lunes, 24 de marzo de 2008

Posturas durante la Misa (forma ordinaria) y praxis tradicional del Rito romano

Durante la celebración de la Misa Romana promulgada por Pablo VI, «expresión ordinaria de la Lex orandi, de la Iglesia católica de rito latino» (Benedicto XVI, Motu Proprio Summorum Pontificum art. 1.), «se tendrá que prestar atención a aquellas cosas que se establecen por esta Instrucción general y por la praxis tradicional del Rito romano, y a aquellas que contribuyan al bien común espiritual del pueblo de Dios, más que al deseo o a las inclinaciones privadas» (Institutio generalis Missalis Romani, 42).

Gestos y posturas corporales de los fieles durante la Misa (forma ordinaria) - Pasos en la dirección de la hermenéutica de la continuidad

1º Pueden estar de rodillas (praxis tradicional del Rito romano)

Desde el principio del canto de entrada hasta cuando el sacerdote se dirige al altar.

2º Están de pie

Desde cuando el sacerdote se dirige al altar, hasta la colecta inclusive.

3º Están sentados

Mientras se proclaman las lecturas antes del Evangelio y el salmo responsorial.

4º Están de pie

Al canto del Aleluya antes del Evangelio y durante la proclamación del Evangelio.

5º Están sentados

Durante la homilía.

6º Están de pie (*)

Mientras se hace la profesión de fe. Sin embargo, a las palabras: y por la obra del Espíritu Santo, etc., o que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, todos se inclinan profundamente; y en la solemnidades de la Anunciación y de Navidad del Señor, se arrodillan. (Praxis tradicional del Rito romano: siempre de rodillas a las palabras y por la obra del Espíritu Santo, etc.), y mientras se hace la oración universal.

7º Están sentados

Durante la homilía y mientras se hace la preparación de los dones para el ofertorio.

8º Están de pie

Desde la invitación Orad, hermanos, antes de la oración sobre las ofrendas, hasta cuando termina la aclamación del “Santo”.

9º Pueden estar de rodillas (praxis tradicional del Rito romano)

Desde cuando termina la aclamación del “Santo” hasta el final de la Plegaria Eucarística. Sin embargo, los fieles estarán siempre de rodillas durante la consagración.

10º Están de pie

Desde el final de la Plegaria Eucarística, hasta antes de la Comunión cuando el sacerdote dice “Éste es el Cordero de Dios”.

11º Pueden estar de rodillas (praxis tradicional del Rito romano)

Desde antes de la Comunión cuando el sacerdote dice “Éste es el Cordero de Dios” hasta el sagrado silencio después de la Comunión.

12º Están de pie (*)

Desde después del sagrado silencio después de la Comunión hasta el final de la Misa. Sin embargo, los fieles se inclinan para recibir la bendición solemne. (Praxis tradicional del Rito romano: siempre de rodillas a la bendición).

INSTRUCCIÓN GENERAL DEL MISAL ROMANO: Institutio generalis Missalis Romani, 42-43, 137, 185, 274-275 (Editio tertia, 2002)

Gestos y posturas corporales (MR 42-44)

«42. Los gestos y posturas corporales, tanto del sacerdote, del diácono y de los ministros, como del pueblo, deben tender a que toda la celebración resplandezca por el noble decoro y por la sencillez, a que se comprenda el significado verdadero y pleno de cada una se sus diversas partes y a que se favorezca la participación de todos [52]. Así, pues, se tendrá que prestar atención a aquellas cosas que se establecen por esta Instrucción general y por la praxis tradicional del Rito romano, y a aquellas que contribuyan al bien común espiritual del pueblo de Dios, más que al deseo o a las inclinaciones privadas.

La uniformidad de las posturas, que debe ser observada por todos participantes, es signo de la unidad de los miembros de la comunidad cristiana congregados para la sagrada Liturgia: expresa y promueve, en efecto, la intención y los sentimientos de los participantes.

43. Los fieles están de pie desde el principio del canto de entrada, o bien, desde cuando el sacerdote se dirige al altar, hasta la colecta inclusive; al canto del Aleluya antes del Evangelio; durante la proclamación del Evangelio; mientras se hacen la profesión de fe y la oración universal; además desde la invitación Orad, hermanos, antes de la oración sobre las ofrendas, hasta el final de la Misa, excepto lo que se dice más abajo.

En cambio, estarán sentados mientras se proclaman las lecturas antes del Evangelio y el salmo responsorial; durante la homilía y mientras se hace la preparación de los dones para el ofertorio; también, según las circunstancias, mientras se guarda el sagrado silencio después de la Comunión.

Por otra parte, estarán de rodillas, a no ser por causa de salud, por la estrechez del lugar, por el gran número de asistentes o que otras causas razonables lo impidan, durante la consagración. Pero los que no se arrodillen para la consagración, que hagan inclinación profunda mientras el sacerdote hace la genuflexión después de la consagración.

Sin embargo, pertenece a la Conferencia Episcopal adaptar los gestos y las posturas descritos en el Ordinario de la Misa a la índole y a las tradiciones razonables de los pueblos, según la norma del derecho [53]. Pero préstese atención a que respondan al sentido y la índole de cada una de las partes de la celebración. Donde existe la costumbre de que el pueblo permanezca de rodillas desde cuando termina la aclamación del “Santo” hasta el final de la Plegaria Eucarística y antes de la Comunión cuando el sacerdote dice “Éste es el Cordero de Dios”, es laudable que se conserve».

Liturgia de la palabra (MR 137)

«137. El Símbolo se canta o se dice por el sacerdote juntamente con el pueblo (cfr. n 68) estando todos de pie. A las palabras: y por la obra del Espíritu Santo, etc., o que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, todos se inclinan profundamente; y en la solemnidades de la Anunciación y de Navidad del Señor, se arrodillan».

Rito de conclusión (MR 185)

«185. Si se emplea la oración sobre el pueblo o la fórmula de bendición solemne, el diácono dice: Inclinaos para recibir la bendición. Una vez que el sacerdote haya impartido la bendición, el diácono despide al pueblo, vuelto hacia él, diciendo con las manos juntas: Podéis ir en paz».

Genuflexión e inclinación (MR 274-275)

«274. La genuflexión, que se hace doblando la rodilla derecha hasta la tierra, significa adoración; y por eso se reserva para el Santísimo Sacramento, así como para la santa Cruz desde la solemne adoración en la acción litúrgica del Viernes Santo en la Pasión del Señor hasta el inicio de la Vigilia Pascual.

En la Misa el sacerdote que celebra hace tres genuflexiones, esto es: después de la elevación de la Hostia, después de la elevación del cáliz y antes de la Comunión. Las peculiaridades que deben observarse en la Misa concelebrada, se señalan en sus lugares (cfr. núms. 210-251).

Pero si el tabernáculo con el Santísimo Sacramento está en el presbiterio, el sacerdote, el diácono y los otros ministros hacen genuflexión cuando llegan al altar y cuando se retiran de él, pero no durante la celebración misma de la Misa.

De lo contrario, todos los que pasan delante del Santísimo Sacramento hacen genuflexión, a no ser que avancen procesionalmente.

Los ministros que llevan la cruz procesional o los cirios, en vez de la genuflexión, hacen inclinación de cabeza.

275. Con la inclinación se significa la reverencia y el honor que se tributa a las personas mismas o a sus signos. Hay dos clases de inclinaciones, es a saber, de cabeza y de cuerpo:

a) La inclinación de cabeza se hace cuando se nombran al mismo tiempo las tres Divinas Personas, y al nombre de Jesús, de la bienaventurada Virgen María y del Santo en cuyo honor se celebra la Misa.

b) La inclinación de cuerpo, o inclinación profunda, se hace: al altar, en las oraciones Purifica mi corazón y Acepta, Señor, nuestro corazón contrito; en el Símbolo, a las palabras y por obra del Espíritu Santo o que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; en el Canon Romano, a las palabras Te pedimos humildemente. El diácono hace la misma inclinación cuando pide la bendición antes de la proclamación el Evangelio. El sacerdote, además, se inclina un poco cuando, en la consagración, pronuncia las palabras del Señor».

Notas

[52]
Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, núms. 30. 34; cfr. también allí el núm. 21.

[53] Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, núm. 40; Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Instrucción Varietates legitimae, día 25 de enero de 1994, núm. 41: A.A.S. 87 (1995) pág. 304.