miércoles, 15 de septiembre de 2010

Stabat Mater dolorósa


Sequentia «Stabat Mater dolorósa»
[Missale Romanum 1962]

Stabat Mater dolorósa
Iuxta Crucem lacrimósa,
Dum pendébat Fílius.

Cuius ánimam geméntem
Contristátam et doléntem,
Pertransívit gládius.

O quam tristis et afflícta
Fuit illa benedícta
Mater Unigéniti!

Quae maerébat, et dolébat,
Pia Mater, dum vidébat
Nati poenas íncliti.

Quis est homo, qui non fleret,
Matrem Christi si vidéret
In tanto supplício?

Quis non posset contristári,
Christi Matrem contemplári
Doléntem cum Fílio?

Pro peccátis suae gentis
Vidit Iesum in torméntis,
Et flagéllis súbditum.

Vidit suum dulcem natum
Moriéndo desolátum,
Dum emísit spíritum.

Eia Mater, fons amóris,
Me sentíre vim dolóris
Fac, ut tecum lúgeam.

Fac, ut árdeat cor meum
In amándo Christum Deum,
Ut sibi compláceam.

Sancta Mater, istud agas,
Crucifíxi fige plagas
Cordi meo válide.

Tui nati vulneráti,
Tam dignáti pro me pati,
Poenas mecum dívide.

Fac me tecum pie flere,
Crucifíxo condolére,
Donec ego víxero.

Iuxta Crucem tecum stare,
Et me tibi sociáre
In planctu desídero.

Virgo vírginum praeclára,
Mihi iam non sis amára:
Fac me tecum plángere.

Fac, ut portem Christi mortem,
Passiónis fac consórtem,
Et plagas recólere.

Fac me plagis vulnerári,
Fac me Cruce inebriári,
Et cruóre Fílii.

Flammis ne urar succénsus,
Per te, Virgo, sim defénsus
In die iudícii.

Christe, cum sit hinc exíre,
Da per Matrem me veníre
Ad palmam victóriae.

Quando corpus moriétur,
Fac, ut ánimae donétur
Paradísi glória. Amen. Allelúia.

Secuencia «Al pie de la Cruz estaba»
[Traducción del Enquiridion de las Indulgencias 1956, conc. 378]

Al pie de la Cruz estaba,
de amarga pena transida,
la Madre deshecha en llanto,
mientras el Hijo pendía.

Y cuya alma apenada
llorosa y afligidísima
de una espada de dolor
fue sin compasión herida.

Oh cuán triste y desolada
estuvo aquella bendita
Madre del Hijo unigénito
y Virgen inocentísima.

Qué llorosa en el Calvario
suspiraba y se dolía
viendo la Madre piadosa
del Hijo las penas íntimas.

¿Qué hombre con alma noble,
al ver la Madre bendita
en tan gran suplicio puesta,
de pena no lloraría?

¿A quién el dolor no embarga
viendo de pena transida
a la Madre que contempla
de su Hijo la agonía?

Por las culpas de los suyos
vio a su Jesús hecho víctima
de las burlas, los azotes
y coronado de espinas.

Ella vio al dulce Hijo suyo
que desolado moría
cuando en las manos del Padre
entregaba al fin su vida.

Oh fuente de amor, haz, Madre,
que sienta tu pena íntima,
para que contigo llore,
de amor con el alma herida.

Haz que a Cristo Dios amando
mi corazón, Madre mía,
arda siempre, y que Él al verlo
se complazca así en mi vida.

En mi corazón tú graba,
Madre santa, las heridas
de Jesús crucificado,
y haz que en Él siempre estén fijas.

Conmigo parte las penas
del Hijo, Virgen Santísima,
que se dignó por mi alma
enclavado dar la vida.

Haz que contigo piadoso
llore, y con alma contrita
me duela del enclavado
junto a la cruz, mientras viva.

Tal es, Madre, mi deseo:
estar en tu compañía,
y asociarme a tu pena
al pie de la cruz bendita.

Oh Virgen la más preclara,
no me seas más acíbar;
haz que yo contigo llore
dando a mi pena salida.

Haz que de Cristo a la muerte,
y a su pasión sacratísima
me asocie, y piadoso adore
sus cinco llagas benditas.

Haz que sus llagas me hieran,
y que su Sangre divina
desde la cruz derramada
embriague el alma mía.

No me abrase en fuego eterno,
y sea por ti acogida,
en aquel día del juicio
mi alma ¡oh Virgen Santísima!

Oh Cristo, al llegar la hora,
de partir ya de esta vida,
la palma de la victoria
concédeme por María.

Cuando mi cuerpo esté muerto,
haz que mi alma consiga
gozar contigo en el cielo
de aquella gloria infinita.

Preces
[Enquiridion de las Indulgencias 1956, conc. 639]

V/. Rogad por nosotros, Virgen dolorosísima.
R/. Que estuvisteis de pie junto a la Cruz de Jesús.

Oremos. Oh Señor Jesucristo, haced que ahora y en la hora de nuestra muerte, interceda por nosotros ante vuestra clemencia, la bienaventurada Virgen María, Madre vuestra, cuya alma sacratísima fue atravesada por una espada de dolor en la hora de vuestra pasión. Por Vos, oh Jesucristo, Salvador del mundo, que con el Padre y el Espíritu Santo vivís y reináis, por los siglos de los siglos. Amén.

Tres Avemarías.

V/. Nuestra Señora de la buena muerte,
R/. Rogad por nosotros.
V/. San José,
R/. Rogad por nosotros.

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