jueves, 30 de octubre de 2008

Va de disfraces.

En estas fechas en que la Cristiandad tenía a bien ofrecer sufragios frecuentes por los difuntos, mediante aplicación de indulgencias y sobre todo oraciones, como la recitación del salmo De profundis, de la breve fórmula Requiem aeternam, que suele acompañar al Ángelus, o el rezo del sacratísimo Rosario, en el momento actual se nos impone el “carnaval” de Halloween, auténtica mentira pagana impuesta con violencia.

Pero no es cosa nueva eso de disfrazarse uno de lo que no es. Así, por ejemplo, a la izquierda, tenemos al R.P. José María Abrego de Lacy, flamante Rector (XIII) del Pontificio Istituto Biblico... disfrazado de seglar.

Esto va contra las normas canónicas: Clerici decentem habitum ecclesiasticum, iuxta normas ab Episcoporum conferentia editas atque legitimas locorum consuetudines, deferant. Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar (Código de Derecho Canónico [1983], c. 284; cf. CIC [1917] c. 136 § 1).

¿Pero acaso son únicamente los “progresaurios” o “catoliprogres”, los que desprecian la autoridad del Santo Padre? Naturalmente que no.

Entre las sociedades de vida apostólica que se dedican a la re-difusión de la Misa Tradicional (y que nada tienen que ver con la obra fundada por Monseñor Lefebvre), tenemos, a la derecha, al R.P. Gilles Wach, fundador del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote, sacerdote ordenado por Juan Pablo II, y que... se disfraza de Monseñor.

Claro que esto también va contra las normas canónicas: Motu Proprio Pontificalia Insignia (21-VI-1968); e Instrucción Ut sive sollecite (31-III-1969). ¿Por qué lo hace? Es comprensible, pero no justificable. El R.P. Wach fue designado en África segundo vicario general de la diócesis de Mouila, lo que lo habilitaba para el uso del título de Monseñor. Terminado este servicio apostólico, de vuelta en Europa, el P. Wach se autoproclamó Vicario General “Emérito”, y continuó haciéndose llamar (y ribeteándose como) Monseñor.

El 18 de noviembre de 2005, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, emitió el Documento Prot. n. F 77 [-1]/99, confirmando que el R.P. Gilles Wach usa inapropiadamente el título de Monseñor y que no está habilitado para beneficiarse de los honores ligados a este título.

Y esta situación no cambia por el hecho de que haya sido concedido Decreto di Erezione Canonica di Diritto Pontificio, come Società di Vita Apostolica, dell´ Istituto Cristo-Ré Sommo Sacerdote di Gricigliano, Firenze de 7/10/2008, pues se adquiere la condición de Monseñor por nombramiento pontificio, independientemente del hecho de que la Institución fundada sea elevada canónicamente; y, en sentido contrario, tampoco se dejaría de ser Monseñor, aunque dicha Institución fuera degradada canónicamente, o incluso suprimida.

Se es Monseñor y se deja de serlo, por acto expreso del Papa publicado en Acta Apostolicae Sedis. (cf. Código de Derecho Canónico [1983], c. 124 § 1; CIC [1917] c. 1680).

Por favor: que los clérigos vistan como clérigos, y no como seglares ni Monseñores. Y que los seglares no llamen a los sacerdotes Monseñores cuando no lo sean. Como enseña el Santo Padre, «sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente» (Caritas in veritate, n. 3)

Todo lo demás, “que si así se está más cerca del pueblo” (unos), “que si se oyó al Papa llamarle Monseñor en una Audiencia” (otros), “que si no es para tanto” (todos), son faltas de obediencia y de humildad ante las normas de la Iglesia.

Y como dijera Nicola Bux (este sí que sí es Monseñor): «No hay que asombrarse de que sin estas virtudes [humildad y obediencia] permanezcan sin ser escuchados Motu propria, Instrucciones y documentos de la Curia romana y de las Curias diocesanas». (Agencia Fides 30/4/2008)

Pues eso: a obedecer los motu propria. Summorum Pontificum, pero también Pontificalia Insignia; esto es lo católico y lo cristiano. Para lo anticristiano ya tenemos Halloween... y los Carnavales.

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