sábado, 6 de abril de 2013

El Elegido: La Primera de las Siete Espadas



El Elegido: La Primera de las Siete Espadas

 “El Elegido: La Primera de las Siete Espadas” es una novela de Guillermo Rocafort que representa el lado más oscuro del momento presente y también el futuro más esperanzador para la Sociedad española contemporánea.

 Contenido

 “El Elegido: La Primera de las Siete Espadas” es una novela de Guillermo Rocafort que representa el lado más oscuro del momento presente y también el futuro más esperanzador para la Sociedad española contemporánea.

 En una época como la actual en la que nuestra Nación se ahoga en un “tsunami” de corrupciones inconfesables, el genocidio del aborto, la piedra angular sobre la que giran las peores perversiones del sistema político en vigor, es reflejado por el autor con un estilo literario sencillo y claro que estremecerá al autor.

 Basado en una serie de los poemas más misterioso de ese gran amigo de España que fue el intelectual católico surafricano Roy Campbell y recogido en sus “Emblemas Mitraicos” (Mithraic Emblems, 1936), dentro su Poemario sobre “Las Siete Espadas”, Rocafort desarrolla una audaz tramada, mezcla de lírica y épica, basada en una misteriosa y oculta profecía cuyo principal susurro nos anuncia que un niño rescatado de las fauces del Infierno será entronizado como futuro Rey de España.

 Este libro aportará una visión diferente de la tragedia del aborto, introducirá al lector en el alma del concebido y no nacido, en la soledad de la madre gestante, en las dudas del padre de la criatura, nos hará ver el poder del Bien que invisible nos rodea y protege y también ayudará a comprender la magnitud de la depravación y maldad de todo el entramado abortista y de los lo promueven, justifican y alientan, tanto por activa como por pasiva.

 Novela que no dejará indiferente a nadie, que causará gran escándalo y revuelo entre los “políticamente correctos”, adoradores del becerro de oro y del nefasto Sistema político fundado en 1978, pero que sobre todo ofrecerá una esperanza para los más débiles.

 El Elegido: La Primera de las Siete Espadas

 Guillermo Rocafort

 Formato: 13.5 x 21.5 cm; Páginas: 180; Edición: 1ª; ISBN: 9788494053481; Lanzamiento: 19MAR13; PVP: 16.95 €

 Comprar on line: enlace logintegral-libros

 Autor: Guillermo Rocafort

 Nacido el 20 de Mayo de 1970 en Madrid

Caballero Almogávar Paracaidista de Honor.
Licenciado en Derecho por la UNED.
Licenciado en Ciencias Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid.
Profesor de Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid.
Secretario Nacional de la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros Legionarios.
Vocal de la Asociación Cultural «Istolacio».
Conferenciante de Historia.
Contertulio en programas de Historia en la COPE, Radio Intereconomía y RadioIntercontinental.
Tesis doctoral en Derecho mercantil (en curso)
Tesis doctoral en Historia medieval (en curso)

 Autor de los siguientes libros publicados:

 Título: Enigmas y misterios de los almogávares [Monografía] (2012)
Autor/es: Rocafort Pérez, Guillermo
Editorial/es: Galland Books, S.L.N.E.
ISBN 13: 978-84-15043-55-3

 Título: Los Almogávares y la Orden del Temple [Ensayo histórico] (2008)
Autor/es: Rocafort Pérez, Guillermo
Editorial/es: Editorial Fajardo el Bravo
ISBN 13: 978-84-935592-6-7

 Título: Ruy Gómez de Silva. El Príncipe de Éboli [Novela histórica] (2006)
Autor/es: Rocafort Pérez, Guillermo
Editorial/es: Áurea Editores
ISBN 13: 978-84-96647-07-7

 Título: Yo, Berenguer de Rocafort: caudillo almogávar [Monografía] (2007)
Autor/es: Rocafort Pérez, Guillermo
Editorial/es: Áurea Editores
ISBN 13: 978-84-934663-1-2

 Otras obras:

 Autor de artículos jurídicos en la revista Actualidad Administrativa editada por La Ley.

 Colaborador de los diarios ABC, La Razón, El Mundo y Mercado de Dinero.

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jueves, 28 de marzo de 2013

Sobre la deformación de la celebración litúrgica



Sobre la deformación de la celebración litúrgica

 CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS, Instrucción Redemptionis Sacramentum sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía (23 de abril de 2004), n. 31

 [31.] Coherentemente con lo que prometieron en el rito de la sagrada Ordenación y cada año renuevan dentro de la Misal Crismal, los presbíteros presidan «con piedad y fielmente la celebración de los misterios de Cristo, especialmente el sacrificio de la Eucaristía y el sacramento de la reconciliación». No vacíen el propio ministerio de su significado profundo, deformando de manera arbitraria la celebración litúrgica, ya sea con cambios, con mutilaciones o con añadidos. En efecto, dice San Ambrosio: «No en sí, [...] sino en nosotros es herida la Iglesia. Por lo tanto, tengamos cuidado para que nuestras caídas no hieran la Iglesia». Es decir, que no sea ofendida la Iglesia de Dios por los sacerdotes, que tan solemnemente se han ofrecido, ellos mismos, al ministerio. Al contrario, bajo la autoridad del Obispo vigilen fielmente para que no sean realizadas por otros estas deformaciones.


 MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 24

 24. Estas adaptaciones, que consisten solamente en la elección de algunos ritos o textos, es decir, de cantos, lecturas, oraciones, moniciones y gestos, para que respondan mejor a las necesidades, a la preparación y a la índole de los participantes, se encomiendan a cada sacerdote celebrante. Sin embargo, recuerde el sacerdote que él es servidor de la Sagrada Liturgia y que a él no le está permitido agregar, quitar o cambiar algo por su propia iniciativa en la celebración de la Misa.


 Código de Derecho Canónico (25 de enero de 1983), c. 846 § 1

 846 § 1. En la celebración de los sacramentos, deben observarse fielmente los libros litúrgicos aprobados por la autoridad competente; por consiguiente nadie añada, suprima o cambie nada por propia iniciativa.


 CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Const. sobre la s. Liturgia, Sacrosanctum Concilium (4 de diciembre de 1963), n. 22

 22. §1. La reglamentación de la sagrada Liturgia es de competencia exclusiva de la autoridad eclesiástica; ésta reside en la Sede Apostólica y, en la medida que determine la ley, en el Obispo.
§ 2. En virtud del poder concedido por el derecho la reglamentación de las cuestiones litúrgicas corresponde también, dentro de los límites establecidos, a las competentes asambleas territoriales de Obispos de distintas clases, legítimamente constituidos.
§3. Por lo mismo, nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia.


 PÍO XII, Carta Encíclica, Mediator Dei: AAS 39 (1947) pp. 544 [...]

 74. Por eso el Sumo Pontífice es el único que tiene derecho a reconocer y establecer cualquier costumbre cuando se trata del culto, a introducir y aprobar nuevos ritos y a cambiar los que estime deben ser cambiados; los obispos, por su parte, tienen el derecho y el deber de vigilar con diligencia, a fin de que las prescripciones de los sagrados cánones referentes al culto divino sean observadas con exactitud. No es posible dejar al arbitrio de cada uno, aunque se trate de miembros del clero, las cosas santas y venerandas relacionadas con la vida religiosa de la comunidad cristiana, con el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo y el culto divino, con el honor debido a la Trinidad Santísima, al Verbo encarnado, a su augusta Madre y a los demás santos y con la salvación de los hombres; por la misma causa, a nadie se le permite regular en esta materia aquellas acciones externas, íntimamente ligadas con la disciplina eclesiástica, con el orden, la unidad y la concordia del Cuerpo místico, y no pocas veces con la integridad misma de la fe católica.

 75. La Iglesia, en realidad, es un organismo vivo, y por eso crece y se desarrolla también en lo que toca a la sagrada liturgia, adaptándose a las circunstancias y a las exigencias que se presentan en el transcurso del tiempo y acomodándose a ellas.

 76. Pero, a pesar de ello, hay que reprobar severamente la temeraria osadía de quienes introducen intencionadamente nuevas costumbres litúrgicas o hacen renacer ritos ya desusados y que no están de acuerdo con las leyes y rúbricas vigentes. No sin gran dolor venimos a saber, venerables hermanos, que así sucede en cosas, no sólo de poca, sino también de gravísima importancia; efectivamente, no falta quien use la lengua vulgar en la celebración del sacrificio eucarístico, quien traslade fiestas —fijadas ya por estimables razones— a una fecha diversa, quien excluya de los libros aprobados para las operaciones públicas las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento, teniéndolas por poco apropiadas y oportunas para nuestros días. [...]


 CONCILIO ECUMÉNICO TRIDENTINO, sesión VII (3 de marzo de 1547), Decreto De Sacramentis, can. 13: DS 1613

 DS 1613; Dz 856 Can. 13. Si alguno dijere que los ritos recibidos y aprobados de la Iglesia Católica que suelen usarse en la solemne administración de los sacramentos, pueden despreciarse o ser omitidos, por el ministro a su arbitrio sin pecado, o mudados en otros por obra de cualquier pastor de las iglesias, sea anatema.


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martes, 19 de marzo de 2013

El Sumo Pontífice Francisco (citas de Benedicto XVI)



El Sumo Pontífice Francisco

Obispo de Roma; Vicario de Jesucristo; Sucesor del Príncipe de los Apóstoles; Sumo Pontífice de la Iglesia Universal; Primado de Italia; Arzobispo Metropolita de Roma; Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano; Siervo de los Siervos de Dios.

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«El poder conferido por Cristo a Pedro y a sus sucesores es, en sentido absoluto, un mandato para servir. La potestad de enseñar, en la Iglesia, implica un compromiso al servicio de la obediencia a la fe.

El Papa no es un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley. Al contrario:  el ministerio del Papa es garantía de la obediencia a Cristo y a su Palabra. No debe proclamar sus propias ideas, sino vincularse constantemente a sí mismo y la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios, frente a todos los intentos de adaptación y alteración, así como frente a todo oportunismo».

BENEDICTO XVI, ‘Homilía en la Misa de toma de posesión de su Cátedra’ (Basílica de San Juan de Letrán, 7 de mayo de 2005) 


«... quien entra en el Orden sagrado del Sacramento, en la «jerarquía», no es un autócrata, sino que entra en un vínculo nuevo de obediencia a Cristo: está vinculado a él en comunión con los demás miembros del Orden sagrado, del sacerdocio. Tampoco el Papa —punto de referencia de todos los demás pastores y de la comunión de la Iglesia— puede hacer lo que quiera; al contrario, el Papa es el custodio de la obediencia a Cristo, a su palabra resumida en laregula fidei’, en el Credo de la Iglesia, y debe preceder en la obediencia a Cristo y a su Iglesia ».

BENEDICTO XVI, ‘Audiencia general’ (Plaza de San Pedro, 26 de mayo de 2010) 


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miércoles, 13 de marzo de 2013

Habemus Papam!


FRANCISCUS

13 de marzo de 2013

Annuntio vobis gaudium magnum;
habemus Papam:
Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum,
Dominum Georgium Marium
Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio
qui sibi nomen imposuit Franciscum


jueves, 28 de febrero de 2013

Apostolica Sedes Vacans


Apostolica Sedes Vacans

Ut omnes ecclesiasticos ordines in sancta religione conservare digneris,
R/. Te rogamus, audi nos.


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lunes, 11 de febrero de 2013

«Quo vadis, Dómine?» - «Romam vénio iterum crucifígi»



«Quo vadis, Dómine?» - «Romam vénio iterum crucifígi»

Secúndum antíquam traditiónem, témpore persecutiónis sub Neróne, Petrus Romam relínquere vóluit. Sed Dóminus intervénit: ei óbviam éxiit. Petrus ad Eum se vertit, intérrogans: «Quo vadis, Dómine?». Et Dóminus ei statim respóndit: «Romam vénio iterum crucifígi». Petrus Romam revérsus est et hic usque ad suam mansit crucifixiónem.

CONGREGATIO DE CULTU DIVINO ET DISCIPLINA SACRAMENTORUM, Ad Officium lectionis Beati Ioannis Pauli II, Papae. Lectio altera. Ex Homília beáti Ioánnis Pauli Secúndi, papae, in inítio pontificátus. (Die 22 octobris 1978: AAS 70 [1978], 945-947)

Según una antigua tradición  durante la persecución de Nerón, Pedro quería abandonar Roma. Pero el Señor intervino, le salió al encuentro. Pedro se dirigió a Él preguntándole: «Quo vadis, Domine?: ¿Dónde vas, Señor?». Y el Señor le respondió enseguida: «Voy a Roma para ser crucificado por segunda vez». Pedro volvió a Roma y permaneció aquí hasta su crucifixión.

CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS, Oficio de lectura del Beato Juan Pablo II, Papa. Segunda lectura. De la Homilía del beato Juan Pablo II, papa, en el inicio de su pontificado (22 de octubre 1978: AAS 70 [1978] 945-947)

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sábado, 15 de diciembre de 2012

El Papa contra la ideología del liberalismo radical y de la tecnocracia


 

 

BIENAVENTURADOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ

 

1. [...] Causan alarma los focos de tensión y contraposición provocados por la creciente desigualdad entre ricos y pobres, por el predominio de una mentalidad egoísta e individualista, que se expresa también en un capitalismo financiero no regulado. Aparte de las diversas formas de terrorismo y delincuencia internacional, representan un peligro para la paz los fundamentalismos y fanatismos que distorsionan la verdadera naturaleza de la religión, llamada a favorecer la comunión y la reconciliación entre los hombres. [...]

 

4. [...] El que trabaja por la paz debe tener presente que, en sectores cada vez mayores de la opinión pública, la ideología del liberalismo radical y de la tecnocracia insinúan la convicción de que el crecimiento económico se ha de conseguir incluso a costa de erosionar la función social del Estado y de las redes de solidaridad de la sociedad civil, así como de los derechos y deberes sociales. Estos derechos y deberes han de ser considerados fundamentales para la plena realización de otros, empezando por los civiles y políticos.

 

Uno de los derechos y deberes sociales más amenazados actualmente es el derecho al trabajo. Esto se debe a que, cada vez más, el trabajo y el justo reconocimiento del estatuto jurídico de los trabajadores no están adecuadamente valorizados, porque el desarrollo económico se hace depender sobre todo de la absoluta libertad de los mercados. El trabajo es considerado una mera variable dependiente de los mecanismos económicos y financieros. A este propósito, reitero que la dignidad del hombre, así como las razones económicas, sociales y políticas, exigen que «se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos, o lo mantengan» [Carta enc., Caritas in veritate (29 junio 2009), 32: AAS 101 (2009), 666-667]. La condición previa para la realización de este ambicioso proyecto es una renovada consideración del trabajo, basada en los principios éticos y valores espirituales, que robustezca la concepción del mismo como bien fundamental para la persona, la familia y la sociedad. A este bien corresponde un deber y un derecho que exigen nuevas y valientes políticas de trabajo para todos.

 

5. Actualmente son muchos los que reconocen que es necesario un nuevo modelo de desarrollo, así como una nueva visión de la economía. Tanto el desarrollo integral, solidario y sostenible, como el bien común, exigen una correcta escala de valores y bienes, que se pueden estructurar teniendo a Dios como referencia última. No basta con disposiciones de muchos medios y una amplia gama de opciones, aunque sean de apreciar. Tanto los múltiples bienes necesarios para el desarrollo, como las opciones posibles deben ser usados según la perspectiva de una vida buena, de una conducta recta que reconozca el primado de la dimensión espiritual y la llamada a la consecución del bien común. De otro modo, pierden su justa valencia, acabando por ensalzar nuevos ídolos.

 

Para salir de la actual crisis financiera y económica – que tiene como efecto un aumento de las desigualdades – se necesitan personas, grupos e instituciones que promuevan la vida, favoreciendo la creatividad humana para aprovechar incluso la crisis como una ocasión de discernimiento y un nuevo modelo económico. El que ha prevalecido en los últimos decenios postulaba la maximización del provecho y del consumo, en una óptica individualista y egoísta, dirigida a valorar a las personas sólo por su capacidad de responder a las exigencias de la competitividad. Desde otra perspectiva, sin embargo, el éxito auténtico y duradero se obtiene con el don de uno mismo, de las propias capacidades intelectuales, de la propia iniciativa, puesto que un desarrollo económico sostenible, es decir, auténticamente humano, necesita del principio de gratuidad como manifestación de fraternidad y de la lógica del don [cf. ibíd., 34. 36: AAS 101 (2009), 668-670; 671-672]. En concreto, dentro de la actividad económica, el que trabaja por la paz se configura como aquel que instaura con sus colaboradores y compañeros, con los clientes y los usuarios, relaciones de lealtad y de reciprocidad. Realiza la actividad económica por el bien común, vive su esfuerzo como algo que va más allá de su propio interés, para beneficio de las generaciones presentes y futuras. Se encuentra así trabajando no sólo para sí mismo, sino también para dar a los demás un futuro y un trabajo digno.

 

En el ámbito económico, se necesitan, especialmente por parte de los estados, políticas de desarrollo industrial y agrícola que se preocupen del progreso social y la universalización de un estado de derecho y democrático. Es fundamental e imprescindible, además, la estructuración ética de los mercados monetarios, financieros y comerciales; éstos han de ser estabilizados y mejor coordinados y controlados, de modo que no se cause daño a los más pobres. La solicitud de los muchos que trabajan por la paz se debe dirigir además – con una mayor resolución respecto a lo que se ha hecho hasta ahora – a atender la crisis alimentaria, mucho más grave que la financiera. La seguridad de los aprovisionamientos de alimentos ha vuelto a ser un tema central en la agenda política internacional, a causa de crisis relacionadas, entre otras cosas, con las oscilaciones repentinas de los precios de las materias primas agrícolas, los comportamientos irresponsables por parte de algunos agentes económicos y con un insuficiente control por parte de los gobiernos y la comunidad internacional. Para hacer frente a esta crisis, los que trabajan por la paz están llamados a actuar juntos con espíritu de solidaridad, desde el ámbito local al internacional, con el objetivo de poner a los agricultores, en particular en las pequeñas realidades rurales, en condiciones de poder desarrollar su actividad de modo digno y sostenible desde un punto de vista social, ambiental y económico.

 


 

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lunes, 10 de diciembre de 2012

“¡Llámalo y que se presente!”. 10DIC12, en la Fiesta de Nuestra Señora de Loreto, Patrona del Ejército del Aire


 
 
Imagen policromada de Nuestra Señora de Loreto,
Patrona de la Aviación,
situada en el vestíbulo de acceso al despacho del
Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire

¡Llámalo y que se presente!

Madre nuestra de Loreto
que controlas nuestros vuelos,
que gobiernas nuestras naves
por los venturosos cielos,
que al intrépido sosiegas
y al temeroso das fe,
que al extraviado das rumbo
y al que yerra le corriges,
que al indeciso aconsejas
y al atrevido diriges.
Por el gran amor que emanas
te dirijo esta oración,
fuerte grito que hoy exhala
mi ardoroso corazón.

Por aquellos que se fueron
yo te pido Madre mía,
por todos los que cayeron
sin pensar que era su día,
por aquellos compañeros
que felices y contentos
abandonaron el suelo,
sin tener el pensamiento
de que la negra guadaña
ellos iban a encontrar,
que confiados y alegres
se enfrentaron con empeño,
al siempre arriesgado y bello
combate entre pilotos,
adentrándose en lo ignoto
para jamás regresar.

Por aquellos Camaradas
que en las nubes, siempre grises,
se sintieron muy felices
seguros de su destreza,
y entre el polvo y la maleza
dejaron sus cuerpos sanos,
–en la palanca, la mano–
¡y el alma volando al cielo!
para buscar el consuelo
de Tu sublime belleza.

Porque a todos, desde entonces,
a Tu lado hayas llevado,
y si alguno no ha encontrado
el camino que a Ti lleva,
¡no le abandones Doncella!
¡¡Llámale y que se presente!!
que murió como un valiente,
que buscando va una estrella:
La estrella de Bien y Paz
que hoy España necesita,
la estrella siempre bendita
de una Nación sin maldad,
la estrella que ya jamás
sus ojos verán brillando,
la estrella que va clamando

¡¡Patria, Dios y Libertad!!

Enrique Sacanell Ruiz de Apodaca
Comandante del Arma de Aviación (E.A.)

FUENTE: ‘Revista de Aeronáutica y Astronáutica’, Número 480 (01/12/1980), página [22] 1327

http://www.portalcultura.mde.es/Galerias/revistas/ficheros/RAA_480.pdf

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domingo, 25 de noviembre de 2012

San Juan de la Cruz a propósito de supuestas visiones o revelaciones



 
San Juan de la Cruz a propósito de supuestas visiones o revelaciones

«Porque en darnos, como nos dio a Su Hijo, que es una Palabra Suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra [...]; porque lo que hablaba antes en partes a los Profetas ya lo ha hablado todo en Él, dándonos al Todo, que es Su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad».

– San Juan de la Cruz, ‘Subida del monte Carmelo’, 2, 22, 3-5: ‘Biblioteca Mística Carmelitana’, v. 11 (Burgos 1929) p. 184.

[Latine]:

«Dando quippe nobis, sicut dedit, Filium Suum, qui est unicum solumque Ipsius Verbum, omnia nobis simul unaque vice in hoc unico Verbo locutus est nihilque amplius habet loquendum. [...] Id enim quod antea per partes loquebatur Prophetis, iam nobis totum in Ipso dixit, Ipsum nobis totum dando, id est, Filium Suum. Quamobrem ille qui nunc vellet aliquid a Deo sciscitari, vel visionem aliquam aut revelationem ab Eo postulare, non solum stultum quid faceret, sed videretur iniuriam Deo inferre, non defigendo omnino suos oculos in Christum vel aliam rem aut novitatem extra illum requirendo».

– Sanctus Ioannes a Cruce, ‘Subida del monte Carmelo’, 2, 22, 3-5: ‘Biblioteca Mística Carmelitana’, v. 11 (Burgos 1929) p. 184.

Cf. Catequesis de Benedicto XVI sobre San Juan de la Cruz, ‘Audiencia General’ (16 de febrero de 2011); ‘Vídeo’.

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martes, 6 de noviembre de 2012

Vasconia Españolísima (Durandarte, 2012 - La Librería Católica)



VASCONIA ESPAÑOLÍSIMA

Zacarías de Vizcarra Arana
Durandarte, 2012.
192 páginas

Todos los escolares vascos deberían leer este libro. Pero también deberían leerlo los estudiantes castellanos y del resto de España. Los unos y los otros aprenderían que Vasconia (el país de los vascos) no sólo es parte admirablemente activa de España y de su historia, sino que es su auténtica cuna. Comprenderían los unos lo importante que para ellos es España y los otros el amor debido a Euskalherría.

Vasconia españolísima contiene sobre todo muchos datos sorprendentes: como el origen hispánico de la Vasconia francesa, la tenaz y violenta exigencia que hicieron siempre los vascos de estar unidos con Castilla, o el carácter vasco de las dinastías castellana y aragonesa que forjaron la unidad política de España.

VASCONIA ESPAÑOLÍSIMA. Zacarías de Vizcarra Arana


Precio: 16,00
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Ahorre: 2,00 €

DESCUENTO ESPECIAL LANZAMIENTO SÓLO HASTA EL 15 DE NOVIEMBRE

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domingo, 26 de agosto de 2012

Sobre derechas, centro e izquierdas

 

Jesús Evaristo Casariego, Teniente de Requetés. Óleo de Segura

Le aclararé al lector que yo no soy ni me siento de derechas, ni de centro, ni de izquierdas. Teóricamente me une a la derecha lo que dice y no hace sobre religión y patriotismo; al centro lo que dice y no hace sobre convivencia, moderación y equilibrio; a la izquierda lo que dice y no hace sobre justicia social transformadora. Pero sé muy bien que derechas, centro e izquierdas, como tres grupos divisores y enfrentados, llevarán a España a la ruina y a la perdición.
 
Jesús Evaristo Casariego
 
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domingo, 12 de agosto de 2012

La batalla de Las Navas de Tolosa y la unidad de los Reinos hispánicos




La batalla de Las Navas de Tolosa y la unidad de los Reinos hispánicos

Núcleo de la Lealtad tiene el honor de publicar la presentación de la conferencia coloquio "La batalla de Las Navas de Tolosa y la unidad de los Reinos hispánicos" que en sede de la Asociación hermana Memoria Navas de Tolosa, ofreciera don Víctor Javier Ibáñez el pasado sábado día 7 de julio de 2012 

Autoridades, estimados amigos.

Damos comienzo al primero de los coloquios que se desarrollarán a lo largo de esta jornada abordando el hecho de la unidad de los Reinos hispánicos en la batalla de Las Navas de Tolosa.

Hay por ahí individuos que incluso ocupan escaños en el congreso y el senado, y por tanto los mantenemos todos los españoles, que afirman que España no es una nación. Sin embargo la batalla de Las Navas de Tolosa es un ejemplo más de cómo hace 800 años existía la conciencia nacional española, pese a la fragmentación de Hispania en diversos Reinos cristianos tras la invasión mahometana. Todos esos Reinos se llamaban a sí mismos Regnum Hispaniae. España es una de las naciones más antiguas del planeta, como pusieron de manifiesto entre otros estudiosos como José Antonio Maravall en su excelente ensayo “El concepto de España en la Edad Media”, Claudio Sánchez Albornoz o más recientemente la Real Academia de Historia en su trabajo conjunto “España como Nación”.

La Hispania visigótica era unidad política y religiosa independiente desde el III Concilio de Toledo, producto de una sublimación de los elementos íberos y celtas por Roma que se había conformado espiritualmente en otra síntesis de helenismo, romanidad y catolicismo que es la que llamamos «cultura isidoriana» y la que explica la exaltación del santo sevillano cuando compone su «laudes Hispaniae» y trata de justificar, en su Crónica, la misión que Dios le ha encomendado.

Esa España preexistente, fue conquistada por los mahometanos, en la primera mitad del siglo VIII. Un anónimo cronista mozárabe definió ese episodio como la «pérdida de España». Dicha conciencia no se refería solamente a la estructura política del Reino visigodo los cronistas insistirán en el mal comportamiento de aquellos monarcas para explicar lo que era un verdadero castigo de Dios sino a algo más profundo: a la síntesis espiritual isidoriana que se conforma como elemento catalizador de una cultura, civilización e identidad determinada: la hispánica. Por eso la memoria de San Isidoro se invoca continuamente y los cronistas medievales utilizaron su Crónica continuándola para relatar lo que venía detrás, pero sin modificar ni un ápice su conciencia. Cuando sea posible, un monarca leonés, Fernando I, solicitará el traslado a León de los restos de Isidoro para unir de este modo con fuertes eslabones la cadena.

Eso es «reconquista», nombre nada superfluo. Había que recobrar el patrimonio de romanidad y catolicismo, junto con la conciencia de una dignidad humana que es acorde con la herencia helénica. Muy pronto, desde el siglo IX, el hallazgo de la tumba de Jacobo, devolvería a esa Hispania en trance de restitución, la conciencia de una misión muy especial. Un Jacobo transformado además en campeón guerrero, alimentando el valor de los cristianos. Así vivieron los españoles durante siglos, apegados a la tierra, queriéndola como saben quererla los hombres de armas. La épica española y su derivación historiográfica, moldearon así una conciencia nacional que está fuertemente penetrada de realismo. Pere Tomich, historiador catalán del siglo XV señala sobre la reconquista "Perderem, oh dolor, la Espanya ... les Comtes e Reys ab lurs inmortals virtuts la recobraran". ("Perderemos, ¡oh, dolor!, España ... los Condes y Reyes, con sus inmortales virtudes, la recobrarán").

Crecimiento, pues, de una conciencia de libertad que es resultado de esa defensa y de esa restauración.

Por razones militares, la Reconquista, que comenzó siendo defensa frente a un poder más fuerte, impuso una diversificación de potestades que desembocaron en estructuras políticas con algunas peculiaridades sociales y jurídicas, sin que en ningún momento se perdiera de vista la pertenencia a un conjunto unitario. El retorno a la unidad política era contemplado como algo necesario, superior.

Los cinco Reyes, que retuvieron en exclusiva este título consideraban su soberanía como algo que compartían al estar dotada de un origen común: la vieja Hispania latino-goda. De modo que entendían como un derecho y casi como una obligación, intervenir en los asuntos de sus Reinos vecinos y hermanos. De ahí la falta de compartimentación. No parecía extraño que nobles tuvieran señoríos en más de un Reino simultáneamente o que un Rey de Navarra pudiera ser duque de Peñafiel. Juan I de Castilla pediría a su suegro Pedro IV un ejemplar de sus importantes Leyes Palatinas para poder adaptarlas en sus dominios, y Las Partidas de Alfonso X el Sabio fueron usadas como doctrina jurídica unitaria en todos los Reinos hispánicos. En resumen la españolidad formaba una naturaleza compartida y esto es lo que, en 1414, reconoce el Concilio de Constanza. En él, todos los españoles formulaban, tras los oportunos debates internos, un sólo voto.

La batalla de Las Navas es uno de los episodios más importantes de esa conciencia unitaria hispánica. La desunión explicó la tremenda tragedia de la derrota de Alarcos. Sin embargo la unión en Las Navas determinó la victoria. Aún habría que pulir algunos flecos, que dieron como resultado la no participación del Rey de León, aunque sí de la presencia de doscientos Caballeros leoneses, incluidos gallegos y asturianos. También estaban los portugueses, pues como señalaba el gran poeta portugués Almeida Garret “Somos Hispanos, e devemos chamar Hispanos a quantos habitamos a peninsula hispánica”. El eximio polígrafo extremeño Francisco Elías de Tejada afirmaba que “en los cuatro primeros siglos de la vida portuguesa el Reino portugués es uno de los Reinos hispánicos, lo mismo que Castilla, Aragón o Navarra y los portugueses se apellidan españoles. Es inútil aportar citas probatorias, porque la actitud es unánime”.

En este coloquio afrontaremos la batalla desde las singularidades y la unidad de cada uno de los Reinos hispánicos, desde el firme espíritu de comunidad que les llevó a acometer una magna empresa de enormes beneficios para España y la Cristiandad, que supuso la reconquista de nuestra libertad, identidad e independencia.

[Palabras finales de la intervención]

"Cuando atendiendo a nuestra identidad y realidad común hemos estado unidos hemos conseguido las mayores gestas de la historia de la humanidad. Cuando hemos inventado historias para separarnos, exacerbado particularidades y haciéndolas algo excluyente cuando deberían pertenecer al patrimonio común de todos los españoles, entonces hemos sido débiles y ha triunfado la miseria moral de un separatismo cainita que prefiere ser mahometano antes que español".

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