martes, 8 de junio de 2010

El encubrimiento del Tercer Secreto


El encubrimiento del Tercer Secreto

por Christopher A. Ferrara

Esta parte de la conferencia del Sr. Ferrara explora y analiza las declaraciones públicas siempre decepcionantes del Cardenal Bertone en relación al Tercer Secreto. El Sr. Ferrara demuestra, una y otra vez, que el Cardenal Bertone está deliberadamente ocultando parte del Tercer Secreto de Fátima. Mientras el Cardenal Bertone, con gran encanto personal, hace esto en la televisión, al analizar sus palabras está claro que el Cardenal Bertone reconoce que de hecho hay más del Tercer Secreto que lo que él afirma. Esta es una trascripción editada de la mayor parte de la plática del Sr. Ferrara, dada el 21 de agosto del 2007 en el congreso Fátima: El único camino para la paz mundial, en Botucatu, Brasil.

Esto nos lleva al año 2000 cuando el Vaticano publicó la visión del Tercer Secreto. Ahora tenemos que enfocarnos en el rol del entonces Arzobispo Bertone, el actual cardenal Bertone, Secretario de Estado Vaticano. En ese entonces él era el Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En el año 2000 el Vaticano se confrontó con los siguientes hechos: La existencia del “etc.” que todos sabían que era el inicio del Tercer Secreto; la existencia de palabras dichas por la Virgen. El mismo Vaticano hacía referencia a las palabras de la Virgen en 1960. Todos sabían, desde el tiempo de Pío XII en 1930 hasta el año 2000, que esas palabras debían referirse a una crisis de fe. E inclusive a eventos apocalípticos para el mundo en general. De modo que en el año 2000 el Vaticano publicó finalmente la visión del obispo vestido de blanco, debido en gran medida a la presión ejercida por el apostolado del Padre Gruner y de millones de fieles alrededor del mundo. Pero al ser enfrontado a esos hechos, que acabo de mencionar, el Vaticano no publicó nada que hiciera referencias a los mismos. La visión nada dice respecto de lo que va después del “etc.”. La visión no contiene las palabras de la Virgen. La visión no dice nada respecto de una crisis de fe en la Iglesia. De hecho, la visión no dice absolutamente nada de las palabras de la Virgen. La Virgen permanece silenciosa.

Eso no puede ser todo

En ese entonces los fieles alrededor del mundo dijeron inmediatamente: “Eso no puede ser todo lo que hay respecto del Tercer Secreto”. Más o menos un año después de la publicación de la visión, la Madre Angélica dijo en televisión (televisión en vivo, delante de millones de personas), y cito textualmente: “Sucede que soy una de esas personas que piensa que no nos lo han dado por completo”. Ella es una monja muy leal; totalmente leal al Papa y al Vaticano. Y con todo ella casualmente dice en la televisión nacional que no nos lo han dado por completo. Porque millones de personas creían, como ella cree, que no es posible que esta visión sea el Tercer Secreto en su integridad.

¿Nuestra Señora no tiene nada que decir?

En primer lugar, ¿cómo podría la Virgen habernos dejado una visión tan ambigua que el Arzobispo Bertone y el Cardenal Sodano tuvieron que interpretárnosla? Es inconcebible porque, como es sabido, cuando los videntes vieron el infierno Nuestra Señora inmediatamente les explicó lo que ellos habían visto, aunque era obvio el contenido de lo que habían visto. Ellos habían visto las almas quemándose y siendo arrojadas en el infierno como carbones encendidos, como dijo Sor Lucía. Aún así la Virgen inmediatamente les dijo: “Han visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores”. Ella les explicó lo que acababan de ver.

¡Y todavía se nos pide que creamos, en el año 2000, que la Virgen no tenía absolutamente nada que decir en relación a cómo un Papa llega a ser ejecutado por una cuadrilla de soldados en las afueras de una ciudad agostada llena de cadáveres! ¡Nada que decir al respecto! Se supone que debemos explicárnoslo a nosotros mismos. Bueno, nadie cree en eso; claramente algo nos está faltando.

La interpretación personal de Sodano

El Vaticano hizo pública una interpretación “oficial” llamada El mensaje de Fátima. Es un fascículo publicado en el año 2000 que está de acuerdo con el texto de la visión. Aparentemente, en este fascículo, el Vaticano decidió que iba a seguir una interpretación de la visión avalada no por el Papa, ni siquiera por la Congregación para la Doctrina de la Fe, sino por el Secretario de Estado de aquél entonces, el Cardenal Sodano.

El fascículo El mensaje de Fátima declara cuatro veces que va a seguir la interpretación del Cardenal Sodano. Y el Cardenal Sodano afirma en ese fascículo que la visión del obispo vestido de blanco se trata totalmente de la persecución de la Iglesia en el siglo XX y que culmina en el año 1981 en el intento de asesinato del Papa Juan Pablo II.

Los sinsentidos de Sodano

Ahora bien, pensemos un poco sobre todo esto. Dejemos de lado el intento de asesinato y consideremos esto: Si la visión tiene que ver solamente con eventos del siglo XX, de la Segunda Guerra Mundial, de la persecución de la Iglesia por el comunismo y el nazismo, entonces lo que el Cardenal está afirmando es que el Segundo Secreto es lo mismo que el Tercer Secreto y viceversa. Ambos secretos hablan respecto de las mismas cosas de modo que en realidad no hay un Tercer Secreto.

Ahora bien, si realmente no hay un Tercer Secreto y si el Tercer Secreto según el Cardenal Sodano es realmente sólo una visión representando el Segundo Secreto, entonces ¿por qué Sor Lucía no podía ponerlo por escrito? ¿Por qué ella no dio a conocer la visión inmediatamente, en vez de esperar hasta 1944? Y si el Segundo Secreto y el Tercer Secreto son lo mismo, ¿por qué siempre se habló de un Tercer Secreto de Fátima?

Además, si la visión se refiere a eventos que ya han sucedido antes del año 2000, ¿por qué el Vaticano mantuvo el secreto desde 1960? ¿Qué había de tan explosivo en relación a este documento que no podía ser revelado si, como afirmó el Cardenal en el año 2000, se refería a eventos que ya habían sucedido? Esto simplemente no tiene ningún sentido.

La visión del Tercer Secreto no puede ser Juan Pablo II

Ahora bien, examinemos la afirmación de que la visión se refiere al intento de asesinato. Nadie cree eso. Es absurdo porque el Cardinal está afirmando que una visión de un Papa que es ejecutado por una cuadrilla de soldados que dispara balas y flechas contra él es una representación de Juan Pablo II que no es asesinado en 1981 por un solo asesino; ¡el cual fue capturado y entregado a la justicia!

Debe decirse que el Papa, gracias a Dios, se recuperó de sus heridas y continuó con vida y una vida muy activa. Él volvió a practicar esquí. También practicaba natación en Castelgandolfo. No murió sino veinticinco años después de 1981. Entonces decir que la visión de un Papa que muere es la visión de un Papa que vuelve a practicar esquí, viviendo veinticinco años más, es absurdo. Nadie cree esto. Ni siquiera la prensa secular lo cree.

Bertone/Sodano intentaron sepultar Fátima

Sin embargo en el fascículo del Vaticano El mensaje de Fátima una y otra vez se nos dice que la visión del obispo vestido de blanco y todo el Mensaje de Fátima “pertenece al pasado” y esa es justamente la frase clave que han usado en un modo repetitivo. Quieren hacernos pensar a todos en el año 2000 que el Mensaje de Fátima está totalmente consumado. Todo pertenece al pasado: Rusia ha sido consagrada, el Papa ha escapado de la muerte y Fátima ha concluido. Ahora todo el mundo puede irse a dormir en paz. Podemos olvidarnos de Fátima porque ya no hay nada más.

Lo raro es que el mundo sigue cada vez peor. La inmoralidad se está difundiendo en todas las naciones. Se practican millones y millones de abortos. Hay guerras en todas partes. Y aún así se nos dice que Nuestra Señora de Fátima no tiene nada que decir respecto de estas cosas. Nada que decirle a la Iglesia en los tiempos que corren. Nada que decir a modo de advertencia de que el mundo se dirige a un desastre. ¡Oh no! Todo sucedió antes del año 2000. Repito, ¿quién realmente cree esto? ¿Alguien realmente puede creer en todo esto? He hablado con muchos sacerdotes, sacerdotes rasos que he encontrado alrededor del mundo e inclusive con obispos. Simplemente se da por hecho que no se nos ha dado la totalidad del texto, precisamente como dice la Madre Angélica.

¡Gran avance!

Un pequeño grupo de “tradicionalistas” y “fatimistas” continúan hablando de esto y el Padre Gruner sigue diciendo la verdad que las personas conocen o sospechan. Y son denunciados y ridiculizados como “Fatimistas” y “tradicionalistas extremos”; del mismo modo en que son denunciados y ridiculizados cuando dicen que Pablo VI nunca prohibió la Misa Tradicional. Estaban en lo cierto desde el comienzo pero desde el comienzo fueron escarnecidos. Y se burlaron de ellos cuando se preocupaban por estas cosas.

Pero entonces hubo un gran avance. En noviembre del año 2006, Antonio Socci, una celebridad importante de Italia, un católico muy serio, conductor de un programa de televisión y conocido personal del Papa Benedicto XVI y del Cardenal Bertone, publicó un libro. Lo que Socci dice en su libro es que él estaba del lado de todos aquellos que eran motejados de fatimistas. Él pensaba que en el año 2000 el Vaticano había revelado todo y que los fatimistas eran sólo un montón de chiflados que promovían una loca teoría conspirativa. Pero entonces comenzó a prestar atención a las pruebas. Socci es un hombre honesto y como dice en su libro: “Al final tuve que rendirme”.

Pruebas abrumadoras

Las pruebas eran abrumadoras. La visión del obispo vestido de blanco no podía ser todo el Tercer Secreto. Dice en la introducción de su libro, El cuarto secreto de Fátima, que llegó a la conclusión totalmente contraria a la tesis con la que había comenzado. Quería destruir a los fatimistas y acabó siendo convencido por la evidencia de que ellos estaban absolutamente en lo correcto.

No sólo esto, Socci llegó a ser un experto en el tema y alcanzó un profundo conocimiento del tema, incluyendo una hipótesis, que expondré al final de esta plática, que ayuda a poner toda la controversia en perspectiva. Pero él hizo además algo que es muy importante. A parte de presentar todas las pruebas que he esbozado aquí muy brevemente – y hay mucho más al respecto pero no puedo abarcar todo – él presentó al mundo el testimonio del Arzobispo Capovilla, el testimonio fue puesto al descubierto por Solideo Paolini, quien les hablará en este congreso. Mostró al mundo lo que Solideo le había hecho ver.

¡El testimonio de Capovilla!

Socci puso de manifiesto que durante una conversación telefónica con el Arzobispo Capovilla, Solideo examinó un documento (vea la fotocopia del original en la página 25 y su traducción en la página 27 de esta edición) en la cual el Arzobispo había anotado, allá por el año 1960, que Pablo VI había leído un texto del Secreto por primera vez en el año 1963, no en el año 1965 como el Vaticano dijo en el 2000. Allí había una discrepancia aparente: ¿Cómo pueden haber dos fechas diferentes? ¿Es un error? Finalmente durante esta conversación, el Arzobispo admitió delante de Solideo que hay dos sobres diferentes; el sobre de Capovilla y el de Bertone. Un sobre contiene obviamente la visión del obispo vestido de blanco. El otro sobre era uno que estaba en Barbarigo, el escritorio del departamento papal.

Entonces Solideo, como les contará con más detalles, le preguntó sin rodeos al Arzobispo: “¿Está usted diciendo entonces que habían dos textos diferentes del Tercer Secreto de Fátima?” A lo que el Arzobispo Capovilla replicó: “Per l’appunto” — que significa, exactamente así. Antonio Socci publicó este testimonio y esta respuesta para todo el mundo y hasta hoy el Vaticano no lo ha desmentido.

¡El libro de Bertone!

Sin embargo, lo que sucedió fue que el Arzobispo Bertone escribió un libro; y esto es bastante asombroso. Es el actual Secretario de Estado Vaticano y escribe un libro para responder a Socci. En ese libro titulado La última vidente de Fátima el Cardenal da la apariencia de responder a Socci, pero como Socci ha señalado en su sitio web y en otros lugares, no hay una sola respuesta en este libro a ninguna de las cuestiones que él ha planteado.

Bertone admite al negarse a responder

Ante todo, en este libro de 187 páginas, el Cardenal nunca habla del testimonio del Arzobispo Capovilla. Esto en sí mismo termina por admitir toda la cuestión. Hay un testigo que dice que hay dos textos del Secreto. Uno de esos textos está en el departamento papal. El entrevistador que trabajó con el Cardenal Bertone en su libro trae a colación esa afirmación para su consideración y luego interroga al Cardenal, como parte del libro, y el Cardenal evita responder la cuestión. No quiere ni siquiera discutir el testimonio del Arzobispo Capovilla.

Ahora bien imagínese si ustedes están siendo investigados por un crimen. Alguien viene a su casa a entrevistarlo y le dice: “El vecino de al lado afirma que usted entró en su casa y le robó unas joyas de su caja fuerte, las trajo a su casa y las ocultó allí. ¿Qué dice respecto del testimonio en su contra de este testigo?” Y usted responde: “¿Le gustaría una taza de café?” o “Hoy es un lindo día, ¿no?” o “¿Por qué no salimos a caminar por el parque?” o “Tengo un compromiso muy importante en este momento”. Y ese es el final de su entrevista. Usted nunca mencionó el testimonio de su vecino de al lado. ¿No sería razonable para el investigador concluir que usted está de acuerdo con que su vecino ha dicho la verdad?

Si iba a escribir un libro respondiendo a Socci, la primera cosa que el Cardenal tenía que hacer era abordar el testimonio del Arzobispo Capovilla. Se negó a hacer esto. Por lo tanto admite que el testigo ha dicho la verdad.

Bertone admite: que ciertamente había un segundo texto

En su libro también pasa por alto el testimonio específico de que hay un texto en el departamento papal. El entrevistador en el libro llama su atención al respecto. Su respuesta es algo así como: “¿Cómo pueden estar seguros de que el texto permaneció siempre en el departamento papal?” Observe que no está negando que hay un texto en el departamento papal. Intenta desviar nuestra atención de esto hacia otra cuestión; si el texto estuvo siempre en el apartamento papal.

¿Qué significa esto? Básicamente está admitiendo que allí hubo un texto y ahora dice: “bien, ¿y cómo saben ellos que siempre estuvo allí?” Él bien debería saber si el libro estuvo siempre allí. Todo lo que tendría que haber hecho es preguntar: “¿Había un texto en el departamento papal?” Le podría haber preguntado a Juan Pablo II mientras todavía estaba con vida. Le podría haber preguntado al Cardenal Ratzinger, quien ciertamente sabía y sabe qué hay en el departamento papal. Le podría haber preguntado al Arzobispo Dziwisz, el amado secretario del Papa Juan Pablo II, “¿había un texto en el departamento papal?” Podría haberle preguntado a muchísimas personas si había un texto en el departamento papal. ¿Por qué no le preguntó a nadie? O lo hizo y no le gustó la respuesta, o no preguntó porque no quería saber la respuesta. Sea cual sea el caso, admite que había un texto en el departamento papal.

Bertone admite el “etc.”

El Cardenal también pasa por alto el “etc.”. El entrevistador específicamente llama su atención sobre el problema del “etc.”, y específicamente le dice a Bertone que “los fatimistas” y los tradicionalistas dicen que este “etc.” señala las palabras perdidas de la Virgen.

¿Qué dice al respecto el Cardenal Bertone? Dice que esta es una hipótesis muy trillada. Pero no la rebate. Realmente no quiere abordarla en absoluto. Sabe que es un problema. Sin embargo, no responde a algunas simples preguntas: Dado que afirma haber entrevistado a Sor Lucía ¿le preguntó entonces respecto del “etc.”? El Cardenal dice que llevó a cabo tres entrevistas con Sor Lucía (la última duró cerca de diez horas en total). ¿Le preguntó respecto del “etc.” durante alguna de esas entrevistas? Aparentemente no. Socci en su libro pregunta por qué el Arzobispo Bertone, el ahora Cardenal Bertone, no le preguntó respecto de lo que sigue al “etc.”. ¿Dónde están las palabras perdidas de la Virgen? ¿Por qué, aparentemente, el Cardenal no quiere saber nada respecto del “etc.”?

Y, a propósito, ¿por qué el Vaticano, en el Mensaje de Fátima, no usa la Cuarta Memoria donde aparece el “etc.”? ¿Por qué el Vaticano usa la Tercera Memoria donde Sor Lucía no había añadido todavía la frase: “En Portugal el dogma de la fe se preservará siempre etc.”? ¿Por qué el Vaticano usa la Tercer Memoria y no la Cuarta Memoria que es más completa? ¿Por qué el Vaticano dice en una nota a pié de página: Oh sí, a propósito, existe una Cuarta Memoria y Sor Lucía agregó una nota respecto de Portugal y el “etc.”?

No. No fue una “nota” de Sor Lucía. ¡Fueron las palabras de la mismísima Virgen María! Y aún así el Vaticano afirmó en el año 2000 que esas palabras eran meramente una “nota” de Sor Lucía.

Como Socci pregunta en su libro: ¿Cómo se atreven a afirmar que aquellas palabras de la Virgen son una nota de Sor Lucía, cuando obviamente son las palabras de la Virgen? ¿Y por qué el Cardenal Bertone no quiere hablar respecto del “etc.” aun cuando le fue presentado como un problema? ¿Por qué insiste en pasar por alto ese problema? ¿Por qué insiste en pasar por alto el testimonio del Padre Schweigl de que hay dos partes del Secreto: una que respecta al Papa; y otra que es la continuación lógica de las palabras que siguen al “etc.”? ¿Por qué pasa por alto todo esto?

¿Por qué pasa por alto todas y cada una de las afirmaciones de los “fatimistas”, como él los llama en su libro? ¿Por qué responde a Socci sin darle una respuesta? Como Socci dice en su sitio web: “El Cardenal nunca me respondió. No respondió a una sola de las preguntas que he planteado”.

Ahora bien, si se hacen acusaciones en su contra y usted responde con 187 páginas sin respuesta alguna, ¿no está admitiendo esas acusaciones porque tuvo la oportunidad de refutarlas y fracasó en hacerlo? Se explaya a lo largo de 187 páginas y no dice absolutamente nada.

¡Rehén de la opinión personal de Bertone!

Hay otra cuestión que me gustaría mencionar. El Papa Juan Pablo II leyó un texto del Tercer Secreto en 1978. Su propio vocero, Joaquín Navarro Valls, lo admitió a la prensa. En el libro de Bertone, La última Vidente de Fátima, el entrevistador le pregunta al Cardenal Bertone: ¿Qué opina al respecto? ¿Leyó Juan Pablo II un texto del Tercer Secreto en 1978?

Esto es lo que el cardenal respondió: “En mi opinión no lo hizo”. ¿Qué quiere decir con “en mi opinión”? Todo lo que tenía que hacer el Cardenal era preguntarle a Navarro Valls: “Disculpe, ¿leyó el Papa un texto del Tercer Secreto en 1978?” Todo lo que el Cardenal tenía que hacer era preguntar a Juan Pablo II, mientras todavía estaba en vida: “Santo Padre, ¿leyó un texto del Secreto en 1978?” Todo lo que el Cardenal tenía que hacer era preguntarle a Mons. Dziwisz, quien vive todavía y es el actual Arzobispo de Cracovia: “¿El Papa leyó un texto del Secreto en 1978?” Todo lo que el Cardenal tenía que hacer era preguntarle a cualquiera de los cientos de personas que podrían saberlo: “¿El Papa leyó un texto del Secreto en 1978?”

Y su respuesta a esta pregunta en su propio libro: “En mi opinión no lo hizo”. En otras palabras nunca preguntó, se limitó a sí mismo y a su opinión, porque no quería conocer la respuesta. O preguntó y no quiere decirnos la respuesta.

La cuestión Bertone depende totalmente de su opinión personal

Ahora bien, ¿por qué el cardenal está tan preocupado en no abordar el tema de si el Papa leyó un texto del Tercer Secreto en 1978? Le diré por qué. Si el Papa leyó un texto del Secreto en 1978 toda la explicación oficial del Vaticano cae por tierra.

El Vaticano dice que Juan Pablo leyó un texto del Secreto en 1981 y que ese texto volvió al archivo del Santo Oficio. Pero no hay registro de ningún texto que fuese sacado del archivo del Santo Oficio en 1978; de modo que si el Papa leyó el texto en 1978, no vino del archivo del Santo Oficio y no volvió al archivo del Santo Oficio. ¿De dónde vino y a dónde volvió? Respuesta: Del departamento papal, lo cual concuerda con el testimonio del Arzobispo Capovilla de que hay un texto en el departamento papal; y ese es un testimonio que el Cardenal Bertone se niega a abordar.

El público ahora sabe que Bertone está ocultando algo

Ahora bien, después de que fuera publicado el libro del Cardenal Bertone y Socci le dijese “No me ha respondido”, el Cardenal Bertone se volvió blanco de ridículo. Por esto Socci dijo que el libro del Cardenal es un desastre para él y para el Vaticano. Hubo muchas acusaciones en contra del Vaticano. “Usted tuvo la posibilidad de responderlas. Y en vez de responderlas, usted eludió todas las cuestiones y nunca respondió ni siquiera una. Ahora tiene un problema, porque ahora la gente no le cree”. Socci dijo “Esto no me pone contento porque soy católico antes que periodista. No quiero que el Vaticano dé una mala imagen. Antes preferiría estar equivocado – dijo. – Más bien preferiría que el Cardenal Bertone hubiera demolido todas mis cuestiones en su libro, en vez de que no haya respondido nada. Ahora todos saben que el Vaticano debe estar ocultando algo”.

A continuación Bertone va a la televisión

¿Qué sucedió después? El Secretario de Estado del Vaticano va a la televisión para intentar responder a Socci de nuevo. Sabemos que fue a la televisión para responder a Socci porque el título de ese episodio del programa Porta a Porta era “El cuarto secreto de Fátima no existe”. De modo que todo el programa se trataba del título del libro de Socci.

Así que Bertone va a la televisión para abordar el cuarto secreto. Se presenta en el programa Porta a Porta, el programa de debates más popular de la televisión en Italia. Todos en Italia ven Porta a Porta. Al cardenal se le unen el antiguo primer ministro de Italia, el periodista Marco Politi, una mujer periodista Paola Rivetta, el entrevistador que trabajó con el cardenal en su libro (Giuseppe De Carli) y el anfitrión del programa de televisión, el Sr. Vespa. Y estaban todos allí para hablar respecto del libro de Antonio Socci.

¿Quién faltaba? Antonio Socci. No invitaron a Socci al programa dedicado a hablar sobre el libro de Socci. Todos ellos querían atacar el libro de Socci sin darle a Socci la posibilidad de defenderse. Como dijo Socci, se pusieron un arco vacío para patear y hacer goles. ¿Qué sucedió durante este programa? Socci nos lo cuenta en su sitio web. El Cardenal Bertone se hizo goles en contra de sí mismo en ese programa de televisión.

De nuevo Bertone admite el testimonio de Capovilla

¿Qué fue lo primero que sucedió? Pues estaban todos allí para hablar respecto del libro de Socci y de la gran cuestión que Socci introduce en su libro, que es el testimonio del Arzobispo Capovilla. Parafraseando lo que Capovilla dice: “¡Oigan! hay dos textos. Les digo en este momento que hay dos textos. Uno está en el apartamento papal en el cajón de un escritorio de madera, el escritorio llamado Barbarigo, y el otro está en el archivo del Santo Oficio. Estoy vivo. Estoy bien. Les estoy diciendo esto. Todo el mundo lo sabe”.

Y aquí están el Cardenal Bertone y cuatro invitados y ¿qué dicen en relación a Capovilla? ¡Nada! Nunca mencionan al Arzobispo Capovilla ni siquiera una vez durante todo el programa de televisión. Increíble, pero es lo que sucedió.

De modo que han abandonado el caso. El testigo ha hablado en su contra. Van a la televisión. Nunca mencionan el testigo. Obviamente el testigo está diciendo la verdad, dado que no quieren hablar de su testimonio. También es obvio que todos los participantes deberían haberse acordado entre sí que no debían poner al Cardenal en una situación embarazosa en el programa, mencionando este testigo que hace estallar la historia del Cardenal en pedazos.

Ahora Bertone admite el testimonio del Cardenal Ottaviani

Durante la misma transmisión mencionan el testimonio del Cardenal Ottaviani de que existe un texto del Tercer Secreto que consiste en veinte a veinticinco (25) líneas, escrito en una sola hoja (teniendo en cuenta que, como sabemos, el texto de la visión del obispo vestido de blanco es de sesenta y dos (62) líneas y de cuatro páginas). Inclusive el Cardenal Bertone admitió en el programa que el Cardenal Ottaviani declaró “categóricamente” que había allí solamente veinticinco (25) líneas y una sola página de texto. Admite que el Cardenal dice esto.

¿Y su respuesta? No tiene respuesta. ¡Intenta justificar esto mostrando el texto de la visión en cámara y sugiriendo que el Cardenal Ottaviani pasó por alto dos de las cuatro páginas y 37 de las sesenta y dos líneas!

La evidencia más reciente de Bertone toda en contra de su propio encubrimiento

Ahora bien, he estado hablando respecto de dos sobres a lo largo de esta plática. A los cincuenta minutos de la transmisión el Cardenal muestra los sobres que él dice que forman parte del “embalaje” del Tercer Secreto. Cuando el anfitrión dice: “Y ahora, Eminencia, el sobre”.

Entonces el Cardenal saca un gran sobre. Y del sobre grande, que fue sellado por el Obispo de Fátima, extrae un sobre más pequeño que no está sellado. Y en ese sobre, según el Cardenal, Sor Lucía había escrito el nombre del Obispo de Fátima. Dice que este sobre no está sellado porque estaba dentro del primero, que sí estaba sellado.

De modo que tenemos un sobre de Sor Lucía. Abrió este sobre, del cual saca un tercer sobre. Este último está sellado y el sello está roto. Ahora en la parte exterior de este sobre que él muestra en cámara ¿qué podemos ver? Ella escribió en el sobre: “Por orden expresa de Nuestra Señora, este sobre puede ser abierto solamente en 1960 por el Cardenal Patriarca de Lisboa o por el Obispo de Fátima”.

Volvamos al año 2000. En el año 2000 el Cardenal Bertone dijo que él había entrevistado a Sor Lucía y que ella le dijo que la Virgen nunca le había dado orden alguna respecto de que el secreto no fuese abierto hasta el año 1960. Esta era sólo una fecha que eligió ella misma, afirmaba el Cardenal Bertone en el año 2000. Y ahora, siete años después, él muestra en cámara escrito en la propia letra manuscrita de Sor Lucía: Por orden expresa de Nuestra Señora este sobre puede ser abierto solamente en 1960. Ya sabemos hay una gran contradicción.

Luego el Cardenal sacó un segundo sobre del interior de éste. Otro sobre sellado en el que escribió exactamente lo mismo en su exterior: “Por orden expresa de Nuestra Señora, este sobre puede ser abierto solamente en 1960 por el Cardenal Patriarca de Lisboa o por el Obispo de Fátima”.

El mismo Bertone muestra los dos sobres

De modo que ahora tenemos, ¡quién lo iba a decir!, dos sobres con advertencias idénticas de que solamente puede ser abierto en el año 1960. Es justamente como lo dijo el Arzobispo Capovilla: hay dos sobres diferentes. Y el Cardenal Bertone nos pide que creamos que Sor Lucía puso un sobre sellado en el interior de otro sobre sellado, con advertencias idénticas en ambos.

Pero pregúntense: ¿Pondría usted en el exterior de un sobre: “Esto puede ser abierto solamente en el año 1960”, lo sellaría y luego lo pondría en el interior de otro sobre que dice en su exterior “Esto puede ser abierto solamente en el año 1960” y luego sellaría también este último? No creo que Sor Lucía padezca de un trastorno obsesivo compulsivo. Pienso que ella usó dos sobres porque había dos textos diferentes. Así lo dijo el Arzobispo Capovilla y el Cardenal Bertone finalmente lo reveló en televisión al mundo.

Él tenía que mostrarnos esos dos sobres porque ahora todos saben que hay dos sobres. Entonces ¿qué es lo que hace? Si él no muestra ahora ambos sobres, las dudas nunca se disiparán. Nos mostró ambos sobres. Puso uno dentro del otro. Esa es mi teoría, de todos modos, y pienso que es la única explicación posible. No tiene sentido que ella hubiera armado dos sobres sellados diferentes con la misma advertencia para un solo documento y que el Vaticano no lo hubiera mencionado jamás, ni siquiera una vez, antes del programa de televisión.

Bertone está haciendo reserva mental

Permítanme concluir haciendo una pregunta. Aquí hay mucho más de lo que podemos alcanzar. Podríamos pasar tres o cuatro horas hablando del tema. ¿Estoy diciendo que el Arzobispo, ahora Cardenal, Bertone es un mentiroso? ¿Está simplemente mintiendo respecto de esto?

Socci no piensa de este modo y yo quisiera proponerles lo siguiente. No es necesario concluir que esto implica una mentira deliberada. Lo que Socci dice es que se está haciendo una reserva mental. Decidieron en el año 2000 que debían revelar la visión del obispo vestido de blanco, pero que debían retener el texto. Permitirían que el Papa hablase respecto del texto en su sermón de mayo del año 2000 en Fátima cuando dijo que el Mensaje de Fátima es una advertencia respecto de la cola del dragón barriendo la tercera parte de las estrellas del Cielo, que representan a los sacerdotes y a los religiosos. Y que nosotros deberíamos ser precavidos, temerosos y deberíamos evitar la cola del dragón. La referencia apocalíptica del Papa no tiene sentido en relación a las dos primeras partes del Mensaje de Fátima, pero es perfectamente lógica en relación al texto perdido del Tercer Secreto.

Socci concluye que ellos pueden haber tenido que regatear con el Papa: Santo Padre, no podemos revelar todo el asunto. Revelemos la visión. Usted habla del texto en su sermón y la gente tendrá la idea que se habla respecto del capítulo 12, versículos 3 y 4 del Apocalipsis.

El “texto auténtico”

Y nosotros llegamos a la conclusión, Santo Padre, que ese texto que ella escribió, ese texto de una página, con esas cosas terribles en su interior, no es realmente auténtico. No podemos realmente verificarlo y Juan XXIII dijo más o menos lo mismo, según Capovilla. Realmente no sabemos si es sobrenatural. De modo que no podemos decir que en realidad sea auténtico. Así que lo trataremos como si no existiese. Entonces cuando decimos haber revelado la integridad del Tercer Secreto de Fátima, queremos decir el texto auténtico.

Si ven el programa de televisión, el Cardenal habla repetidamente del texto “auténtico”. Dice muy significativamente que él estuvo en una reunión en el año 2000 cuando se decidió revelar, preste cuidadosa atención a esto, “todo lo que realmente existía en los archivos del Santo Oficio”. Sin embargo no todo en realidad. No el sobre con el escrito de Sor Lucía sobre él. Ahora bien, ¿Por qué el cardenal diría: “todo lo que realmente existía en los archivos del Santo Oficio” en vez de simplemente decir que decidimos revelar el Tercer Secreto íntegro? Sabe que hay un testimonio respecto del texto en el apartamento papal, sin embargo él habla respecto de lo que ellos revelaron del archivo del Santo Oficio.

¿Por qué? Parece que el Cardenal está haciendo una distinción mental entre lo que él ahora considera el texto “auténtico” en el archivo – al que se refiere como el texto “auténtico” en el archivo del Santo Oficio – y lo que ha sido considerado el texto “inauténtico” o “no auténtico” en el departamento papal.

La acrobacia mental de Bertone explicada

Esto explicaría por qué el cardenal no quiere hablar respecto del texto que el Papa leyó en 1978 o del texto al que se refiere el Arzobispo Capovilla. Él está tomando la postura de que esos otros textos no existen porque, según la explicación “oficial” en sus mentes, no son “auténticos”. De modo que no están mintiendo en modo estricto si ellos dicen “le hemos dado el texto auténtico en el archivo del Santo Oficio” porque ellos nos han dado esto. Y eso es todo lo que nos dan. Porque en su opinión esto es todo lo que es “auténtico”. Entonces es una reserva mental.

Sin embargo, después del programa de televisión, el Cardenal fue a la radio en junio e hizo esta curiosa declaración. Dijo: “estoy firmemente convencido” de que no hay nada más en el Secreto. ¡Esto es asombroso! ¿Cómo es posible que diga “estoy firmemente convencido”? ¿Se ha convertido esto en materia opinable? ¿O nos está sugiriendo, por si acaso sale a la luz más tarde, que podría haber algo más, que algunas personas afirmarán más tarde que existe otra parte del Tercer Secreto, mientras que yo personalmente estoy “firmemente convencido” de que no hay nada más? No viene a caso estar “firmemente convencido” si uno sabe con certeza que no hay nada más. Él simplemente diría no hay nada más. Está dejando para sí un cierto margen de maniobra con esta declaración radial de Junio.

¡Mucha gente todavía en la oscuridad!

Así que ¿dónde nos deja esto? Bien, básicamente ya conocemos el Tercer Secreto. Queda suficientemente claro del testimonio que he bosquejado. Pero el problema es que no todos lo saben. Algunas personas están en la oscuridad y tienen la obligación de descubrirlo. Y el Vaticano tiene la obligación de decirles lo que hay en el Secreto.

Porque como Socci señala en su libro, estas son palabras de la Beata Virgen María. Contienen una advertencia del mismo Cielo. Y debe ser una advertencia de cosas tan terribles que el resultado de ignorar la advertencia será la pérdida de millones de almas por toda la eternidad y la destrucción de una gran parte de la humanidad.

¡Cómo se atreven!

¿Cómo se atreven los del Vaticano, no importa cuán alta sea su autoridad en la Iglesia, a ocultarnos esas palabras, escondiéndolas en una caja fuerte en el apartamento papal y tomando la posición de que no son auténticas? Al menos deberían revelar aquellas palabras y decirnos por qué ellos piensan que no son auténticas. Pero no quieren ni siquiera hacer esto.

Ayúdenos a liberar el Tercer Secreto

Me gustaría decirles, como les dije ayer, que cuando vuelven a sus diócesis, que comiencen un movimiento en toda la Iglesia para la Consagración de Rusia, y que también comiencen un movimiento en sus diócesis para la revelación completa del Tercer Secreto. Porque como Fray Michel dijo en 1985, la Consagración de Rusia, en su opinión, no sucederá hasta que sea reparado el insulto a Dios que implica la censura del Tercer Secreto. Y el único modo de reparar la censura es revelar el resto del Tercer Secreto.

Así como el destino del mundo y de la Iglesia de nuestro tiempo están atados a la Consagración de Rusia, del mismo modo la Consagración de Rusia está atada a la total y completa revelación del Tercer Secreto de Fátima.

Les imploro que cuando vuelven a sus diócesis, que continúen lo que Socci ha comenzado tan valientemente en Italia, también lo que Solideo Paolini ha comenzado en Italia y lo que el Padre Gruner ha estado haciendo en Canadá y a través del mundo con su apostolado. Sean apóstoles para la Consagración de Rusia y para la revelación del Tercer Secreto de Fátima, para el bien de la Iglesia y del mundo entero.

Muchísimas gracias.

Fuente: El Cruzado de Fátima

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