sábado, 26 de enero de 2008

División territorial de Las Españas




El mapa histórico de España [Fuente: hispanismo.org > Tierra Foral > Castilla > La supuesta hegemonía castellana]

Bajo el reinado de Felipe II y por su matrimonio con María de Portugal, estuvo España, por primera vez desde la monarquía visigoda, unida políticamente, aunque todos y cada uno de sus reinos, entonces también llamados naciones, disfrutaban íntegramente de sus fueros tradicionales, de su propio Derecho Civil y Penal, de sus lenguas vernáculas, de sus instituciones y costumbres ancestrales y de su Comercio e Industria, incluso las coronas de Castilla y Aragón tenían distinta moneda, siendo sin embargo comunes el monarca, la religión, el ejército y la política exterior, es decir, la cosa más parecida a un estado federal moderno ¡y este siglo fue el Siglo de Oro español!

Felipe II y sus sucesores Felipe III y Felipe IV, se titularon, pues, reyes de las Españas, de las Indias Orientales y Occidentales y de las Islas y Tierra Firme de la Mar Oceana, además de otros títulos patrimoniales fuera de España: condes de Flandes y del Tirol, duques de Borgoña y Brabante y reyes de Jerusalén.

Como monarcas de las Españas, estos citados soberanos se titularon así: Reyes de Castilla, de León, de Aragón, de Navarra, de Galicia, de Valencia, de las Mallorcas (sic), de Murcia, de Toledo, de los Algarbes, de Sevilla, de Jaén, de Córdoba, de Granada, de Algecira (sic), de las Islas de Canaria (sic), de Portugal, condes de Barcelona y señores de Vizcaya y Molina.

El heredero de la corona ostentaba los títulos de Príncipe de Asturias, de Viana y de Gerona.

Con esto se indica muy claramente la conciencia plural hispana en los siglos XVI y XVII, que ya venía de siglos y que no se pierde, como vemos hoy, porque alguien lo dicte por decreto.

Paso ahora a describir los territorios que abarcaban cada uno de estos reinos, usando aquí la base de las posteriores provincias para mayor claridad del lector, acostumbrado a esta última división. Las delimitaciones entre los reinos (o naciones, porque, repetimos que así se llamaban también en la Edad Media y los siglos XVI y XVII por lo que no es ningún invento moderno llamar nación a Cataluña o a Castilla) las delimitaciones digo, no se llamaban fronteras, reservada esta palabra sólo ante los musulmanes, sino “rayas”. Y estas “rayas” estaban fundamentadas en la tradición histórica de la Reconquista que contemplaba tanto las distintas características institucionales, lingüísticas y étnicas, como la voluntad de los pueblos. La división de España en Reinos o Naciones correspondía, pues, tanto a la Historia como a la voluntad popular y ensamblaba armónicamente a todos sin problemas de centralismo o separatismo, efecto este último de lo primero. Dejados a su albur, los pueblos de España, diferentes entre sí, conviven sin embargo fraternalmente. Cuando se trata de nivelarlos a todos por la fuerza, se producen entonces los levantamientos y separaciones, tal como hizo Portugal frente a la torpe política centralista y tiránica del Conde Duque de Olivares y tal como también estuvo a punto de conseguir Cataluña. Como nos demuestra la Historia, la libertad une, la violencia separa.

Reino de Galicia

Comprendía las actuales provincias de Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra, aunque en el siglo XII Galicia llegaba hasta la raya del Duero, donde comenzaba el condado de Portugal, antes de sacudirse la autoridad del Imperio Leonés.

Reino de Portugal

El actual estado con las islas de Azores y Madeira.

Reino de Los Algarbes

La región de este nombre es el extremo sur de Portugal.

Principado de Asturias

Comprendía la actual Asturias (sin la Liébana, que era leonesa) más la franja costera de la provincia de Santander. Asturias se subdividía entonces en dos partes y por eso se llama Asturias, en plural, y no Asturia como sería lo lógico: la de Oviedo y la de Sant Anderio (Santander). El sur de la actual provincia de Santander pertenecía a Castilla con el nombre de Montaña de Burgos.

Reino de León

Comprendía las tierras de las actuales provincias de León, Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia. Éstas últimas fueron incluidas con las del resto de León y de Castilla en una entidad artificial llamada Capitanía General de Castilla la Vieja, en el siglo XVIII, suprimiendo de un plumazo al antiquísimo Reino de León. De ahí derivó luego la confusión de considerar “castellanos” a los palentinos y vallisoletanos, que no lo fueron nunca. Luego, a principios del siglo XX la burguesía agraria de Valladolid se inventó eso del “Norte de Castilla”, en el que los leoneses aparecían como castellanos. Este embrollo dura hasta a hoy. Pero desde el siglo XIII hasta el XIX, Valladolid y Palencia pertenecían al Reino de León y fue el idioma leonés el que se habló en estas tierras hasta por lo menos el siglo XIV.

Reino de Castilla

Comprendía las actuales provincias de Burgos y sur de Santander, Rioja, Soria, Segovia, Ávila, Madrid, Guadalajara y la parte serrana de Cuenca, más los Señoríos de Álava y Guipúzcoa, voluntariamente incorporados a la Corona. Hay que hacer notar que Álava estuvo unida a Castilla en la persona de los condes soberanos, desde por lo menos el siglo X y por voluntad expresa de los alaveses. (Fernán González y sus sucesores se titulaban condes de Castilla y Álava y sus tropas estaban compuestas de vascos y castellanos indistintamente, además de que los alaveses eran ya bilingües entonces y sin problemas). Por otra parte también hay que observar que las tierras de las actuales provincias de Madrid y Guadalajara junto con la parte serrana de Cuenca, que desde su reconquista en el siglo XI eran totalmente castellanas por su raíz étnica, sus repobladores y sus instituciones, fueron “regaladas” al arzobispado de Toledo por la reina Isabel I, contra toda razón y tradición y contra la voluntad de sus habitantes. Por tal razón, en mapas posteriores al siglo XV, Madrid, Guadalajara y Cuenca figuran incluidas en el Reino de Toledo (luego llamado Castilla la Nueva). En el presente mapa, se incluyen estas tierras, como es de razón, de tradición y de derecho en el Reino de Castilla al que pertenecen.

Señorío de Vizcaya

Comprendía la actual provincia del mismo nombre que conservaba sus fueros y derecho consuetudinario, además del vascuence como lengua oficial.

Reino de Navarra

La actual Comunidad Foral de Navarra, haciendo notar que existe una Alta Navarra (Benafarroa) que retuvieron los reyes franceses cuando Fernando V de Aragón incorporó aquel reino a sus dominios por fuerza de armas y que continúa en poder del estado francés.

Señorío de Molina

Uno de los más viejos “estados” de la España medieval, comprendía el Este de la actual provincia de Guadalajara. Hoy tiene también reconocido un estatuto jurídico peculiar dentro de la provincia y de la Comunidad Autónoma.

Reino de Aragón

Comprendía, con ligeras variantes respecto a la configuración actual en su raya con Cataluña, las actuales provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel.

Condado de Barcelona

La actual Cataluña, que recibía el titulo de Condado de Barcelona por ser este el mayor y principal de todos los condados catalanes y cabeza de los mismos, para abreviar la larga lista de éstos. También se denomina Principado de Cataluña, en atención a que el príncipe heredero de las Españas se titulaba Príncipe de Gerona Es de notar que hoy el estado francés ocupa los condados catalanes del Rosellón y la Cerdaña, absolutamente catalanes por historia, tradición y lengua.

Reino de Valencia

Las actuales provincias de Castellón, Valencia y Alicante excepto las comarcas de Utiel y Requena que eran de Castilla, por tradición, lengua e instituciones.

Reino de las Mallorcas

Las islas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera

Reino de Toledo

Las actuales provincias de Toledo (que incluía Aranjuez) y Ciudad Real más la parte manchega de Cuenca y toda la región extremeña. Ya dijimos que a finales del siglo XV se le añadieron arbitrariamente las tierras de Madrid, Guadalajara y el resto de Cuenca y en el siglo XIX Madrid se comió a Aranjuez, que es toledano.

Reino de Murcia

Toda la actual provincia de Murcia y gran parte del sureste de Albacete, incluida esta ciudad.

Reino de Sevilla

Las actuales provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva.

Reino de Jaén y Reino de Córdoba

Las actuales provincias del mismo nombre respectivamente con ligeras variantes.

Reino de Algecira

El Campo de Gibraltar con su Peñón, la propia Algeciras y Tarifa.

Reino de Granada

Las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería.

Es de notar que la palabra Andalucía, que comprende hoy a esos cuatro reinos, se usó muy poco en la España cristiana medieval, incluso hasta el siglo XVII, refiriéndose a ella solamente como identificación geográfica muy general y utilizándose mucho más el término de “Reinos del Andaluzia” (sic) o también Castilla Novísima. El uso (y abuso) de la palabra Andalucía con todo el caudal de tópicos erróneos que arrastra consigo, es de muy reciente utilización (a partir del siglo XVIII). Hay que señalar también el escaso “sentimiento andaluz” que se nota y que se manifiesta en las tierras de Almería.

Reino de las Islas de Canaria

Las siete islas atlánticas de Palma, Tenerife, Gomera, Hierro, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote.

NOTA.- Las ciudades de Ceuta y Melilla eran entonces, exclusivamente, plazas fuertes militares.

Ordenamiento político y administrativo de Las Españas, unidas bajo el cetro del rey D. Felipe II. De hecho, este ordenamiento existía ya desde el siglo XIII y estuvo vigente hasta 1833, fecha en la que el ministro Javier de Burgos aniquiló Las Españas suprimiendo los antiguos reinos y desintegrándolos en “provincias”, copiando el modelo centralista francés (liberal y masónico) al servicio del absolutismo borbónico. La estructuración de España en reinos o naciones cuenta, pues, con una historia de más de 600 años (lo mejor de nuestra historia) mientras que la división en provincias tiene poco más de siglo y medio de existencia (lo peor de nuestra historia).