miércoles, 17 de septiembre de 2008

153 peces

Aparición junto al mar de Tiberíades (153 peces)


«Después se mostró Jesús otra vez a sus discípulos en el mar de Tiberíades. Y se mostró así: Estaban juntos Simón Pedro y Tomás, llamado Dídimo, y Natanael, que era de Caná de Galilea, y los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: “Voy a pescar”. Le dicen: “Vamos también nosotros contigo”. Salieron, pues, y subieron en un barco; y aquella noche no cogieron nada. Mas cuando vino la mañana, se puso Jesús a la ribera: pero no conocieron los discípulos que era Jesús. Y Jesús les dijo: “¿Hijos, tenéis algo de comer?”. Le respondieron: “No”. Les dice: “Echad la red a la derecha del barco, y hallaréis”. Echaron la red, y ya no la podían sacar por la muchedumbre de los peces. Dijo entonces a Pedro aquel discípulo a quien amaba Jesús: “El Señor es”. Y Simón Pedro cuando oyó que era el Señor, se ciñó su túnica (porque estaba desnudo), y se echó en el mar. Y los otros discípulos vinieron con el barco (porque no estaban lejos de tierra, sino como doscientos codos), tirando de la red con los peces. Y luego que saltaron a tierra, vieron brasas puestas, y un pez sobre ellas y pan. Jesús les dice: “Traed acá los peces que cogisteis ahora”. Entonces subió Simón Pedro y trajo la red a tierra llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red». (Jn 21,1-11).

153 peces

CATENA AUREA, Exposición sobre el Evangelio de Santo Tomás de Aquino, 14101

San Agustín, in Ioannem, tract., 122.

En la otra pesca no se expresa el número de peces, como si sucediera en aquella lo que dijo el profeta: “Anuncié, y hablé, y se multiplicaron sin número” (Ps 39,6) Pero aquí el número es cierto, y debe darse la razón. El número, pues, significa la Ley, cuyo nombre es diez por el Decálogo. Pero cuando se añade a la Ley de gracia, esto es, la letra a su espíritu, se añade en cierto modo el número siete al diez; porque el Espíritu Santo, autor de la santificación, es designado con el número siete, pues ésta es, en verdad, la primera vez que en el día séptimo brilló la santificación en la Ley (Gn 2). El profeta Isaías nos muestra al Espíritu Santo autor de siete dones de operaciones. Uniéndose, pues, a la decena de la Ley el septenario del Espíritu Santo, resultan diez y siete, cuyo número, computado desde el uno hasta el mismo (poniendo en orden de suma desde el uno hasta el diez y siete inclusive) asciende a ciento cincuenta y tres.

San Gregorio, In Evang. hom. 24.

Multipliquemos el siete y diez y siete por tres, y resultarán cincuenta y uno, en cuyo año todo el pueblo descansaba de todo trabajo; pero el verdadero descanso consiste en la unidad, porque donde hay división no hay verdadero descanso.

San Agustín, in Ioannem, tract., 122.

No sólo resucitarán a vida eterna los ciento cincuenta y tres santos figurados en los ciento cincuenta y tres peces, sino que en este número están comprendidos todos los que recibieron la gracia del Espíritu Santo. Este número contiene tres veces el número cincuenta, y además sobre éste el tres, por el misterio de la Trinidad. Complétase, pues, el número cincuenta por la multiplicación del siete por sí mismo, añadiéndole uno en significación de que los tres son uno. No en vano había dicho que los peces eran grandes, pues habiendo dicho el Señor (Mt 5,17) “No he venido a destruir la Ley, sino a cumplirla” (dándoles el Espíritu con el cual pudiese la Ley ser cumplida), añade poco después: “El que hiciere y enseñare, será llamado grande en el reino de los cielos” (Mt 5,19) En la primera pesca se rompió la red, significando los cismas. Pero en ésta, como denota la suprema paz de los santos en la que no se conocerá el cisma, tuvo derecho el Evangelista para decir y como fuesen tantos, esto es tan grandes, no se rompió la red, como si en vista de aquel mal recomendara este bien.


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1 comentario:

Rocco dijo...

Siempre me llamó la atención este número. La primero explicación es la que más me convence. La segunda tiene una errata ("Multipliquemos el siete y diez y siete por tres, y resultarán cincuenta y uno") y demás le falta algo más.
Pues creo que fue a un agustino al que le oí decir que en tiempos de Jesús se creía que existían 153 especies de peces. De ahí que el número quisiera representar "todos" los peces.