lunes, 20 de septiembre de 2010

Patria e Hispanidad



Patria e Hispanidad

La Patria es todo lo Hispánico y todo lo Hispánico es la Patria.

La Patria va unida al hogar donde el español nace, pero tampoco puede restringirse a un límite geográfico. La Hispanidad tiene sus raíces en la Península Ibérica, pero ha abierto sus brazos a cuatro continentes. Con un cariño que llega más allá de las nacionalidades artificiales creadas por la Revolución, los hispanoamericanos hablan de la “Madre Patria”. Todo lo que pasa dentro del territorio nacional tiene sus resonancias en la mitad del mundo. Nunca olvidemos que España ha creado más de veintidós países y sembró en ellos la tradición española, clavó la Cruz de Cristo en las dos Américas y hasta en el centro del inmenso Pacífico en las Islas Filipinas. No siendo ni una geografía fija, aunque teniendo una; no siendo una raza destacada, aunque uniendo muchas y creando una, la criolla; no siendo ni una religión ni una filosofía, aunque sirviendo a la religión verdadera y añadiendo un pensamiento precioso a su filosofía, España ha sido una aventura en lo espiritual.

En cierto sentido un español puede encontrarse en la Patria, en la Plaza de Armas de Lima; en aquel rosario de misiones que forman una cadena que une la costa del Pacífico desde Oregón hasta la Baja California; en la Escuela Española de Equitación de Viena; en las catedrales de la ciudad de México y de Guadalajara; y en las fortalezas, hoy en día abandonadas, que todavía dominan silenciosamente las islas del Caribe. Podemos quitar la mezquindad del último siglo y medio: fue una época redimida por la defensa de la verdadera España hecha por el carlismo y por el heroísmo del Alzamiento, de un espíritu que sobrevivía la segunda guerra mundial, y un bloqueo que trató de hacer que nos arrodillásemos delante de los poderes de este mundo. ¡No lo consiguió!

¡Quitando un siglo y medio de una imitación servil y nauseabunda! ¡Quitando el absolutismo anterior! ¡Quitando todo eso! ¡Hemos sido una Patria grande y hemos hecho cosas ni siquiera soñadas por ninguna nación en la historia del hombre!

Las naciones que hemos creado saben de antemano, cuando mandan sus hijos a nuestros colegios y universidades, que van a sentirse en casa. Saben que los suyos estarán en el lugar de donde surgió aquel entusiasmo y vitalidad que las crearon, y que las hicieron ser lo que son: hijas de la Madre Patria, descendientes de la estirpe de España.

La Patria para nosotros no es una hamaca para nuestro descanso. La Patria es una escuela que nos urge para que España juegue en el futuro, en el nuevo siglo que se nos acerca vertiginosamente, un papel digno de lo que España ha sido en la historia. Si creemos en la Patria, creemos en un destino que trasciende las pequeñeces políticas del occidente de hoy.

Nuestro amor para la Patria puede aparecer como un escudo defensivo debido al ritmo y a la temperatura de la edad. Hoy día, la Comunión Tradicionalista se ofrece a España como un dique contra un océano de enemigos que nos odian y que no se contentarán hasta que nuestra Patria haya dejado de ser lo que ha sido.

Pero la Comunión Tradicionalista quiere asegurar solamente al pueblo español, que nuestro papel no se limitará a defender la dignidad, la independencia y la unidad nacional. En medio del polvo de partidos que pululan por aquí y que solamente quieren imitar, copiar y obsequiar a un continente que ya ha perdido la fe en su propio destino, mientras que espera la venida definitiva del marxismo, la Comunión Tradicionalista no se contenta con que España siga siendo un país sin poder, potencia y eficacia en el mundo

Los españoles, casi solos durante cuarenta años, hemos curado en parte, las heridas de la guerra civil más sangrienta que el mundo ha conocido. Se ha puesto en marcha nuestra economía. Se ha levantado el nivel de vida de todos los españoles. Se ha hecho todo por nuestro propio esfuerzo y se ha fracasado, como en todo lo humano, en mucho. Pero sabemos que todavía podemos hacer cosas en este mundo.

La Comunión Tradicionalista dice: Llegará el día en que podamos ofrecer la Patria al mundo, como el regalo que necesita, y ese día, España habrá llegado a ser la España de siempre. ¡Viva España!

Fuente: COMUNIÓN TRADICIONALISTA, Así pensamos (18 de julio de 1977), pp. 51-54.

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