrófico del actual estado de cosas y la venida inminente de un nuevo orden;

4) Las crisis de las tres grandes instituciones que en el pasado reciente dieron estabilidad social, pero que sufren hoy –muchas veces magnificadas de modo desorbitado por los MCS– desarreglos evidentes: crisis del Estado, crisis de las Iglesias, crisis de la familia tradicional; y

5) La necesidad de ruptura (secare) y seguimiento (sequitur) que muchos sienten y que hace abandonar las viejas instituciones religiosas –como vacías de sentido– y a la vez la necesidad de seguir a líderes que les aporten la seguridad que ni las sociedades ni los grupos tradicionales religiosos ofrecen.

Los movimientos y cultos satánicos crecen en España y en la Comunidad Valenciana [en realidad Reino de Valencia] de manera evidente. Uno de los expertos de la Iglesia Católica en España, el profesor Manuel Guerra, afirma que los rituales satánicos se están generalizando en este país, habiendo catalogado hasta el presente 54 sectas satánicas. El número exacto, sin embargo, es difícil de determinar, ya que “tratan de permanecer ocultas, desconocidas, a no ser por sus mismos miembros... Prefieren dividirse y subdividirse a formar un grupo numeroso, que estaría más expuesto a las denuncias, con la consiguiente localización e identificación de sus adeptos, su represión y disolución”.

Las zonas del país donde tienen mayor implantación son, en primer lugar, la zona del Mediterráneo español –desde Barcelona hasta Valencia–, las grandes ciudades –Madrid– y algunas poblaciones costeras de Murcia y Málaga.

El citado especialista da como razón del auge del satanismo “la profunda crisis de los principios y de los valores tanto religiosos como éticos. Una crisis agravada por el permisivismo, el consumismo y el laicismo, promovido a veces por los gobiernos”.

3.2. Respecto a las religiones alternativas –tal y como quedaron explicadas en la cuestión precedente– cabe afirmar de modo general que tanto sus actividades como su misma presencia están estabilizadas; en cambio –según los especialistas– hay un auge de los ritos satánicos. Pero teniendo en cuenta que tal apreciación puede ser un tanto engañosa si hacemos caso a la afirmación de Manuel Guerra de que existe un interés de ocultamiento por parte de los grupos satánicos. [...]

3.5. La Iglesia Católica en España publicó hace años –a través de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales– (organismo de la CEE), un Comunicado sobre las Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos (5 diciembre 1989), sumamente abierto y comprensivo que se hacía eco, pastoralmente hablando, del Informe Progresivo-Desafíos Pastorales: Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos, que en mayo de 1986 publicaron varios Secretariados romanos y el Consejo Pontificio para la Cultura. Ambos textos han tenido una modesta difusión en este país, pero han llegado a grupos selectos de católicos y han ayudado a ofrecer cursos en centros de estudios y en grupos parroquiales en orden a formar a los fieles en esta temática. Ignoramos que se hayan emprendido a niveles de Iglesia local intentos de acercamiento sistemático a los adeptos de estos grupos en orden a anunciarles el evangelio.

3.6. Posiblemente nuestro verdadero problema es la descristianización de los cristianos. Por otra parte, si la Iglesia no va como nos gustaría no es sólo por lo que nos atacan, sino por muchas cosas que pertenecen a nuestro propio examen de conciencia.