jueves, 21 de agosto de 2008

Que el mundo admire España



«España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectones o de los reyes de taifas».

Marcelino Menéndez y Pelayo, “Historia de los heterodoxos españoles”, Epílogo.


.