miércoles, 22 de abril de 2009

No me cuentan cuentos

Un testimonio impresionante enviado por un lector a Panorama Católico Internacional el 21-III-2009.

Comencé mi recorrido por la Iglesia, preparándome para la Confirmación, tenía 19 años, y necesidad de Dios; luego entré a grupos misioneros, cuando nos preparaban decían “vayan a misionar pero tengan cuidado: no hablen de Dios, la gente se asusta”; los grupos que se formaban fruto de las misiones, a poco andar desaparecían, se aburrían de los Cuadernillos de “Justicia Social” que les pasábamos; después fuimos parte de las Comunidades Eclesiales de Base, puro adoctrinamiento comunista dentro de la Santa Iglesia; de ahí pase a la CVX, Comunidades de Vida Cristiana, más socialismo y comunismo; pero como tenía ansias de Dios cada vez más profundas, descubrí la Renovación Carismática, y me fanaticé, arrastré montones de gente, viví experiencias que ahora sé, fueron preternaturales, y no sobrenaturales, fui guía de grupos de oración, imposición de manos, descanso en el Espíritu, etc., etc., etc...

Descuidé mi matrimonio recién comenzado, caí en depresión por los terribles problemas ajenos que no era capaz de sobrellevar aunque me matara orando y alabando carismáticamente, y descubrí al cabo de 7 años que mi fe estaba fundada sobre la arena y no la roca.

Durante mis años en la Renovación Carismática pude ver como montones de católicos carismáticos emigraban a las iglesias evangélicas, como vivían dobles vidas, como el orgullo y la soberbia por los dones destruía amistades, matrimonios, familias. Ahora sé que el psicoanálisis de Freud se esconde tras la sanación interior. En definitivas cuentas, quedé vacío, terminé mi caminar por el carismatismo sin poder sentarme ni cinco minutos en la parte de atrás de una iglesia mientras se hacía la misa, estaba hastiado.

La depresión la vencí gracias al Santo Rosario, al que me aferré como una tabla de salvación, a tientas, luego al pasar los años, y en esa interminable búsqueda de lo alto, caí en la verdadera Vida en Dios, gracias a Dios, fue por poco tiempo por que gracias a la guía de un sacerdote tradicionalista que me dijo tajantemente “Vassula no”, (Vassula Ryden es la falsa profeta nuevaerista y ecumenista), y a la participación en la Misa tradicional católica, logré zafarme, no sin esfuerzos y mucha humildad, de toda la basura que se me fue pegando en el camino en mi búsqueda de Dios y nótese que siempre lo busqué en el catolicismo.

Mi nombre no importa.

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