jueves, 21 de agosto de 2008

San Nilo (12 de noviembre)

Nilo el Viejo, del Sinaí (murió alrededor del año 430), fue uno de los muchos discípulos y fervientes defensores de San Juan Crisóstomo.

Lo conocemos primero como laico, casado, con dos hijos. En esa época trabajaba en la Corte de Constantinopla, y se dice que fue uno de los Prefectos pretorianos que, según el acuerdo de Diocleciano y Constantino, eran los funcionarios principales y jefes de todos los demás gobernadores para las cuatro divisiones principales del imperio. La autoridad de ellos, sin embargo, ya había empezado a declinar hacia el final del siglo IV.

Mientras San Juan Crisóstomo fue Patriarca, antes de su primer exilio (398-403), dirigía a Nilo en el estudio de las Escrituras y en las obras de piedad [1]. Aproximadamente por el año 390 [2] o quizás el 404 [3], Nilo dejó a su esposa con uno de sus hijos y llevó consigo al otro, Teódulo, hasta el Monte Sinaí para convertirse en monjes. Vivieron allí hasta cerca del año 410 [4] cuando los sarracenos, invadiendo el monasterio, hicieron prisionero a Teódulo. Los sarracenos pretendían sacrificarlo a sus dioses, pero eventualmente lo vendieron como esclavo, que fue la manera cómo se convirtió en posesión del Obispo de Eleusa en Palestina. El Obispo recibió a Teódulo en su clero y lo hizo portero de la iglesia. Mientras tanto, Nilo, habiendo salido de su monasterio para buscar a su hijo, finalmente lo encontró en Eleusa. El obispo los ordenó sacerdotes a ambos y les permitió regresar a Sinaí. La madre y el otro hijo también habían abrazado la vida religiosa en Egipto. Ciertamente San Nilo aún vivía en el año 430. No se sabe cuánto tiempo después falleció. Algunos escritores creen que vivió hasta el año 451 [5].

La menología bizantina para su festividad (12 de noviembre) supone eso. De otro lado, ninguna de sus obras menciona el Concilio de Éfeso (431) y parece que él conociera sólo el comienzo de los problemas nestorianos; por lo que no tenemos evidencia de su vida más allá del año 430.

Desde su monasterio en el Sinaí, Nilo era una persona muy conocida a través de la Iglesia Oriental; por sus escritos y su correspondencia, él representó un papel importante en la historia de su época. Era conocido como teólogo, erudito bíblico y escritor asceta, por lo que gente de toda clase, desde el Emperador hacia abajo, le escribían para consultarle. Sus numerosas obras, incluyendo una multitud de cartas, consisten en denuncias de herejía, paganismo, abusos de disciplina y delitos, de reglas y principios de ascetismo, especialmente máximas sobre la vida religiosa. Él advierte y amenaza, sin temor alguno, a personas de alto rango, Abades y Obispos, Gobernadores y Príncipes, incluso al mismísimo Emperador. Mantuvo correspondencia con Gaina, un líder de los Godos, esforzándose por convertirlo del arrianismo [6]; denunció enérgicamente la persecución de San Juan Crisóstomo, tanto al Emperador Arcadio [7] como a sus cortesanos [8].

A Nilo se le debe considerar como uno de los principales escritores ascéticos del siglo V. Su festividad se mantiene el 12 de noviembre en el calendario bizantino; en el Martirologio Romano se le conmemora también en la misma fecha. Los armenios le recuerdan, con otros padres egipcios, el jueves posterior al tercer domingo de su Adviento [9].

Los escritos de San Nilo del Sinaí fueron editados por primera vez por Possinus (París, 1639); en 1673, Suárez publicó un suplemento en Roma; sus cartas fueron recopiladas por Possinus (París, 1657), una recopilación de mayor alcance fue hecha por Leo Allatius (Rome, 1668). Todas estas ediciones son utilizadas en P. G., LXXIX. Fessler-Jungmann ha dividido las obras en cuatro clases:

1ª Obras acerca de las virtudes y los vicios en general

“Peristeria” (P. G., LXXIX, 811-968), un tratado en tres partes dirigido a un monje Agathios;
“Acerca de la Oración” (Peri proseuches, ib., 1165-1200);
“Acerca de los ocho espíritus de la maldad” (Peri ton th’pneumaton tes ponerias, ib., 1145-64);
“Acerca del vicio opuesto a las virtudes” (Peri tes antizygous ton areton kakias, ib., 1140-44);
“Acerca de diversos malos pensamientos” (Peri diapsoron poneron logismon, ib., 1200-1234);
“Acerca de la palabra del Evangelio de Lucas”, xxii, 36 (ib., 1263-1280).

2ª Obras acerca de la vida monástica

Respecto a la matanza de monjes en el Monte Sinaí, en siete partes, narrando la vida del autor en el Sinaí, la invasión de los sarracenos, el cautiverio de su hijo, etc. (ib., 590-694);
Respecto de Albianos, un monje Nitrian cuya vida se presenta como un ejemplo (ib., 695-712);
“Acerca del Ascetismo” (Logos asketikos, referente al ideal monástico, ib., 719-810);
“Acerca de la pobreza voluntaria” (Peri aktemosynes, ib., 968-1060);
“Acerca de la superioridad de los monjes” (ib., 1061-1094);
“Para Eulogios el monje” (ib., 1093-1140).

3ª Advertencias (gnomai) o Capítulos (kephalaia)

Respecto a 200 preceptos resumidos en máximas cortas (ib., 1239-62). Posiblemente preparados por sus discípulos a partir de sus discursos.

4ª Cartas

Possinus publicó 355, Allatius 1061 cartas, divididas en cuatro libros (P.G., LXXIX, 81-585). Muchas están incompletas, varias están sobrepuestas, o no son realmente cartas, sino extractos de las obras de Nilo; algunas son falsas. Fessler-Jungmann las divide en clases, tales como dogmáticas, exegéticas, morales, y ascéticas. En Fessler-Jungmann se mencionan ciertas obras atribuidas equivocadamente a Nilo, pp. 125-6.

Bibliografía

Nikephoros Kallistos, Hist. Eccl., XIV, xliv;
Leo Allatius, Diatriba de Nilis et eorum scriptis en su edición de las cartas (Roma, 1668);
Tillemont, Mémoires pour servir à l’histoire ecclésiastique, XIV (París, 1693-1713), 189-218;
Fabricius-Harles, Bibliotheca graeca, X (Hamburgo, 1790-1809), 3-17;
Ceillier, Histoire générale des auteurs sacrés, XIII (París, 1729-1763), iii;
Fessler-Jungmann, Institutiones Patrologiae, II (Innsbruck, 1896), ii, 108-128.

Notas

[1] Nikephoros Kallistos, Hist. Eccl., XIV, 53, 54.
[2] Tillemont, Mémoires, XIV, 190-91.
[3] Leo Allatius, De Nilis, 11-14.
[4] Tillemont, ib., p. 405.
[5] Leo Allatius, op. cit., 8-14.
[5] Libro I de sus cartas, nos. 70, 79, 114, 115, 116, 205, 206, 286.
[7] Ib., II, 265; III, 279.
[8] I, 309; III, 199.
[9] Nilles, Kalendarium Manuale, Innsbruck, 1897, II, 624.

Autor: Adrian Fortescue. Transcrito por Douglas J. Potter. Traducido al español por Manuel Guevara

Fuente: The
Catholic Encyclopedia, Volume I. Copyright © 1907 by Robert Appleton Company. Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight. Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA.

Nihil Obstat: 1 de marzo de 1907, Remy Lafort, S.T.D., Censor. Imprimatur: + John Cardenal Farley, Arzobispo de Nueva York

Profecías de San Nilo

«Después del 1900, hacia mediados del siglo XX, las personas de ese tiempo se volverán irreconocibles. Cuando el tiempo del advenimiento del Anticristo se acerca, las mentes de las personas crecerán en confusión por las pasiones carnales, y el deshonor y la injusticia se volverán más fuertes. Entonces el mundo será irreconocible. La apariencia de las personas cambiará, y será imposible distinguir a los hombres de las mujeres debido a su inmodestia en el vestido y estilo de pelo. Estas personas serán crueles y serán como los animales salvajes debido a las tentaciones del Anticristo. No habrá respeto por padres ni superiores, el amor desaparecerá, y los pastores cristianos, Obispos y Sacerdotes se volverán hombres vanos, fallando completamente en distinguir el camino recto del errado. En ese momento, las morales y tradiciones de los cristianos y de la Iglesia cambiarán. Las personas abandonarán la modestia, y la dispersión reinará. La falsedad y la codicia alcanzarán grandes proporciones, y desgracias vendrán a aquéllos que amontonen tesoros. Lujuria, adulterio, homosexualidad, hechos secretos y asesinatos gobernarán en la sociedad.

En ese momento del futuro, debido al poder de tan grandes crímenes y libertinaje, se privarán las personas de la gracia del Espíritu Santo que recibieron en el Santo Bautismo e igualmente el remordimiento.

Las Iglesias de Dios serán privadas del temor de Dios y de pastores piadosos, y desgracia vendrá a los cristianos que permanezcan en el mundo en ese momento; ellos perderán su fe completamente porque les faltará la oportunidad de ver la luz del conocimiento en ninguna persona. Entonces se separarán del mundo e irán a santos refugios buscando aliviar sus sufrimientos espirituales, pero por todas partes encontrarán obstáculos y constreñimiento. Y todo esto resultará del hecho de que el Anticristo quiere ser Señor de todo y convertirse en gobernante del universo entero. Producirá milagros y señales fantásticas. Dará también sabiduría depravada a un infeliz para que descubra una manera de que el hombre pueda mantener una conversación con alguien de un extremo de la tierra al otro. En aquel tiempo, los hombres también volarán a través del aire como los pájaros y descenderán al fondo del mar como los peces. Y cuando hayan logrado todo eso, estas personas infelices gastarán sus vidas en medio del confort sin saber, pobres almas, que esto es un engaño del Anticristo. ¡Ay, el impío! Así completará la ciencia con la vanidad que se saldrá del camino correcto y guiará a las personas a perder la fe en la existencia de Dios en tres hipóstasis.

Entonces el bondadoso Dios verá la caída de la raza humana y acortará los días por causa de esos pocos que serán salvados, porque el enemigo quiere incluso llevar al escogido a la tentación, si eso es posible ... entonces la espada del castigo aparecerá de repente y matará a los pervertidores y a sus sirvientes».

Fuente: A Casa de Sarto


.