jueves, 31 de diciembre de 2009

Te Deum y Veni, Creator



Te Deum y Veni, Creator

Te Deum

Al fiel cristiano que recite en acción de gracias el himno Te Deum, se le concede indulgencia parcial. La indulgencia será plenaria si lo recita públicamente el último día del año.

Plenaria indulgentia conceditur christifideli qui, in ecclesia vel oratorio, devote interfuerit sollemni cantui vel recitationi: hymni Te Deum, ultima anni die, ad gratias Deo referendas pro beneficiis totius anni decursu acceptis. Enchiridion indulgentiarum (16 iulii 1999), conc. 26 § 1, 2°.

Veni, Creator

Al fiel cristiano que rece devotamente el himno Ven, Espíritu creador, se le concede indulgencia parcial. La indulgencia será plenaria el día 1 de enero y en la solemnidad de Pentecostés, si este himno se reza públicamente.

Plenaria indulgentia conceditur christifideli qui, in ecclesia vel oratorio, devote interfuerit sollemni cantui vel recitationi: hymni Veni, Creator, vel prima anni die ad divinam opem pro totius anni decursu implorandam; vel in sollemnitate Pentecostes. Enchiridion indulgentiarum (16 iulii 1999), conc. 26 § 1, 1°.

Te Deum

A Ti, oh Dios, alabamos,
a Ti, Señor, confesamos.

A Ti, eterno Padre,
venera toda la tierra.

A Ti, los ángeles todos,
a Ti, los cielos y todas las potestades.

A Ti, los querubines y los serafines
con voz incesante proclaman:

Santo, Santo, Santo Señor,
Dios de los Ejércitos.

Llenos están los cielos y la tierra
de la majestad de tu gloria.

A Ti te aclama
el glorioso coro de los Apóstoles,
el número venerable de los Profetas,
el radiante ejército de los Mártires.

A ti la Iglesia santa,
por toda la tierra, te confiesa:

Padre de inmensa majestad,
también venera a tu verdadero y único Hijo,
y también al Espíritu Santo Paráclito.

Oh Cristo Tú eres el Rey de la gloria.
Tú eres del Padre el Hijo sempiterno.

Tú, para liberar al hombre,
no desdeñaste en bajar al seno de la Virgen.

Tú, venciendo el aguijón de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.

Tú estás sentado a la diestra de Dios
en la gloria del Padre.

Creemos que volverás
como juez del mundo.

A Ti, pues, te rogamos que te acuerdes de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa Sangre.

Haz que con tus santos
seamos contados en la gloria eterna.

Salva Señor, a tu pueblo,
y bendice tu heredad.

Y rígelos
y condúcelos hasta la eternidad.

Todos y cada uno de nuestros días te bendecimos
y alabamos tu nombre
por todos los siglos de los siglos.

Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
ten misericordia de nosotros.

Descienda sobre nosotros
Señor, tu misericordia,
como lo hemos esperado de ti.

En ti, Señor, esperé,
no seré confundido eternamente.

Veni Creator

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
llena con tu divina gracia,
los corazones que creaste.

Tú, a quien llamamos Paráclito,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego,
caridad y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, dedo de la diestra del Padre;
Tú, fiel promesa del Padre;
que inspiras nuestras palabras.

Ilumina nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece la debilidad de nuestro cuerpo.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé nuestro director y nuestro guía,
para que evitemos todo mal.

Por ti conozcamos al Padre,
al Hijo revélanos también;
Creamos en ti, su Espíritu,
por los siglos de los siglos

Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ven Santo Espíritu

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

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