viernes, 9 de octubre de 2009

El ayuno eucarístico, las medicinas y la tos


A propósito del ayuno eucarístico, el Código de Derecho Canónico prescribe que:

«Quien vaya a recibir la santísima Eucaristía, ha de abstenerse de tomar cualquier alimento y bebida al menos desde una hora antes de la sagrada comunión, a excepción sólo del agua y de las medicinas». (Canon 919 § 1).

¿Qué ha de entenderse por “medicinas”? Se ha de entender según el significado propio de la palabra y el modo común de hablar. Es un abuso pretender que los caramelos o chicles para la tos no rompen el ayuno eucarístico.

Por si hiciera falta, la Agencia española de medicamentos y productos sanitarios, Institución española especializada en la evaluación, autorización, registro y control de los medicamentos de uso humano y veterinario en España, define así medicamento:

Medicamento: «Toda sustancia o combinación de sustancias que se presente como poseedora de propiedades para el tratamiento o prevención de enfermedades en seres humanos, o que pueda usarse, o administrarse a seres humanos con el fin de restaurar, corregir o modificar las funciones fisiológicas ejerciendo una acción farmacológica, inmunológica o metabólica, o de establecer un diagnóstico médico». (Real Decreto 1345/2007, de 11 de octubre, BOE núm. 267, de 7 noviembre).

Ni el significado propio de la palabra, ni el modo común de hablar, ni el especializado, hacen de los caramelos para la tos un medicamento. Luego es evidente que quien vaya a recibir la santísima Eucaristía, ha de abstenerse también de tomar caramelos para la tos al menos desde una hora antes de la sagrada comunión.

De no hacerlo así, podría entonces decirse del ayuno eucarístico lo que san Josemaría Escrivá refería del ayuno a secas:

«El ayuno riguroso es penitencia gratísima a Dios. —Pero, entre unos y otros, hemos abierto la mano. No importa —al contrario— que tú, con la aprobación de tu Director, lo practiques frecuentemente». (Camino > Penitencia > Punto 231).

Por concluir, la Agencia Fides, Agencia dependiente de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, recoje la fuerte invitación a poner la Eucaristía al centro de la propia vida de fe dirigida por Mons. Buti Tlhagale, Arzobispo de Johannesburgo, en su homilía del Jueves Santo:

El Arzobispo de Johannesburgo ilustró una serie de comportamientos que demuestran una falta de fe eucarística: “muchas personas cuando entran a la iglesia no hacen el signo de la cruz con el agua santa, no se arrodillan, y tampoco se inclinan en reconocimiento de la presencia de Cristo en el Tabernáculo. Nuestras iglesias parecen un mercado antes y después de la Misa, en parte porque hemos cambiado de lugar el tabernáculo trasladándolo a un lugar separado o simplemente porque hemos perdido el sentido de la presencia del Santísimo. Hemos abandonado el silencio y el clima de oración en la iglesia. Donde sea posible es importante recuperar la centralidad del tabernáculo. Tenemos necesidad de recuperar la cultura y la práctica de la genuflexión y del silencio. La Iglesia nos pide una hora de ayuno antes de la comunión Eucarística. El masticar chicles durante la misa es simplemente repugnante”. (L.M.) (Agencia Fides 16/4/2009).

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