sábado, 8 de diciembre de 2007

La Inmaculada, Patrona de Infantería

En 1585, el antiguo Tercio de Zamora con el nombre de Tercio departamental de Holanda fue destinado a guarnecer la isla de Bommel (entre el río Mosa y el río Waale) encontrándose sitiados por la escuadra holandesa. Se dedicaron los hombres a construir parapetos y trincheras. Uno de los soldados que con ardor se dedicaba a esta tarea, halló en un montón de tierra una imagen de la Inmaculada Concepción. Esa noche sobrevino una gran tormenta fría que obligó a la escuadra enemiga a alejarse ante el temor de quedar prisionera de los hielos. La mañana del día siguiente, “8 de diciembre”, amaneció un día espléndido que eliminó el hielo y permitió la llegada de las naves españolas y recibir a bordo a los soldados. En el transporte, se organizó la “Cofradía de Soldados de la Virgen Concebida sin Mancha”, adoptándola como patrona del Tercio, y de ahí el Patronato de la Infantería Española.

Ardor guerrero vibre en nuestras voces
y de amor patrio henchido el corazón
entonemos el Himno Sacrosanto
del deber, de la Patria y del Honor
¡Honor!

De los que amor y vida te consagran
escucha, España, la Canción guerrera
Canción que brota de almas que son tuyas
de labios que han besado tu Bandera.

De pechos que esperaron anhelantes
besar la Cruz aquella
que formaban la Enseña de la Patria
y el Arma con que habían de defenderla.

Nuestro anhelo es tu grandeza
que seas noble y fuerte.
Nuestro anhelo es tu grandeza
que seas noble y fuerte

Y por verte temida y honrada
contentos tus hijos irán a la muerte.
Y por verte temida y honrada
contentos tus hijos irán a la muerte.

Si al caer en lucha fiera
ven flotar
victoriosa la Bandera
ante esa visión postrera
orgullosos morirán.

Y la Patria, al que su vida
le entregó,
en la frente dolorida
le devuelve agradecida
el beso que recibió.

El esplendor de gloria de otros días
tu celestial figura ha de envolver
que aún te queda la fiel Infantería
que, por saber morir, sabe vencer.

Y volarán tus hijos ansiosos al combate,
tu nombre invocarán.
Y la sangre enemiga en sus Espadas
y la Española Sangre derramada
tu gloria y sus hazañas cantarán.

Y estos que en la Academia Toledana
sienten que se apodera de sus pechos
con la épica nobleza castellana
el ansia altiva de los grandes hechos,
te prometen ser fieles a tu historia
y dignos de tu honor y de tu gloria.