viernes, 18 de febrero de 2011

¿Defensor de qué Fe?


Portrait of Henry VIII after Hans Holbein the Younger (1497/8-1543)

¿Defensor de qué Fe?

Enrique VIII era católico en todo, excepto en que no era católico. Observaba todos los ritos, hasta la última plegaria y el encendido del último cirio; aceptaba hasta la última consecuencia de un postulado; lo aceptaba todo, excepto a Roma. Y en el instante de este rechazo, su religión se hizo totalmente distinta, otra clase de religión, otra cosa. En ese preciso instante comenzó a cambiar, y aún no ha parado de hacerlo. Sabemos de sobra que algunos modernos hombres de Iglesia llaman progreso a este cambio continuo. Es como si dijéramos que un cadáver rebosante de gusanos tiene una vitalidad pujante; o que un muñeco de nieve que está convirtiéndose poco a poco en un charquito está purificándose de sus excrecencias. Pero no es esto lo que me interesa en este momento. Lo que nos interesa es que un hombre puede parecer dormido en el instante inmediato a su muerte, aunque en realidad el proceso de descomposición ya se ha iniciado. Lo que interesa es que, en teoría, el muñeco de nieve puede ser hecho de acuerdo a la verdadera imagen del hombre: Miguel Ángel construyó una estatua de nieve que pudo muy fácilmente ser una réplica exacta de una de sus estatuas de mármol; pero no era de mármol. Es muy probable que el muñeco de nieve comenzara a derretirse en el preciso momento en que fue hecho. Mientras exista el hielo, existirá un material capaz de derretirse al descongelarse. A muchos les pareció que el protestantismo seguiría siendo durante mucho tiempo, según la expresión popular, un producto congelado; lo cual no altera la diferencia entre el hielo y el mármol; y el mármol no se derrite.

Fuente: G.K. CHESTERTON, Por qué soy católico, «El manantial y la ciénaga» (El Buey Mudo, 2009) p. 478.

Nota de NdL: ‘Defensor de la Fe’, en inglés ‘Defender of the Faith’, y en latín ‘Defensor Fidei’, fue un título perteneciente al soberano de Inglaterra en la misma forma que ‘Catholicus’ (“Católico”) pertenece al Rey de Las Españas, o ‘Christianissimus’ (“Cristianísimo”) al de Francia.

El título fue otorgado por primera vez por el Papa S.S. León X a Enrique VIII (11 de octubre, 1521) en recompensa por la obra del Rey ‘Assertio septem Sacramentorum adversus Martinum Lutherum’ (“Declaración de los siete Sacramentos contra Martín Lutero”), escrita contra la doctrina herética luterana.

Cuando Enrique incurrió en cisma, el Papa S.S. Paulo III le privó de esta designación, pero el título fue restaurado ilegítimamente al rey por el Parlamento en 1544 y es todavía utilizado por sus cismáticos sucesores en el trono inglés. La abreviatura ‘Fid. Def.’ o las letras ‘F.D.’ han estado presentes de forma regular en las monedas desde la época de Jorge I.

Estas líneas nos podrían ayudar a dilucidar quien ejerce sobre nosotros hoy el título de ‘Defensor de la Fe’... O también a meditar sobre qué institución ejerce al día presente la misma función del Parlamento inglés en 1544, dándonos gato por liebre.

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2 comentarios:

Siguiendo a Chesterton dijo...

Chesterton, como siempre, da en el clavo. Chaupeau

Anónimo dijo...

Maravilloso