1 mar. 2018

Camarada Barán ¡¡PRESENTE!!




Carta de homenaje y despedida a Samuel Prada, muerto en combate en Siria el 10 Feb. 2018, escrita por Juan Manuel Soria (alias Simón) y a la que se suman «el resto de sus compañeros de armas»

Camarada Barán, te nos has adelantado. Sabes que otros ansiábamos el título de primer 'ehid' [mártir] español... Muchos, la mayoría, no lo entenderán. Tú y yo, al igual que Sidar, Delil, Agir, Kamal y otros 'hevales' [camaradas] españoles. Seguramente, tampoco tu familia lo entenderá. Sólo verán que se les fue un ser querido y te llorarán como quien pierde parte de sí mismo. Estamos con ellos.

Ahora ya gozas de la inmortalidad de los héroes. Entregaste tu vida tras partir muy lejos para ayudar a los perseguidos a detener un genocidio. Nos decías -lo recuerdo- que no pudiste quedarte al margen tras ver las imágenes de yazidíes (niños, mujeres, viejos) huyendo, marchando con lo puesto y dejando todo atrás para salvar sus vidas. ¿Qué importancia tenía todo lo demás después de contemplar aquello que, en cierto modo, nos unió a todos los que allí acudimos?

Algunos dejamos nuestro país por motivos espirituales; algunos querían formar parte de la revolución de Rojava, y a otros, como a ti, les alentaban impulsos humanitarios. ¿Y qué importa eso, a la postre?

Las bombas nos caen a todos por igual. Las del IS; las de los terroristas de Al Qaeda o Al Nusra, auspiciados por los turcos... Para ellos, somos un único enemigo. De ahí nace el hermanamiento: del fuego y de la sangre. Todos somos 'hevales'.

Recuerdo bien que no tenías prisa ni fecha de regreso. Nos dijiste que estarías todo el tiempo que fuera necesario, mientras resultaras útil. Tampoco esto lo entenderán quienes no han vivido aquello. Claro que no esperamos que la gente entienda. Cumplimos con nuestro deber, tal y como lo entendemos. No buscamos otra aprobación diferente a la que nos dicta la conciencia, o en algunos casos, la de Dios. Tampoco entendemos esas vidas vacías de ideales, a menudo vapuleadas por metas materiales. No nos interesó jamás acaparar objetos que el viento del tiempo se llevará y que sólo distraen nuestras emociones. Lo tuyo ha sido una vida aprovechada.

No has entregado una vida vieja y vapuleada o un cuerpo enfermo. Te fuiste en plena juventud. Arriesgaste cuanto tenías -tu vida- por tus humanitarios ideales. Arriesgaste, pero no has perdido. Te has convertido en una expresión inmortal de esos mismos ideales. Por eso te envidiamos. En la memoria de todos quedará la imagen del héroe sacrificado por los demás.

Y mientras, España mirará a otro lado, el lado donde sus bastardos intereses le llamen a mirar. Seguiremos del lado de los turcos, alentando un genocidio. Seguiremos -como el resto de Occidente- haciendo negocio de la guerra, alimentando al IS a través de Arabia Saudí o a los terroristas de Al Qaeda y Al Nusra a través de Turquía.

¿Quién sabe? Quizá el arma que te mató era española. No se lo tengas en cuenta a nuestros compatriotas porque seguramente no lo saben.

Gracias, 'Heval' [Camarada].

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Samuel Prada,
Camarada Barán
¡¡PRESENTE!!


Oración por los difuntos (tradición romana)

Réquiem aetérnam dona ei, Dómine, / et lux perpétua lúceat ei. / Requiéscat in pace. Amen

Dale Señor el descanso eterno. / Brille para él la luz perpetua. / Descanse en paz. Amén

Oración por los difuntos (tradición bizantina)

Dios de los espíritus y de toda carne, / que sepultaste la muerte, / venciste al demonio / y diste la vida al mundo. / Tú, Señor, concede al alma / de tu difunto siervo Samuel, / el descanso en un lugar luminoso, / en un oasis, en un lugar de frescura, / lejos de todo sufrimiento, / dolor o lamento.

Perdona las culpas por él cometidas / de pensamiento, palabra y obra, / Dios de bondad y misericordia; / puesto que no hay hombre / que viva y no peque, / ya que Tú sólo eres Perfecto / y tu Justicia es justicia eterna / y tu Palabra es la Verdad.

Tú eres la Resurrección, / la Vida y el descanso del difunto, / tu siervo Samuel.

Oh Cristo Dios nuestro. / Te glorificamos junto con el Padre / no engendrado / y con tu santísimo, bueno / y vivificante Espíritu.

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