lunes, 12 de diciembre de 2011

Caballo prieto azabache



Caballo prieto azabache

Caballo prieto azabache,
cómo olvidarte, te debo la vida,
cuando iban a fusilarme,
las fuerzas leales de Pancho Villa.

Aquella noche nublada,
una avanzada me sorprendió...
y tras de ser desarmado:
¡fui sentenciado al paredón!

Ya cuando estaba en capilla,
le dijo Villa a su asistente:
“me apartas ese caballo,
por educado y obediente”.

Sabía que no me escapaba,
y sólo pensaba en la Salvación...
y tú, mi prieto azabache:
¡también pensabas igual que yo!

Recuerdo que me dijeron:
“pide un deseo pa[ra] justiciarte”;
“yo quiero ser fusilado,
en mi caballo prieto azabache”.

Y cuando en ti me montaron,
y prepararon la ejecución...
mi voz de mando esperaste:
¡te abalanzaste contra el Pelotón!

Con tres balazos de máuser,
corriste azabache, salvando mi vida,
lo que tú hiciste conmigo,
caballo amigo, no se me olvida.

No pude salvar la tuya,
y la amargura me hace llorar...
por eso prieto azabache:
¡no he de olvidarte nunca jamás!

☩☩☩

El respeto de la integridad de la creación

(Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2415-2418; 2456-2457).

2415 El séptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creación. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura (cf Gn 1, 28-31). El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede ser separado del respeto a las exigencias morales. El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es absoluto; está regulado por el cuidado de la calidad de la vida del prójimo incluyendo la de las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creación (cf Centesimus annus, nn. 37-38).

2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri.

2417 Dios confió los animales a la administración del que fue creado por él a su imagen (cf Gn 2, 19-20; 9, 1-4). Por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos. Se los puede domesticar para que ayuden al hombre en sus trabajos y en sus ocios. Los experimentos médicos y científicos en animales son prácticas moralmente aceptables, si se mantienen en límites razonables y contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas.

2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

Resumen

2456 El dominio, concedido por el Creador, sobre los recursos minerales, vegetales y animales del universo, no puede ser separado del respeto de las obligaciones morales frente a todos los hombres, incluidos los de las generaciones venideras.

2457 Los animales están confiados a la administración del hombre que les debe benevolencia. Pueden servir a la justa satisfacción de las necesidades del hombre.

☩☩☩