jueves, 5 de septiembre de 2013

07SEP13 → Jornada de ayuno y de oración para implorar de Dios la paz en Siria




PAPA FRANCISCO

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro
Domingo, 1 de septiembre de 2013


Por esto, hermanos y hermanas, he decidido convocar en toda la Iglesia, el próximo 7 de septiembre, víspera de la Natividad de María, Reina de la Paz, una jornada de ayuno y de oración por la paz en Siria, en Oriente Medio y en el mundo entero, y también invito a unirse a esta iniciativa, de la manera que consideren más oportuno, a los hermanos cristianos no católicos, a los que pertenecen a otras religiones y a los hombres de buena voluntad.

El 7 de septiembre en la Plaza de San Pedro, aquí, desde las 19.00 a las 24.00 horas, nos reuniremos en oración y en espíritu de penitencia para implorar de Dios este gran don para la amada nación siria y para todas las situaciones de conflicto y de violencia en el mundo. La humanidad tiene necesidad de ver gestos de paz y de oír palabras de esperanza y de paz. Pido a todas las Iglesias particulares que, además de vivir esta jornada de ayuno, organicen algún acto litúrgico por esta intención.


Invocaciones por la paz

Invocación «O Iesu, Fili Dei vivi» (Enchiridion Indulgentiarum [1952], conc. 82)

O Iesu, Fili Dei vivi, miserere nobis!
O Iesu, Fili Mariae Virginis, miserere nobis!
O Iesu, rex et centrum omnium cordium, fac ut fiat pax in regno tuo.

Indulgentia trecentorum dierum coniunctim (S. Paen. Ap., 14 mart. 1923).

[Español]

Oh Jesús, Hijo de Dios vivo, tened piedad de nosotros.
Oh Jesús, Hijo de María Virgen, tened piedad de nosotros.
Oh Jesús, rey y centro de todos los corazones, haced que se realice la paz en vuestro reino.

Indulgencia de trescientos días conjuntamente. (S. Pen. Ap,, 14 mar. 1923).

Invocación «Dulcísimo Corazón de Jesús» (Enchiridion Indulgentiarum [1952], conc. 243)

Dulcísimo Corazón de Jesús, haced que la paz fruto de la justicia y de la caridad, reine en el mundo.

Indulgencia de trescientos días. (Pío XII, Rescr. Manu Propr., 21 dic. 1939, exhib. 15 ener. 1940; S. Pen. Ap., 16 jul. 1949).

Invocación «Iesu, rex et centrum» (Enchiridion Indulgentiarum [1952], conc. 268)

Iesu, rex et centrum omnium cordium, per adventum regni tui, dona nobis pacem.

Indulgentia trecentorum dierum (S. Paen. Ap., 23 iun., 1923).

[Español]

Jesús, Rey y centro de todos los corazones, por el advenimiento de vuestro reino, dadnos la paz.

Indulgencia de trescientos días. (S. Pen. Ap., 23 jun. 1923).

Preces por la paz

Preces «Da pacem, Domine» (Enchiridion Indulgentiarum [1952], conc. 701)

Da pacem, Domine, in diebus nostris, quia non est alius, qui pugnet pro nobis, nisi Tu, Deus noster.

V/. Fiat pax in virtute tua,
R/. Et abundantia in turribus tuis.

Oremus. Deus, a quo sancta desideria, recta consilia net iusta sunt opera: da servís tuis illam, quam mundus daré non potest, pacem; ut et corda nostra mandatis tuis dedita, et hostium sublata formidine, témpora sint tua protectione tranquilla. Per Christum Dominum nostrum. Amen (ex Missali Rom.).

Indulgentia trium annorum.
Indulgentia plenaría suetis conditionibus, si quotidie per integrum mensem preces devote recitatae fuerint (S. C. Indulg., 18 maii 1848; S. Paen. Ap., 15 apr. 1934).

[Español]

Dadnos, Señor, la paz en esta vida, porque no hay otro que luche por nosotros, si no Vos, oh Dios nuestro.

V/. Reine la paz dentro de vuestros muros.
R/. Y la abundancia en vuestros palacios.

Oremos. Oh Dios, de quien proceden los deseos santos, los consejos rectos y las obras justas: conceded a vuestros siervos aquella paz que el mundo no puede darles, para que consagrados nuestros corazones al cumplimiento de vuestros mandamientos y desaparecido el temor de los enemigos, sea, por vuestra protección, tranquila nuestra vida. Por Cristo Señor nuestro. Amén. (Misal Rom.)

Indulgencia de tres años.
Indulgencia plenaria, en las condiciones de costumbre, si se rezan devotamente estas preces, durante un mes entero, todos los días. (S. C. de Indulg. 18 mayo 1848; S. Pen. Ap., 15 abr. 1934).

Oraciones por la paz

Oración «Oh Jesús, Salvador nuestro» (Enchiridion Indulgentiarum [1952], conc. 107)

¡Oh Jesús, Salvador nuestro!, dadnos vuestra bendición, libradnos de la muerte eterna, asistid a la santa Iglesia, dad la paz a las naciones y librad a las almas que sufren en el purgatorio.

Indulgencia de quinientos días. (S. Pen Ap. 29 nov. 1923 y 15 febr. 1933).

Oración «Da, Domine, propitius pacem» (Enchiridion Indulgentiarum [1952], conc. 702)

Da, Domine, propitius pacem in diebus nostris, ut, ope misericordiae tuae adiuti, et a peccato simus semper liberi et ab omni perturbatione securi. Per Christum Dominum nostrum, Amen (ex Missali Rom.).

Indulgentia trium annorum.
Indulgentia plenaria suetis conditionibus, oratione quotidie per integrum mensem pie repetita (S. C. S. Officii, 5 aug. 1915; S. Paen. Ap., 10 iun. 1927 et 3 mart. 1932).

[Español]

Dadnos, Señor, propicio la paz en esta vida, para que asistidos por el auxilio de vuestra misericordia, estemos siempre libres del pecado y seguros contra toda turbación. Por Cristo Señor nuestro. Amén. (Misal Rom.)

Indulgencia de tres años.
Indulgencia plenaria, en las condiciones de costumbre, si se repite piadosamente esta oración, durante un mes entero, todos los días. (S. C. del S. Oficio, 5 agosto 1915; S. Pen. Ap., 10 jun. 1927 y 3 mar. 1932).

Oración «Domine lesu Christe, qui dixisti» (Enchiridion Indulgentiarum [1952], conc. 703)

Domine lesu Christe, qui dixisti Apostolis tuis: «Pacem relinquo vobis, pacem meam do vobis, non quomodo mundus dat ego do vobis», ne respicias peccata nostra sed merita tua, et concede omnibus famulis tuis, ut quos creavit Pater omnipotens atque gubernat, quosque Tu pretioso Sanguine redemisti et ad vitam aeternam destinasti, omnes alterutrum toto corde propter te diligentes, cor unum fiant et perenni tua pace laetentur. Domine lesu Christe, de quo cecinit Propheta: «Et adorabunt eum omnes reges terrae, omnes gentes servient ei», regnum tuum ad genus humanum universum extende. Super omnes homines fídei tuae lumen immitte, a passionum illecebris vinculisque eos libera, atqne ad caelestia dirige: et concede propitins, ut civitates nationesque per immaculatam Sponsam tuam Ecclesiam sanctam coniunctae, beatissima Virgine María Regina Pacis intercedente, tibí humillime famulentur; et ex ómnibus linguis et populis unus existat chorus, qui, die ac nocte, te landet, te benedicat, te exaltet, o Rex gentium et dominator earum, o Princeps pacis, o saeculorum Rex immortalis. Amen.

Indulgentia quingentorum dierum (Breve Ap., 25 aug. 1923; S. Paen. Ap., 16 febr. 1932).

[Español]

Señor Jesucristo, que dijisteis a vuestros Apóstoles: «La paz os dejo, mi paz os doy, pero no os la doy como la da el mundo», no miréis nuestros pecados sino vuestros méritos, y conceded a vuestros siervos que, aquellos que vuestro Padre omnipotente creó y gobierna y Vos redimisteis con vuestra preciosa Sangre y destinasteis a la vida eterna, amando todos a ambos, por Vos, con toda el alma, formen un solo corazón y se regocijen con perpetua paz. Oh Señor Jesucristo, de quien cantó el profeta: «Le adorarán todos los reyes de la tierra y todas las gentes le servirán», extended vuestro reino sobre todo el género humano. Derramad la luz de vuestra fe sobre todos los hombres, libradlos de los incentivos y de los lazos de las pasiones y encaminadlos hacia las cosas celestiales: y conceded propicio que todas las ciudades y naciones, unidas por vuestra inmaculada Esposa la Iglesia Santa, y por la intercesión de la bienaventurada Virgen María Reina de la paz, os sirvan humildísimamente, y que todas las lenguas y todos los pueblos formen un solo coro, que día y noche os alabe, os bendiga y os ensalce, oh Rey y dominador de las gentes, oh Príncipe de la paz, oh Rey inmortal de los siglos. Amén.

Indulgencia de quinientos días. (Breve, 25 agosto de 1923; S. Pen. Ap., 16 febr. 1932).

Oración «Deus, auctor pacis» (Enchiridion Indulgentiarum [1952], conc. 704)

Deus, auctor pacis et amator, quem nosse, vivere, cui serviré, regnare est: protege ab ómnibus impugnationibus supplices tuos; ut qui in defensione tua conñdimns, nullius hostilitatis arma timeamus. Per Christum Dominum nostrum. Amen (ex Missali Rom.).

Indulgentia trium annorum.
Indulgentia plenaria suetis conditionibus, dummodo quotidie per integrum mensem oratio pia mente recitata fuerit (S. Paen. Ap., 28 nov. 1934).

[Español]

Oh Dios, autor y amante de la paz, a quien conocer es vivir y a quien servir es reinar, proteged contra todos los ataques a los que a Vos se dirigen con sus súplicas, para que los que tenemos puesta la confianza en vuestra defensa, no temamos Jas armas de ningún enemigo. Por Cristo Señor nuestro. Amén. (Misal Rom.)

Indulgencia de tres años.
Indulgencia plenaria, en las condiciones de costumbre, si se reza devotamente esta oración, durante un mes entero, todos los días. (S. Pen. Ap., 28 nov. 1934.)

Invocación a la Reina de la Paz

Invocación «Immaculata Regina Pacis» (Enchiridion Indulgentiarum [1952], conc. 430)

Immaculata Regina Pacis, ora pro nobis.

Indulgentia trecentorum dierum (Breve Ap., 9 febr. 1924).

[Español]

Inmaculada Reina de la paz, rogad por nosotros.

Indulgencia de trescientos días. (Breve, 9 febr. 1924).

Oración a la Reina de la Paz

Oración «Oh Virgen Santísima, Madre de Dios» (Enchiridion Indulgentiarum [1952], conc. 431)

Oh Virgen Santísima, Madre de Dios y Madre nuestra amantísima, que por vuestra maternidad divina merecisteis ser partícipe de la prerrogativa de universal realeza enteramente propia de vuestro divino Hijo; nosotros, vuestros humildísimos siervos y fieles devotos nos sentimos confortados al pensar que, así como plugo al Redentor del linaje humano hacerse anunciar por los profetas y por los Ángeles de Belén con el hermoso nombre de Rey pacífico, así había de ser grato y acepto a Vos el oíros aclamada por nosotros y honrada con el título de Reina de la paz, que tan bien cuadra a vuestro maternal Corazón; es una invocación que brota fervorosa de nuestros corazones. Que vuestra intercesión pueda alejar de los pueblos las discordias y los odios, dirigiendo las almas por los caminos de la fraternidad y de la paz, que para la común prosperidad y salvación vino Jesús a enseñar y a inculcar entre los hombres, y por los cuales la santa Iglesia no deja de dirigir nuestros pasos. Dignaos, oh gloriosa Reina, mirar con ojos benignos y coronar con feliz éxito la paternal solicitud que el Sumo Pontífice, Vicario de vuestro divino Hijo en la tierra, constantemente emplea en llamar y mantener unidas a las gentes en torno del centro único de la Fe salvadora, y haced que también a nosotros, filialmente sometidos al Padre común, nos sea dado corresponder a sus saludables intenciones. Iluminad sobre las mismas intenciones, a los gobernantes de la patria; avivad y conservad la concordia en nuestras familias, la paz en nuestros corazones y la caridad cristiana en el mundo. Amén.

Indulgencia de quinientos días.
Indulgencia plenaria; mediante la confesión sacramental, la Comunión y la visita a alguna iglesia u oratorio público, si se reza devotamente esta oración, durante un mes entero, todos los días (S. Pen. Ap., 5 jul., 1927 y 12 jul. 1932 y 10 jun. 1949).

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