martes, 25 de octubre de 2011

Cristo y anticristo


La misma liturgia nos presenta ante los ojos también ‘la existencia del mal en la historia del hombre y de la humanidad’. Y si todo bien modela esta historia en la forma del Cuerpo de Cristo, el mal, en cambio, como contradicción del bien, toma en el lenguaje de la Carta de Juan el nombre de “anti-Cristo”. En este sentido el Apóstol escribe: “Muchos se han hecho anticristos, por lo cual conocemos que es la hora postrera” (1 Jn 2, 18).

JUAN PABLO II, Homilía en la Acción de gracias el último día del año en la iglesia «del Gesù» (31 de diciembre de 1979)

57 Este orden a la vez cósmico, social y religioso de la pluralidad de las naciones (cf. Hch 17,26-27), está destinado a limitar el orgullo de una humanidad caída que, unánime en su perversidad (cf. Sb 10,5), quisiera hacer por sí misma su unidad a la manera de Babel (cf. Gn 11,4-6). Pero, a causa del pecado (cf. Rm 1,18-25), el politeísmo, así como la idolatría de la nación y de su jefe, son una amenaza constante de vuelta al paganismo para esta economía aún no definitiva.

Catecismo de la Iglesia Católica, La Revelación de Dios (n. 57)


Predicazione dell’Anticristo, Luca Signorelli,
Cappella San Brizio, Duomo di Orvieto


El Reinado del Anti-Cristo efectivamente se parecerá mucho al reinado de Cristo en la tierra; y como se muestra en La predicazione dell’Anticristo, obra de Luca Signorelli para la capilla de san Bricio en la catedral de Orvieto (1499-1502), el Anti-Cristo incluso se parecerá exteriormente mucho al Cristo que se hizo carne y habitó entre nosotros.

Es por esto que el reinado del Anti-Cristo tomará la forma del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia y proclamará el fin de la edad de las naciones. Promoverá la instauración de un nuevo Babel que suponga una perversión del Pentecostés de la Iglesia, y que a la vez se le parecerá mucho: unidad de los pueblos, sí, pero extra Deum, et prae Deo, et non secundum Deum «sin Dios, antes que Dios y no según Dios» y de su Mesías venido en la carne (cf 2 Thess 2,4-12; 1 Thess 5,2-3; 2 Io 7; 1 Io 2,18.22).

Y mucho menos bajo su Vicario.

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