miércoles, 14 de diciembre de 2011

¿La Iglesia ‘propone pero no impone’ la doctrina?


«“Euntes, docete omnes gentes: Id, pues, y enseñad a todas las naciones” (Mt 28, 19). En esta consigna suprema de Jesús resucitado a sus discípulos se funda y se nutre todo el enorme interés desplegado por la Iglesia en el curso de la historia de estos dos milenios, para dar testimonio, con las palabras y con las obras, del Evangelio y de su fuerza de transformación». JUAN PABLO II, ‘Homilía en la Santa Misa por el 50 Aniversario de la fundación de Radio Vaticano’ (Capilla Sixtina, Jueves 12 de febrero de 1981)

¿La Iglesia ‘propone pero no impone’ la doctrina?

P. 142. En el ejercicio de la potestad de enseñar ¿hay diferencia entre bautizados y no bautizados?

R. En el ejercicio de la potestad de enseñar hay una doble diferencia entre bautizados y no bautizados:
la 1ª es que la Iglesia propone e impone la doctrina a los bautizados, quienes, por lo mismo, deben admitirla, no sólo por ley divina, sino también por la potestad que sobre ellos, como súbditos, tiene la Iglesia;
la 2ª es que la Iglesia, en nombre de Dios, propone la doctrina a los no bautizados, quienes están obligados a aprenderla y abrazarla, no por mandato de la Iglesia, sino por ley divina.

Catecismo Católico, preparado bajo la dirección del Cardenal Gasparri (Editorial Litúrgica Española 1934, pág. 128), p. 142.

Q. 142. In exercitio potestatis docendi estne differentia inter baptizatos et non baptizatos?

R. In exercitio potestatis docendi est differentia inter baptizatos et non baptizatos:
1º baptizatis enim Ecclesia doctrinam proponit et imponit, qui proinde eam admitiere debent non solum ex lege divina, sed etiam ex potestate quam in eos Ecclesia, uti in subditos, habet;
2º non baptizatis vero Ecclesia doctrinam, Dei nomine, proponit, qui eam ediscere et amplecti tenentur, non iussu Ecclesiae, sed lege divina.

Catechismus Catholicus, cura et studio P. Card. Gasparri concinnatus (Typis Polyglottis Vaticanis 1933, p. 131), q. 142.

Esta doctrina ha sido expresada en diversos textos magisteriales de los últimos tiempos. Con una terminología algo diversa insiste también la Congregación para la Doctrina de la Fe:

“En todo caso no podrá faltar una actitud fundamental de disponibilidad a acoger lealmente la enseñanza del Magisterio, que se impone a todo creyente en nombre de la obediencia de fe. El teólogo deberá esforzarse por consiguiente a comprender esta enseñanza en su contenido, en sus razones y en sus motivos. A esta tarea deberá consagrar una reflexión profunda y paciente, dispuesto a revisar sus propias opiniones y a examinar las objeciones que le hicieran sus colegas”.

Instrucción ‘Donum veritatis’ sobre la vocación eclesial del teólogo (24 de mayo de 1990), n. 29.

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