viernes, 15 de agosto de 2008

La Asunción de Santa María Virgen


1. En el transcurso del Tiempo ordinario destaca, por sus múltiples significados teológicos, la solemnidad de la Asunción de Santa María Virgen (15 de Agosto). Es una memoria antigua de la Madre del Señor, compendio y síntesis de muchas verdades de la fe. La Virgen asunta al cielo:

- aparece como “el fruto más excelso de la redención”, testimonio supremo de la amplitud y la eficacia de la obra salvífica de Cristo (significado soteriológico);
- constituye la prenda de la participación futura de todos los miembros del Cuerpo místico en la gloria pascual del Resucitado (aspecto cristológico);
- es para todos los hombres “la imagen y la consoladora prenda del cumplimiento de la esperanza final; pues dicha glorificación plena es el destino de aquellos que Cristo ha hecho hermanos, teniendo ‘en común con ellos la carne y la sangre’ (Heb 2, 14; cfr. Gal 4, 4)” (aspecto antropológico);
- es la imagen escatológica de lo que la Iglesia “toda, desea y espera llegar a ser” (aspecto eclesiológico);
- es la garantía de la fidelidad del Señor a su promesa: reserva una recompensa espléndida a su humilde Sierva por su adhesión fiel al plan divino, esto es, un destino de plenitud y bienaventuranza, de glorificación del alma inmaculada y del cuerpo virginal, de perfecta configuración con el Hijo resucitado (aspecto mariológico).

2. La fiesta del 15 de agosto es muy apreciada en la piedad popular. En muchos lugares se considera que es la fiesta de la Virgen, por antonomasia: el “día de Santa María”, como lo es la Inmaculada para España y para Hispanoamérica.

En los países del área germánica se ha difundido la costumbre de bendecir plantas aromáticas el 15 de Agosto. Esta bendición, que durante algún tiempo figuró en el Rituale Romanum [1], constituye un claro ejemplo de auténtica evangelización de ritos y creencias pre-cristianas: a Dios, por cuya palabra “la tierra produce sus brotes, hierbas que producen semillas...y árboles que dan cada uno fruto con semillas, según sus especies” (Gn 1,12), es a quien hacía falta dirigirse para obtener lo que los paganos trataban de conseguir mediante sus ritos mágicos: evitar los daños que producían las hierbas venenosas, aumentar la eficacia de las curativas.

De esta visión viene, en parte, el uso antiguo de aplicar a la Virgen Santísima, haciendo referencia a la Escritura, símbolos y apelativos tomados del mundo vegetal, como viña, espiga, cedro, lirio, y ver en ella una flor de suave olor por sus virtudes, e incluso describirla como el “retoño germinado de la raíz de Jesé” (Is 11,1) que engendraría el fruto bendito, Jesús.

Notas

[1] Cf. RITUALE ROMANUM Pauli V Pontificis Maximi iussu editum... SS.mi D.N. Pii Papae XII auctoritate auctum et ordinatum, Editio iuxta Typicam, Desclée, Romae 1952, pp. 444-449.