lunes, 19 de octubre de 2009

Tendremos que echarlos a patadas

Autor: Juan Manuel de Prada
Fuente: ABC
Fecha: Lunes, 19-X-09

http://www.abc.es/20091019/opinion-firmas/gran-consenso-social-sobre-20091019.html


«Gran consenso social» sobre el aborto

La manifestación en defensa de la vida que el sábado abarrotó las calles de Madrid no fue promovida ni auspiciada por ningún partido político. Fue, de hecho, una expresión de vitalidad jubilosa de una parte nada exigua de la sociedad que antepone convicciones de orden superior sobre las diversas posturas ideológicas en liza; y que aspira, antes que a influir sobre tal o cual partido, a promover una transformación social que devuelva la salud a nuestra época. Quienes asistieran a la manifestación pudieron comprobar que allí no se congregaban «partidarios», sino gente que anhela el despertar de ese meollo de humanidad, previo a cualquier disputa ideológica, que nos permite abrazar y acoger a toda vida gestante que llama a las puertas de la gran familia humana. Que esa manifestación se caracterizase, además, por su entusiasmo juvenil, por la llamativa presencia de millares de jóvenes y adolescentes que proclamaban sin rebozo su adhesión a la vida nos reconforta y alienta a quienes hemos empeñado nuestro esfuerzo en la lucha contra el aborto. Sabemos que otros tendrán que recoger nuestro testigo, porque la empresa de transformación social que promovemos no se completará de la noche a la mañana, sino que requerirá el concurso de varias generaciones. Y en la manifestación del sábado pudimos comprobar que la entrega del testigo está asegurada.

Como nuestro afán no es «partidario», quienes nos declaramos contrarios al aborto creemos que la gente puede cambiar; creemos que nuestro testimonio puede convencer a los tibios, a los conniventes, a los estólidos; creemos que quienes hasta ayer mismo han amparado el aborto por sinrazones de conveniencia política o por anestesia de las convicciones pueden mañana albergar ese «cambio de mente» que facilite una transformación social. Por eso, la presencia en la manifestación del sábado de representantes políticos de la derecha no podía interpretarse sino como un signo esperanzador. Durante los ocho años que permanecieron en el Gobierno, no movieron un solo dedo por promover ese «cambio de mente»; más bien al contrario, permitieron que ley vigente se convirtiera en un coladero fraudulento que, por la vía de hecho, consagraba el «aborto libre», además de financiar con dinero público a diversas organizaciones abortistas. Pero lo que hicieran en el pasado no importa tanto como lo que puedan empezar a hacer en el futuro; y su presencia en la manifestación parecía augurar que estaban dispuestos a reparar los daños causados.

Pero me ha bastado escuchar unas declaraciones de la señora Cospedal para entender que tal disposición no existe; o que, al menos, no existe en algunos de los políticos que ayer se sumaron a la manifestación. Cospedal dijo que estaba allí para mostrar su oposición a la ley promovida por el Gobierno, que tildó de innecesaria puesto que la vigente «tiene un gran consenso social». Al escucharla, se me han revuelto las tripas; porque lo que la manifestación del sábado demostraba, precisamente, era que tal «consenso social» no existe, o dicho con mayor exactitud: que ningún «consenso social» puede legitimar el aborto, porque «cada vida importa», porque arrojar vidas gestantes al cubo de la basura no es algo que pueda decretarse mediante «consenso social». Un consenso que, por lo demás, jamás podrá producirse: pues aunque existiera una sociedad tan degradada como para «consensuar» tal injusticia, las vidas gestantes arrojadas al cubo de la basura jamás participarán de ese sórdido consenso. Las obscenas declaraciones de Cospedal nos demuestran, en fin, que la transformación social que promovemos quienes defendemos la vida no puede contar con esa patulea de hipócritas redomados que anida en la política; la próxima vez que nos los encontremos en una manifestación tendremos que echarlos a patadas. Consensuadamente, pero a patadas.

http://www.juanmanueldeprada.com/

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando me leo la novelita "Los pasos sin huella" de Antonio Izquierdo veo cada vez más parecido en esta generación.

A ver quien quiere escribir el ensayo: De la "Revolución pendiente" a la "Regeneración democrática" o el método de mantener ocupada la mente de los jóvenes.

Juanita dijo...

Alejen sus rosarios de nuestros ovarios!!!!!!!!!!!!

Ya la tienen perdida.

Nicolas Astigarraga dijo...

Juanita, lo de "Alejen sus rosarios de nuestros ovarios" no tiene desperdicio como rima...

Pero, ¿tiene algún sentido? Es tanto como decir:

"Alejen sus rosarios de nuestros pulmones" o

"Alejen sus rosarios de nuestros testículos"

Evidentemente sin ovarios o pulmones (o sin testículos) no se puede engendrar una nueva vida humana pero ¡ay! una vez engendrada, no se trata de "un simple cúmulo de células", sino que el embrión humano en la fase de la preimplantación es:

a) un ser de la especie humana;
b) un ser individual;
c) un ser que posee en sí la finalidad de desarrollarse en cuanto persona humana y a la vez la capacidad intrínseca de realizar ese desarrollo.

Matarlo es asesinato. Y despenalizar su asesinato es inhumano.

Esto no es una "cuestión de género". Pero puede serlo: En China se aborta cuando quien va a nacer es una niña (es decir, cuando tiene ovarios).

Juanita. Cambia el slogan:

"Alejen sus BISTURÍES de nuestros ovarios".

Por último.

Si al embrión se le niega la dignidad humana, con el pretexto de que no tiene conciencia actual (racionalidad, conciencia y autonomía constituirían la persona, según autores como H.T. Engelhardt o P. Singer), también se debería negar la dignidad a la persona que duerme o que está en estado de coma.

Quien niega la dignidad al embrión, entonces también debería negar su dignidad al niño.

Tú no haces eso ¿verdad, Juanita?

Anónimo dijo...

Juanita no hace eso...Juanita no hace nada que no le ordenen..Juanita es obediente, y repite como una pequeña cacatúa lo que le han enseñado con tanta dedicación...

Juanita es la voz de su amo. Lo mejor de todo es que, además, le han persuadido que lo que cree ser su pensamiento es, en efecto, suyo.

Hay tantas Juanitas por las que rezar...

CANIS LUPUS