domingo, 2 de marzo de 2008

Doctores de la Iglesia

Concepto y autoridad

Los tres requisitos para que alguien pueda ser considerado Doctor de la Iglesia, según Benedicto XIV, son: insigne santidad de vida, doctrina celestial eminente y reconocimiento o declaración expresa del Sumo Pontífice [1]. Con respecto al concepto de Padre de la Iglesia, el de Doctor no siempre implica la antigüedad, pero exige necesariamente una ciencia extraordinaria y una aprobación más solemne de la Iglesia. La liturgia especial en las fiestas o memorias de los Doctores incluye una antífona propia del Magnificat (O Doctor optime) en el Oficio divino, y Misa propia: In medio Ecclesiae [2]. En la argumentación teológica, los textos de los Doctores, si no son al mismo tiempo Padres de la Iglesia, suelen ser citados entre los de los teólogos, si bien su consensus o uniformidad dogmática adquiere un valor mayor cualificado en virtud de la declaración de la Iglesia.

Sin embargo, se han de tener siempre en cuenta el estado de la teología en su tiempo y la posible explicitación del dogma tanto para interpretarlos fielmente como para juzgar con objetividad su doctrina. Por eso a veces, como en lo que respecta a la Inmaculada Concepción de María, la doctrina negativa de algunos grandes Doctores (San Bernardo, San Buenaventura, Santo Tomás) ya no puede ser mantenida hoy sin caer en herejía.

Origen histórico

El concepto de Doctores tiene sus raíces en el concepto de didáskalos en el Nuevo testamento [3] y en el tiempo posapostólico [4]. La Iglesia reconoció a esos didáskaloi o doctores como testigos de la teología de su tiempo [5].

En el siglo V, Vicente de Lerins llama doctores o magistri probabiles a aquellos maestros de algún modo reconocidos en la Iglesia [6], así como San Benito [7], el Decreto Gelasiano [8] y San Gregorio Magno [9]. El Papa Agatón llama a San Ambrosio mégas didáskalos.

En la Iglesia latina eran reconocidos especialmente como Doctores los cuatro Padres de la Iglesia: San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín y San Gregorio Magno; su aprobación canónica y litúrgica definitiva se debe a Bonifacio VIII en 1295.

En la Iglesia oriental bizantina se celebra desde el siglo IX la fiesta de los «tres jerarcas y Doctores Ecuménicos»: San Basilio, San Gregorio Nazianceno y San Juan Crisóstomo, el 30 de enero.

La antigua Sagrada Congregación de Ritos era la encargada de examinar atentamente la ortodoxia de todos los escritos de los candidatos a Doctor.

Lista de los Doctores de la Iglesia por fecha de nacimiento

1. San Atanasio (296-373)
2. San Efrén de Siria (306-373)
3. San Hilario de Poitiers (315-368)
4. San Cirilo de Jerusalén (315-387)
5. San Basilio (329-379)
6. San Gregorio Nazianceno (330-390)
7. San Ambrosio (340-397)
8. San Jerónimo (343-420)
9. San Juan Crisóstomo (347-407)
10. San Agustín (354-430)
11. San Cirilo de Alejandría (376-444)
12. San Pedro Crisólogo (400-450)
13. San León Magno (400-461)
14. San Gregorio Magno (540-604)
15. San Isidoro de Sevilla (560-636)
16. San Beda el Venerable (673-735)
17. San Juan Damasceno (675-749)
18. San Pedro Damián (1007-1072)
19. San Anselmo de Canterbury (1033-1109)
20. San Bernardo (1090-1153)
21. San Antonio de Padua (1195-1231)
22. San Alberto Magno (1200-1280)
23. San Buenaventura (1217-1274)
24. Santo Tomás de Aquino (1225-1274)
25. Santa Catalina de Siena (1347-1380)
26. Santa Teresa de Jesús (1515-1582)
27. San Pedro Canisio (1521-1597)
28. San Juan de la Cruz (1542-1591)
29. San Roberto Belarmino (1542-1621)
30. San Lorenzo de Brindisi (1559-1619)
31. San Francisco de Sales (1567-1622)
32. San Alfonso María de Ligorio (1696-1787)
33. Santa Teresa de Lisieux (1873-1897)

Lista de los Doctores de la Iglesia por Papa que lo proclama

Bonifacio VIII

1. San Ambrosio (340-397)
2. San Jerónimo (343-420)
3. San Agustín (354-430)
4. San Gregorio Magno (540-604)

San Pío V

5. San Atanasio (296-373)
6. San Basilio (329-379)
7. San Gregorio Nazianceno (330-390)
8. San Juan Crisóstomo (347-407)
9. Santo Tomás de Aquino (1225-1274)

Sixto V

10. San Buenaventura (1217-1274)

Clemente X

11. San Anselmo de Canterbury (1033-1109)

Inocencio XIII

12. San Isidoro de Sevilla (560-636)

Benedicto XIII

13. San Pedro Crisólogo (400-450)

Benedicto XIV

14. San León Magno (400-461)

León XII

15. San Pedro Damián (1007-1072)

Pío VIII

16. San Bernardo (1090-1153)

Pío IX

17. San Hilario de Poitiers (315-368)
18. San Francisco de Sales (1567-1622)
19. San Alfonso María de Ligorio (1696-1787)

León XIII

20. San Cirilo de Jerusalén (315-387)
21. San Cirilo de Alejandría (376-444)
22. San Beda el Venerable (673-735)
23. San Juan Damasceno (675-749)

Benedicto XV

24. San Efrén de Siria (306-373)

Pío XI

26. San Alberto Magno (1200-1280)
26. San Pedro Canisio (1521-1597)
27. San Juan de la Cruz (1542-1591)
28. San Roberto Belarmino (1542-1621)

Pío XII

29. San Antonio de Padua (1195-1231)
30. San Lorenzo de Brindisi (1559-1619)

Pablo VI

31. Santa Catalina de Siena (1347-1380)
32. Santa Teresa de Jesús (1515-1582)

Juan Pablo II

33. Santa Teresa de Lisieux (1873-1897)

Notas

[1] Cf. De servorum Dei beatificatione et canonizatione, lib. IV, 2, c. 11, n° 8-16; Juan XXIII, en AAS 51 (1969) 460.

[2] Desde 1960 se ha suprimido de ella el Credo: Cf. Rubricae Breviarii et Missalis Romani, Roma 1960, n° 476.

[3] Cf. TWNT 11,154163.

[4] Cf. Carta de Bernabé, 1,8; Pastor de Hermas, Compar. 9,22,2; Martirio de S. Policarpo, 12,3.

[5] Cf. Acta Conciliorum Oecumenicorum, ed. E. Schwartz, Berlín 914 ss., 1-1,96.

[6] Cf. Commonitorium, 15,23,41,42)

[7] Regla, c. 9.

[8] Cap. 4.

[9] PL 77,4913.

[10] Manei, XI,267.