jueves, 18 de junio de 2009

Cor Iesu, in te confido

El Corazón del Verbo encarnado (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 478)

478
Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: «El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gal 2, 0). Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación (cf. Io 19,34), «es considerado como el principal indicador y símbolo... del amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres» (Pius XII, Litt. Enc. Haurietis aquas: DS 3924; cf. Id., Litt. Enc. Mystici corporis: DS 3812).


Indulgencias por el rezo del Acto de reparación al Sagrado Corazón de Jesús

«Plenaria indulgentia conceditur christifideli, qui in sollemnitate Sacr.mi Cordis Iesu, actum reparationis (Iesu dulcissime) publice recitaverit; in aliis rerum adiunctis indulgentia erit partialis».

Paenitentiaria Apostolica, Enchiridion indulgentiarum. Normae et concessiones (16 iulii 1999, reimpressio 2004), conc. 3; cf. Paenitentiaria Apostolica, Enchiridion indulgentiarum (3 martii 1952), conc. 256; S. Pen. Ap., 1 jun. 1928 y 18 mar. 1932.

Acto de reparación al Sagrado Corazón de Jesús («Oh dulcísimo Jesús»)

¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago de los ingratos más que olvido, negligencia y menosprecio!, vednos postrados ante vuestro altar (fuera de la iglesia u oratorio, en lugar de «vuestro altar» se dice «vuestra presencia»), para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.

Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con la indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.

Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra Vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del Amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por Vos fundada.

¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entre tanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen nuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que Vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos, además, por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos, para que vayan en vuestro seguimiento.

¡Oh benignísimo Jesús! por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Indulgencias por el rezo de las Letanías del sacratísimo Corazón

«Partialis indulgentia conceditur christifideli qui, litanias adprobatas pie recitaverit (e.g. Ss.mi Nominis Iesu, Sacr.mi Cordis Iesu, Pretiosissimi Sanguinis D.N.I.C., B. Mariae V., S. Ioseph, Sanctorum)».

Paenitentiaria Apostolica, Enchiridion indulgentiarum. Normae et concessiones (16 iulii 1999, reimpressio 2004), conc. 22, 2º; cf. Paenitentiaria Apostolica, Enchiridion indulgentiarum (3 martii 1952), conc. 245; S. C. de Ritos, exhib. doc. 2 abr. 1899; S. Pen. Ap., 10 mar. 1933.

Letanías del sacratísimo Corazón

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos.

Dios Padre celestial,
R/. Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
R/. Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
R/. Ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios,
R/. Ten misericordia de nosotros.

A las siguientes invocaciones se responde:
R/. Ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en las entrañas de la Virgen María
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo de Dios,
Corazón de Jesús, de majestad infinita,
Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Corazón de Jesús, santuario del Altísimo,
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo,
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad
Corazón de Jesús, sagrario de la justicia y del amor,
Corazón de Jesús, lleno de amor y de bondad,
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza,
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones,
Corazón de Jesús, donde se encuentran todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia,
Corazón de Jesús, donde habita toda la plenitud de la Divinidad,
Corazón de Jesús, en quien el Padre plenamente se ha complacido,
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos participado,
Corazón de Jesús, el deseado de los collados eternos,
Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia,
Corazón de Jesús, magnánimo con todos los que os invocan,
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad,
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, saturado de oprobios,
Corazón de Jesús, lacerado por nuestros crímenes,
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte.
Corazón de Jesús, atravesado por la lanza,
Corazón de Jesús, fuente de toda consolación,
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección,
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación,
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores,
Corazón de Jesús, salvación de los que esperan en Vos,
Corazón de Jesús, esperanza de los que mueren en Vos,
Corazón de Jesús, delicias de todos los Santos,

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R/. Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R/. Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R/. Ten piedad de nosotros.

Jesús manso y humilde de corazón.
R/. Haced nuestro corazón semejante al vuestro.

Oración. Omnipotente y eterno Dios, fijaos en el Corazón de vuestro Hijo amantísimo, y en las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores os ofrece; y a los que imploran vuestra misericordia, concededles benignamente el perdón; lo pedimos en nombre del mismo Hijo vuestro, Jesucristo, que, siendo Dios, vive y reina con Vos, en unión del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Piae invocationes [*]

Cor Iesu, flagrans amore nostri, inflamma cor nostrum amore tui.
Corazón de Jesús abrasado de amor a nosotros, inflamad nuestro corazón en amor a Vos (Brev. Rom.). [1]

Cor Iesu, in te confido.
Corazón de Jesús en Vos confío. [2]

Iesu, mitis et humilis corde, fac cor nostrum secundum Cor tuum.
Jesús manso y humilde corazón, haced nuestro corazón semejante al vuestro (Brev. Rom.) [3]

Cor Iesu, omnia pro te.
Todo por Vos, Corazón sacratísimo de Jesús [4]

Cor Iesu sacratissimum, miserere nobis.
Corazón Sacratísimo de Jesús, tened piedad de nosotros. [5]

Dulce cor Mariae, esto salus mea.
Dulce Corazón de María, sed la salvación mía [6]

[*] Paenitentiaria Apostolica, Enchiridion indulgentiarum. Normae et concessiones (16 iulii 1999, reimpressio 2004), Appendix.

[1] Enchiridion indulgentiarum (3 martii 1952), conc. 225; (cf. S.C. de Indulg., 16 jul. 1893; S. Pen. Ap., 10 mar. 1933).
[2] Enchiridion indulgentiarum (3 martii 1952), conc. 226; (cf. San Pío X, Rescr. Manu Prop., 27 mayo 1905, exhib. 19 agost. 1905; Audiencia, 5 junio. 1906; S.C. de Indulg., 27 jun. 1906).
[3] Enchiridion indulgentiarum (3 martii 1952), conc. 227; (cf. San Pío X, Rescr. Manu Prop., 13 sept. 1905, exhib. 15 sept. 1905; S.C. de Indulg., 10 mar. 1933).
[4] Enchiridion indulgentiarum (3 martii 1952), conc. 234; (cf. S.C. del Santo Oficio, 26 nov. 1908).
[5] Enchiridion indulgentiarum (3 martii 1952), conc. 242 (cf. S. Pen. Ap., 22 nov. 1934); et 675; (cf. S.C. de Indulg., 17 jun. 1904; S. Pen. Ap., 18 mar. 1932).
[6] Enchiridion indulgentiarum (3 martii 1952), conc. 386; (cf. S.C. de Indulg., 30 sept. 1852).

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