6 oct 2010

El juramento de fidelidad al Estado




El juramento de fidelidad al Estado

Algunos Estados imponen a algunos de sus súbditos el juramento de fidelidad y obediencia, que viene a añadir un nuevo título (el de la virtud de la religión) a la obligación natural que ya tenían de guardar fidelidad al Estado y a sus legítimas leyes. De suyo es lícito, con tal que nada contenga contra los derechos de Dios o de la Iglesia. En caso de duda podría prestarse con la cláusula restrictiva: «salvas las leyes de Dios y de la Iglesia», y evitando el escándalo.

El que lo presta está obligado únicamente al cumplimiento de las leyes justas, a no maquinar contra la autoridad legítima y, si es empleado público, a desempeñar su cargo conforme a las leyes.

A los clérigos no se les puede imponer, por gozar de inmunidad personal; ni ellos lo pueden prestar sino en fuerza de legítima costumbre o por privilegio pontificio (cf. cn. 120 [CIC 1917]). En España [año 1957], la Santa Sede permite a los obispos este juramento, y actualmente lo emiten ellos, al ser nombrados o trasladados de diócesis, ante el Jefe del Estado y según la fórmula que figura en el artículo 20 del Concordato de la Santa Sede con Italia.

Fuente:

«Teología Moral para Seglares I. Moral Fundamental y Especial», por el Rvdo. P. Fr. Antonio Royo Marín, O. P., Doctor en Teología y Profesor de la Pontificia Facultad del Convento de San Esteban, página 313.

[Segunda Parte. Moral Especial. Tratado II.– La virtud de la religión. Capítulo II.– El segundo mandamiento del decálogo. Art. 1. Deberes positivos del segundo mandamiento. 403. Escolios. 1.º].

Nihil obstat: Fr. Theophilus Urdánoz, O. P., S. Theol. Doctor; Fr. Victorinus Rodríguez, O. P., S. Theol. Doctor.

Imprimi potest: Fr. Anicetus Fernández, Prior prov.

Imprimatur: Fr. Franciscus, O. P., Episcopus Salmantinus. Salmanticae, 6 octobris 1957

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3 oct 2010

Uso de las letras mayúsculas




Ortografía de la Lengua Española
Capítulo III. Uso de las letras mayúsculas
[Real Academia Española, Madrid, España 1999].

La letra mayúscula es aquella que se escribe con mayor tamaño y, por regla general, con forma distinta de la minúscula. [...]

3.2. Mayúsculas en palabras o frases enteras

En ocasiones se emplean letras mayúsculas para destacar palabras o frases enteras de un escrito. Suele hacerse así: [...]

3.2.4. En la numeración romana. Se utiliza esta para significar el número ordinal con que se distinguen personas del mismo nombre (especialmente papas y reyes), como Pío V, Felipe II, Fernando III, el número de cada siglo, como siglo XVI, el de un tomo, libro, parte, canto, capítulo, título, ley, clase y otras divisiones, y el de las páginas que así vayan numeradas en los prólogos y principios de un volumen. [...]

3.3. Mayúsculas iniciales

El uso de la mayúscula inicial se rige por la posición que ocupa la palabra (y, en consecuencia, por la puntuación exigida en cada caso), por su condición o categoría de nombre propio y por otras circunstancias. [...]

3.3.2. En función de la condición o categoría

Se escribirá con letra inicial mayúscula todo nombre propio, como son los siguientes: [...]

b) Nombres geográficos.

Ejemplos: América, España, Jaén, Honduras, Salta, Cáucaso, Himalaya, Adriático, Tajo, Pilcomayo.

Cuando el artículo forme parte oficialmente del nombre propio, ambas palabras comenzarán por mayúscula.

Ejemplos: El Salvador, La Zarzuela, La Habana, Las Palmas. [...]

e) Apellidos. [...]. Se escribirán también con mayúscula los nombres de las dinastías derivados de un apellido.

Ejemplos: Borbones, Austrias, Capetos. [...]

g) Nombres de festividades religiosas o civiles.

Ejemplos: Pentecostés, Epifanía, Navidad, Corpus [...].

h) Nombres de divinidades.

Ejemplos: Dios [...].

i) Libros sagrados.

Ejemplos: Biblia [...].

j) Atributos divinos o apelativos referidos a Dios, Jesucristo o la Virgen María.

Ejemplos: Todopoderoso, Cristo, Mesías, Inmaculada, Purísima.

k) Nombres de las órdenes religiosas.

Ejemplos: Cartuja, Merced, Temple, Carmelo. [...]

3.3.3. En función de otras circunstancias

Se escribirán con letra inicial mayúscula:

a) Los sobrenombres y apodos con que se designa a determinadas personas.

Ejemplos: el Libertador, el Sabio, el Bosco, Clarín, el Inca Garcilaso.

b) En general, cuando por antonomasia se emplean apelativos usados en lugar del nombre propio, como el Mantuano (por Virgilio), el Sabio (por Salomón), el Magnánimo (por el rey Alfonso V) o se designan conceptos o hechos religiosos (la Anunciación, la Revelación [...]).

c) Las advocaciones de la Virgen.

Ejemplos: Guadalupe, Rocío.

Y las celebraciones a ellas dedicadas.

Ejemplos: el Pilar, el Rocío.

d) Los tratamientos, especialmente si están en abreviatura.

Ejemplos: V S. (Usía), U. o V. (usted), etc.

Cuando se escribe con todas sus letras, usted no debe llevar mayúscula. Fray Luis (referido, por ejemplo, a Fray Luis de León), Sor Juana (referido a Sor Juana Inés de la Cruz), San Antonio, etc., son acuñaciones que funcionan como nombres propios.

e) Los sustantivos y adjetivos que componen el nombre de instituciones, entidades, organismos, partidos políticos, etc.

Ejemplos: la Biblioteca Nacional, la Inquisición, el Tribunal Supremo, el Museo de Bellas Artes, el Colegio Naval, la Real Academia de la Historia, el Instituto Caro y Cuervo, la Universidad Nacional Autónoma de México, el Partido Demócrata.

f) Los nombres, cuando significan entidad o colectividad como organismo determinado.

Ejemplos: la Universidad, el Estado, el Reino, la Marina, la Justicia, el Gobierno, la Administración, la Judicatura.

Ejemplos: La Magistratura mostró su oposición al proyecto. La Iglesia celebra mañana esa festividad. Pero se utilizará la minúscula inicial en casos como: Ejerció su magistratura con brillantez. Visitó la iglesia del pueblo. [...]


3.3.4. Suelen escribirse con mayúscula los nombres de determinadas entidades cuando se consideran conceptos absolutos.

Ejemplos: la Libertad, la Ley, la Paz, la Justicia. Pero: La libertad de expresión. La ley de la gravedad.



También se escriben con mayúscula inicial:

a) Los nombres de fechas o cómputos cronológicos, épocas, acontecimientos históricos, movimientos religiosos, políticos o culturales.

Ejemplos: la Antigüedad, la Hégira, la Escolástica, el Renacimiento.

b) Los pronombres Tú, Ti, Tuyo, Vos, Él, Ella, en las alusiones a la Divinidad o a la Virgen María.

c) Conceptos religiosos como el Paraíso, el Infierno, etc., siempre que se designen directamente tales conceptos, y no en casos como Su casa era un paraíso o El infierno en que vivía. [...]

3.5. Empleos expresivos

En ocasiones, el uso de la mayúscula se debe a propósitos expresivos, como sucede en los casos siguientes:

a) En los títulos, cargos y nombres de dignidad, como Rey, Papa, Duque, Presidente, Ministro, etc. Estas palabras se escribirán siempre con minúscula cuando acompañen al nombre propio de la persona o del lugar al que corresponden (ejemplos: el rey Felipe IV, el papa Juan Pablo II, el presidente del Ecuador, el ministro de Trabajo) o estén usados en sentido genérico (por ejemplo: El papa, el rey y el duque están sujetos a morir, como lo está cualquier otro hombre).

Sin embargo, pueden escribirse con mayúscula cuando no aparece expreso el nombre propio de la persona o del lugar y, por el contexto, los consideramos referidos a alguien a quien pretendemos destacar.

Ejemplos: El Rey inaugurará la nueva biblioteca. El Papa visitará tres países en su próximo viaje.



También es costumbre particular de las leyes, decretos y documentos oficiales escribir con mayúscula las palabras de este tipo.

Ejemplos: el Rey de España, el Presidente del Gobierno, el Secretario de Estado de Comercio. [...]

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8 sept 2010

La Virgen de Šiluva



La Virgen de Šiluva

El santuario lituano de la Virgen de Šiluva es un tesoro mariano que gran parte del mundo está solo empezando a conocer. El humilde pueblo de Šiluva guarda el lugar de una de las primerísimas apariciones de la Madre de Dios en el continente europeo, al principio del s. XVII. La intervención de la Virgen Santísima contribuyó mucho a la vuelta de aquella esquina de Europa al catolicismo después de un siglo de tumulto religioso. Y desde entonces muchísimas personas allí han buscado y encontrado apoyo divino frente a persecuciones, ocupaciones y tribulaciones de todo tipo.

Mons. Sigitas Tamkevičius, arzobispo de Kaunas, en cuya diócesis está el santuario, describe Šiluva como “un oasis espiritual”, gracias a lo cual le fe ha sobrevivido tiempos difíciles. El ejemplo más reciente sería la ocupación soviética de Lituania y los otros países bálticos durante la mitad del siglo XX.

Entre los favores atribuidos a la intercesión maternal de la Virgen hay curaciones abundantes, problemas familiares o profesionales resueltos, decisiones personales de mejorar la vida, y similares conversiones por parte de hijos, esposos, amigos… Šiluva tiene mucho en común con los más famosos lugares de apariciones marianas, como Lourdes o Fátima, con la diferencia de que la aparición es más antigua.

El Papa Juan Pablo II rezó en Šiluva en 1993, dos años después del restablecimiento de la independencia lituana. En 2006, Benedicto XVI bendijo dos nuevas coronas de oro para la imagen milagrosa de María y Jesús que adorna el santuario. Y este año, el papa ha designado un legado suyo para asistir en septiembre a la celebración en Šiluva del cuarto centenario de la aparición mariana.

La historia de la devoción mariana en Šiluva se remonta casi hasta los mismos inicios del cristianismo en Lituania. El Archiduque Jogaila se bautizó en 1387 al casarse con la reina de Polonia. Más tarde, él y sus sucesores inmediatos, sobre todo Vytautas el Grande, se esforzaron para propagar la fe cristiana en todo su territorio, hasta entonces pagano. Promovieron estructuras jerárquicas, construyeron iglesias e incluso personalmente enseñaron el catecismo a sus súbditos.

La fundación de la iglesia en Šiluva fue iniciativa del noble Petras Gedgaudas, quien había trabajado en el servicio de Vytautas. Gedgaudas en 1457 destinó un terreno y medios para construir un templo en honor de la Virgen. La nueva iglesia no tardó mucho en ganarse fama de santuario mariano. Un pastor luterano, a mitad del s. XVI, se quejó de que no había manera de disuadir a sus fieles de viajar 100 km ó más a Šiluva para asistir a la fiesta del Nacimiento de María.

De hecho, la Reforma protestante llegó con fuerza y rapidez a Lituania, empezando por la nobleza. Ya en 1532 el entonces propietario de la iglesia de Šiluva se hizo luterano. En las décadas siguientes, muchas iglesias católicas fueron confiscadas y cerradas. En aquellos años un párroco de Šiluva escondió bajo tierra una caja de hierro con los documentos referentes a la fundación del santuario católico y diversos objetos sagrados.

Los calvinistas suplantaron a los luteranos como fuerza dominante en Šiluva alrededor de 1555. Pronto hicieron cerrar el templo católico y desterrar a su clero. La iglesia, aunque sin uso, quedó en pie algunos años hasta que fue derrumbada.

Era una época de confusión religiosa. Muchos poderosos pasaron por diversas denominaciones protestantes en pocos años. Las personas más sencillas en gran parte conservaban convicciones católicas, pero encontraban obstáculos para practicar aquella fe.

La Reforma empezó a decaer en Lituania desde el inicio del s. XVII. De un lado, los calvinistas comenzaron a negar la divinidad de Jesucristo, un extremo inaceptable para muchos nobles. Al mismo tiempo, los jesuitas empezaron a llegar a la región, con fuego en el alma y la claridad doctrinal del Concilio de Trento. Y los católicos empezaron a luchar para recuperar iglesias.

Pero hay todavía otro factor que reforzó decisivamente este cambio de rumbo de vuelta hacia el catolicismo: una intervención de la Madre de Cristo, una llamada muy maternal a volver a la verdadera adoración de su Hijo divino. Ocurrió en 1608. El más antiguo testimonio, puesto por escrito en 1651, lo cuenta así:

Unos pastorcillos de los alrededores, mientras cuidaban su rebaño, vieron por encima de una gran piedra a una joven. Llevaba en brazos un bebé y lloraba tristemente. Al ver aquello, uno de ellos fue corriendo al catequista calvinista de Šiluva y le contó lo que habían visto. El catequista se acercó al lugar, junto con el rector del seminario calvinista. Los dos también vieron a la muchacha, y le preguntaron: ´Joven, ¿por qué lloras?´ Ella respondió: ´Lloro, porque antes mi hijo era adorado en este sitio, más ahora aquí se ara y se siembra.´ Dicho esto, ella desapareció.

La noticia sobre la aparición se difundió con rapidez. El obispo católico mandó a un canónigo para investigar lo ocurrido. Intentó localizar el sitio exacto de la antigua iglesia y los documentos acerca de su fundación, como recurso para poder recuperar la propiedad. Llevaron al campo al único que sabía dónde estaba enterado el baúl, un anciano ciego. Al llegar a la piedra de la aparición, recuperó la vista y pudo indicar el lugar exacto del baúl.

Al final, se logró la devolución a la Iglesia católica del terreno en Šiluva. Pronto se construyó una capilla sobre la piedra de la aparición, y se levantó una iglesia a unos 200 metros de distancia, en el lugar del santuario original del s. XV.

Contra toda expectativa en una región mayoritariamente calvinista, la nueva iglesia resultó pequeña. Documentos de la época narran su fama como lugar de gracias especiales y milagros, donde la gente crece en vida cristiana. Al cabo de unos años, la iglesia tuvo que ser ampliada.

Una muestra de la impresionante viveza del santuario mariano es el dato histórico de que en 1677 había 12 sacerdotes residentes en Šiluva para atender espiritualmente a los peregrinos. Desde entonces, la actividad pastoral nunca más se ha interrumpido.

La actual iglesia de Šiluva fue construida a mitad del s. XVIII. De estilo barroco tardío, tiene muros externos de ladrillo rojo y una iconografía interior que entremezcla los temas principales de la Madre de Dios, Cristo y la Iglesia. El Papa Pablo VI la elevó a basílica menor.

La actual capilla de la Virgen, Salud de los Enfermos, se levanta sobre la piedra de la aparición en forma de una torre blanca. Fue construida a principios del s. XX para conmemorar el tercer centenario de la aparición. La decoración, obstaculizada durante décadas por la persecución religiosa del gobierno soviético, llegó a término sólo en 1999.

La pintura de María y el Niño Jesús que preside el altar mayor del santuario.

Se trata de una copia del icono Salus Populi Romani venerado en la basílica de Santa María Mayor en Roma, la más antigua iglesia occidental dedicada al honor de la Virgen María. El icono muestra a la Madre de Dios, con gran dignidad, atrayendo a la gente con sus ojos a mirar a su Hijo. El Niño, sentado en sus brazos, mira a su Madre y bendice al pueblo con la mano derecha.

La imagen de Šiluva, pintada en óleo sobre lienzo, sigue en todas sus líneas a la Salus Populi Romani. La imagen está cubierta por un vestido de plata y oro exceptuando los rostros y las manos de María y Jesús. El vestido fue confeccionado en 1674 a partir de los ex votos, objetos que peregrinos a menudo dejaban en el santuario como muestra de agradecimiento por las gracias recibidas.

Desde el s. XVII, los informes de los obispos locales a la Santa Sede han subrayado tanto la gran devoción de la gente hacia esta imagen, como los numerosos dones celestiales que junto a ella se obtienen.

En 1775, la Santa Sede concedió permiso para coronar solemnemente a María y a Jesús en la imagen milagrosa de Šiluva. Pero antes de hacerlo, el recién instalado obispo Steponas Giedriatis quiso investigar a fondo los supuestos milagros. Convocó una comisión que bajo juramento entrevistó a gran número de gente, examinó los ex votos y el registro de milagros.

Finalmente, en 1786 el obispo fijó la fecha para la coronación: el 8 de septiembre, la fiesta titular del santuario. Anunció la decisión con una carta circular que lee así:

“Hemos hecho una investigación detenida, según las indicaciones y normas de la Iglesia, con objetividad, dando fe no a la imaginación sino a declaraciones de testimonios oculares y de gente seria: teólogos, doctores y todos los que tenían competencia en esta materia. Al final, basándose en la opinión de consejeros cultos y sabios, llegamos gradualmente a la convicción de que desde 1622 el Dios eterno y omnipotente, por medio de gracias claramente concedidas, ha querido de verdad ser milagroso en aquel cuadro de la nobilísima Virgen María de Šiluva.”

La imagen fue adornada con dos coronas de oro maciso durante una celebración de tres días. Unos 30.000 fieles acudieron a la solemnidad. Junto con mucha gente sencilla, había también oficiales de estado de alto rango de Lituania y de Polonia, nobles destacados y una docena de obispos.

No era ni el primero ni el último acto de culto multitudinario en Šiluva. En 1886, asistieron 40.000 personas al centenario de la coronación a pesar de los esfuerzos del imperio ruso de impedir el acceso al santuario. Rusia se había anexado Lituania al final del s. XVIII.

En el primer período de independencia lituana del s. XX, entre las dos guerras mundiales, solían acudir entre 100.000 y 150.000 peregrinos a Šiluva cada año para la octava del Nacimiento de María. Un reportaje sobre la fiesta titular del santuario de 1933 describió los caminos de alrededor llenos de autobuses y coches, y de peregrinos andando y cantando.

“Por aquí llega un pobre hombre del extremo de Žemaitija con su hijo enfermo. Por allá va una madre preocupada, rezando el rosario por su hijo o marido. Y andan y andan, los miles de lituanos que sufren sin ruido, para quejarse a su Madre Milagrosa y pedir ayuda en sus necesidades… Aun el corazón más duro lloraría al ver a los peregrinos que ya desde el bosque caen en tierra y se acercan de rodillas, sangrantes… ¡Diosito querido!, ¡qué fe tan profunda brilla en aquellas caras, dirigidas hacia las altas torres del santuario!”

La gente viene a Šiluva buscando consuelo maternal, sentido, ayuda, nuevos ánimos. Gente así había ya en el s. XVIII, mientras soldados polacos, suecos y rusos cruzaban el territorio de Lituania, a la vez que el hambre y la plaga se extendían por el país, matando a la mitad de la población. Lo mismo en el s. XIX, mientras los ocupantes rusos, en nombre de los zares, intentaban “rusificar” el territorio, prohibiendo la prensa lituana, cerrando iglesias católicas de rito oriental y en general haciendo la vida difícil.

Y por supuesto había mucha gente necesitada de la ayuda de la Virgen durante y después de la segunda guerra mundial. La Unión Soviética invadió el país y mandó miles de personas a Siberia. Los nazis lo invadieron de nuevo, y mandaron otros miles a campos de concentración. Volvió el ejército rojo, y esta vez la Unión Soviética, con todo su poder inhumano, ateísta, desmoralizante, se hizo con el país durante 50 años, hasta la nueva independencia lituana en 1991.

Mons. Tamkevičius dice que María, particularmente desde Šiluva, contribuyó mucho a la preservación y al crecimiento de la fe en tiempos muy difíciles. Él mismo ha sido pastor de muchos peregrinos, desde los años sesenta. El arzobispo comenta: “En Šiluva, la gente busca a Dios, y lo encuentra. No es coincidencia que el gobierno soviético haya hecho todo lo posible para impedir el acceso al lugar.”

Entre otros medios, las autoridades comunistas cerraban o destruían las calles alrededor del pueblo, no permitían a los medios de transporte llevar gente allí, circulaban falsas noticias de epidemias en la región y aún mandaban gente al exilio o a la cárcel por haber participado en alguna procesión religiosa. Pero siempre había gente que se atrevía a acudir a la Virgen, fuesen cuales fueran los obstáculos o las consecuencias.

Así que Šiluva tiene un mensaje universal. Y se podría comparar sus impresionantes frutos de vida cristiana con los de santuarios más famosos. El padre Eduardas Simaška, con sus 98 años, es un testigo. Durante largos años trabajando en el santuario lituano, asegura haber escrito con su propia mano los relatos de unos 450 favores y milagros.

Lo que más conmueve a Mons. Tamkevičius son las constantes filas de penitentes ante los confesionarios de Šiluva, y la gran sinceridad con que la gente se confiesa y reconcilia con Dios. Comenta que, en Šiluva las almas a menudo encuentran una piedad nueva y profunda, y deciden, ayudadas por María, a rehacer su vida.

Teniendo en cuenta el relativo aislamiento de Lituania durante los últimos siglos, por situaciones históricas dolorosas, no es tan sorprendente que un santuario mariano tan impresionante sea todavía poco conocido fuera del país. Una excepción sería en EE.UU. donde gracias a emigrantes lituanos existe la devoción. Por ejemplo, hay una capilla dedicada a la Virgen de Šiluva en el National Shrine of the Immaculate Conception en Washington, D.C.

Hoy día Lituania está floreciendo como país. Ha entrado en la Unión Europea, ha crecido mucho económicamente y tiene una vida cultural viva. A la vez, y como contrapeso a las tentaciones materialistas de la actual cultura occidental, está resurgiendo y extendiéndose la devoción a Nuestra Señora de Šiluva, con su llamada a centrar la vida en Jesucristo.

En este contexto, el cuarto centenario de la aparición parece providencial. Durante dos años de preparaciones, el número de peregrinos ha aumentado, sobre todo en las fiestas de la Virgen y los días 13 de cada mes, que desde 1981 se han conmemorado como “días de María”.

Mientras tanto, copias de la imagen milagrosa de Šiluva han pasado por parroquias en Lituania y en comunidades de lituanos en el extranjero, produciendo un renacimiento de la vida religiosa en muchos de estos sitios, y también numerosas conversiones individuales. El año jubilar incluye congresos mariológicos y eucarísticos, además de la fiesta principal durante la primera mitad de septiembre.

Han sido intensas las preparaciones materiales para recibir peregrinos de muchas partes del mundo. Sobre todo, obras para renovar y engrandecer el humilde santuario y las comunicaciones de acceso. Con ayudas del gobierno lituano, que Mons. Tamkevičius considera un favor inesperado de María, se ha podido arreglar la plaza principal.

Entre los sueños del obispo, para cuando la Virgen mande recursos, habrá alojamientos para peregrinos, casas de retiros y un pequeño convento de monjas para cuidar el santuario. “Los poderes soviéticos hicieron todo lo posible para dejar Šiluva como un pueblecito medio vacío e inaccesible a peregrinos,” dice Mons. Tamkevičius, añadiendo: “Pienso que es mi misión rectificar aquello.”

(Adaptación del artículo de Bryan Bradley titulado “La Virgen de Šiluva”, publicado en Scripta de María, 2008)

Fuente: http://www.siluva.lt

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27 ago 2010

Homenaje a los Guardias Civiles muertos en Afganistán



Homenaje a los Guardias Civiles muertos en Afganistán

Queridos compañeros

Es solo una imagen, de poca calidad pero con mucho significado. Además de querer compartirla espero que de alguna forma os reconforte. Esta mañana el pequeño grupo de Guardias Civiles destacados en Mazar e Sharif (Afganistán) decidió pedir permiso para cambiar la bandera de EE.UU. que habitualmente ondea en nuestra base e izar la Española a media asta en señal de duelo por nuestros compañeros. El Jefe de la Base accedió un poco extrañado, pues era la primera vez que esto ocurría.

Al anochecer íbamos a formar los cinco para arriarla y rendir una pequeña oración. De pronto, de forma voluntaria se nos unió el contingente francés al completo (izquierda), luego los U.S. Marines (fondo derecha), los polacos y los holandeses (fondo). También nos acompañó, aunque no se ve en la foto, personal civil de DynCorp (american contractor).

Desde que empezó el año desgraciadamente hay que contar centenares de víctimas de todas las nacionalidades. Sin embargo, este ha sido el primer homenaje que ha se ha rendido en esta Base. No hubo corneta ni himnos, no hubo orden previa ni ensayos, tampoco prensa o autoridades. Solo unas palabras sentidas que a duras penas fueron pronunciadas en su memoria, seguidas de un silencio desgarrador mientras se arriaba nuestra Bandera.

José María, Leoncio... ¡va por vosotros!

¡Viva España y Viva la Guardia Civil!
Contingente Guardia Civil (Mazar e Sharif)
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20 ago 2010

Otras noblezas también auténticas



A partir de finales de la Edad Media, al lado de la primera nobleza hereditaria –guerrera, señorial, rural–, se fueron constituyendo con el tiempo otras noblezas también auténticas. Ejemplos no faltan en los diversos países de la Cristiandad.

ESPAÑA

Así pues, en España, la investidura de determinados cargos civiles, militares o de cultura, e incluso el ejercicio de ciertas formas de comercio e industria particularmente útiles para el Estado confería ipso facto la Nobleza a título personal y vitalicio, o bien a título también hereditario.

En razón del cargo desempeñado podían acceder a la nobleza

«los Altos servidores de la Casa Real; las Amas y nodrizas de los Infantes reales; los Alcaldes de Casa y Corte: Presidentes, Consejeros y Oidores de las Reales Chancillerías...» [1].

Con respecto a la nobleza conferida por el ejercicio de cargos militares, cabe señalar, a título de ejemplo, las siguientes frases de D. Vicente de Cadenas y Vicent:

[S.M.C.] «Felipe IV dice, en la Real Cédula de 20 de agosto de 1637, que el Oficial que sirva en guerra viva un año, goce de la nobleza de privilegio, y aquel que lo hiciere durante cuatro, pase dicha nobleza a sus herederos. [...] La Nobleza personal está reconocida a todos los Oficiales del Ejército por Real Orden de 16 de abril de 1799» [2].

A su vez, las Siete Partidas de S.M. Alfonso X el Sabio (1252-1284), entre otros privilegios concedidos a las personas que se dedicaban a los menesteres de la cultura, conferían el título de Conde a los Maestros de Jurisprudencia que ejercían el cargo durante más de 20 años [3].

D. Vicente de Cadenas y Vicent resume estos criterios de ennoblecimiento en su importante obra Apuntes de Nobiliaria y Nociones de Genealogía y Heráldica, al decir:

«El sacerdocio, el desempeño de oficios honrosos, la milicia, las letras, la concesión de un Título, el matrimonio, el nacer en ciertos casos de madre hidalga, o en determinados territorios, el haber prestado grandes servicios a la humanidad, a la Patria o al Soberano, el haber sacrificado su persona o bienes por grandes ideales, etc., han sido siempre, y hoy deben serlo, causas justas para adquirir Nobleza, ya que la tendencia universal es ampliar la base del Estado Noble, el más culto y sufrido de los que forman la nación, para aprovechar sus virtudes, en beneficio de la comunidad» [4].

PORTUGAL

En Portugal, la condición de intelectual abría las puertas para la categoría de noble. Lo era a título personal y vitalicio, aunque no hereditario, todo aquel que se licenciaba en Teología, Filosofía, Derecho, Medicina o Matemáticas en la famosa Universidad de Coimbra; pero si, de padre a hijo, tres generaciones se diplomaban en Coimbra en estas materias, pasaban a ser nobles por vía hereditaria todos sus descendientes aunque éstos, por su parte, no cursasen estudios en la referida Universidad [5].

FRANCIA

En Francia, además de la nobleza togada –noblesse de robe–, que se reclutaba entre la magistratura, era de destacar la pequeña nobleza de campanario o, más correctamente, noblesse de cloche, esto es, de campana. Este nombre se refiere a la utilizada por el municipio para convocar a los vecinos. La noblesse de cloche estaba habitualmente formada por familias de quienes se habían destacado al servicio del Bien común en las colectividades humanas de tamaño menor.

De hecho, la adquisición de nobleza podía darse por el ejercicio de otros cargos y funciones, tales como: cargos militares, comensal del soberano (altos cargos de la Corte, secretarios y notarios del Rey), cargos de finanzas, cargos universitarios, etc.

Está muy difundida en Francia la convicción de que resulta muy difícil elaborar una relación completa de cargos y funciones ennoblecedoras en la época del Antiguo Régimen. Philippe du Puy de Clinchamps, por ejemplo, en el libro, La Noblesse, del cual tomamos esta enumeración, llega a afirmar que «no existe, en la historia de la Nobleza, capítulo más enrevesado que el de los ennoblecimientos por el ejercicio de una función» [6]. No parece haber en esta afirmación una censura, sino únicamente una constatación, pues todo lo que es orgánico y vivo tiende hacia lo complejo, y a veces hasta hacia lo complicado; lo que diverge, y mucho, de tantos fríos y lapidarios cuadros de funcionarios elaborados por el capitalismo de Estado y de ciertos amontonamientos piramidales del macrocapitalismo privado.

NOTAS

[1] Vicenta María MÁRQUEZ DE LA PLATA y LAMÍ VALERO DE BERNABÉ, Nobiliaria Española – Origen, Evolución, Instituciones y Probanzas, Prensa y Ediciones Iberoamericanas, Madrid, 1991, p. 15. En esta obra, adoptada como manual por la Escuela de Ciencias Nobiliarias, Heráldicas y Genealógicas de Madrid, el lector encontrará una visión completa y didáctica del tema aquí tratado.

[2] Vicente de CADENAS Y VICENT, Cuadernos de Doctrina Nobiliaria, nº 1, Instituto Salazar y Castro (C.S.I.C.), Asociación de Hidalgos a Fuero de España, Ediciones Hidalguía, Madrid, 1969, p. 28. Cf. también lo regulado después de consumada la Usurpación, el 18 de mayo de 1864, en que se ordena que el dictado de Don y de Noble se dé a los hijos de Capitán y Oficiales de mayor graduación, nietos de Teniente Coronel y a los Hidalgos Notorios que sirvan en el Ejército.

[3] Cf. Bernabé MORENO DE VARGAS, Discursos de la Nobleza de España, Instituto Salazar y Castro, C.S.I.C., Ediciones Hidalguía, Madrid, 1971, pp. 28-29.

[4] Vicente de CADENAS Y VICENT, Primer Curso de la Escuela de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria, Instituto Luis de Salazar y Castro (C.S.I.C.), Ediciones Hidalguía, Madrid, 2ª ed., 1984, p. 30.

[5] Cf. Luiz da SILVA PEREIRA OLIVEIRA, Privilegios da Nobreza e da Fidalguia de Portugal, Officina de Joao Rodrigues Neves, Lisboa, 1806, pp. 67-81.

[6] Philippe du PUY DE CLINCHAMPS, La Noblesse, Colección «Que sais je?», Presses Universitaires de France, París, 1962, pp. 20, 22.

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1 ago 2010

Europa y el crucifijo. Una alianza contra el laicismo


Duccio di Boninsegna, «Crucifixión»
(1308-1311, Siena, Museo de la obra metropolitana,
detalle de la «Majestad»)

Europa y el crucifijo. Una alianza contra el laicismo

El caso Lautsi ha levantado revuelo en Europa después de que el Tribunal europeo de derechos humanos condenara a Italia por la presencia de los crucifijos en las escuelas públicas.

Este caso es sumamente importante y emblemático, porque está en juego la legitimidad misma de la presencia visible de Cristo en las escuelas italianas y, por extensión, de toda Europa. Es un símbolo del conflicto actual sobre el futuro de la identidad cultural y religiosa de Europa.

Es nuestro honor reproducir hoy, 3 de mayo de 2011, Fiesta de la Invención de la Santa Cruz (Missale Romanum Editio Typica 1962), el interesantísimo artículo de Grégor Puppinck, director del European Centre for Law and Justice (Estrasburgo), titulado «Europa y el crucifijo. Una alianza contra el laicismo», publicado en L’Osservatore Romano, número 31 - edición en lengua española, domingo 1 de agosto de 2010 - páginas 4-6.


Europa y el crucifijo
Una alianza contra el laicismo

Grégor Puppinck*

El caso Lautsi ha levantado revuelo en Europa después de que el Tribunal europeo de derechos humanos condenara a Italia por la presencia de los crucifijos en las escuelas públicas, una presencia que supuestamente viola los derechos humanos. Para dar una base legal a su decisión, el Tribunal creó una nueva obligación, según la cual el Estado está «obligado a la neutralidad confesional en el campo de la educación pública».

El Tribunal añadió que no veía «cómo la exposición en las clases de las escuelas públicas, de un símbolo que es razonable asociar al catolicismo (religión mayoritaria en Italia) puede servir al pluralismo educativo, que es esencial para preservar una “sociedad democrática” tal como la concibe la Convención». Así, según el Tribunal, los Estados europeos deberían ser arreligiosos (neutralidad confesional) para servir al pluralismo, que sería la causa constitutiva de una sociedad democrática. En otros términos, el Tribunal afirma que una sociedad, para ser democrática, debe renunciar a su identidad religiosa. Italia presentó recurso de apelación contra esta decisión ante la Grande Chambre del Tribunal de Estrasburgo. La apelación se expuso el 30 de junio pasado y el juicio del Tribunal se espera para otoño.

Este caso es sumamente importante. Es emblemático, puesto que está en juego la legitimidad misma de la presencia visible de Cristo en las escuelas italianas y, por extensión, de toda Europa. Se ha convertido en un símbolo en el conflicto actual sobre el futuro de la identidad cultural y religiosa de Europa. Un conflicto que enfrenta a los partidarios de la secularización completa de la sociedad y a los defensores de una Europa abierta y fiel a su identidad profunda. Los primeros ven el laicismo como la solución que permite gestionar el pluralismo religioso y el pluralismo como un argumento que permite imponer el laicismo. La secularización no es un fenómeno completamente espontáneo o ineludible. Procede incluso a través de opciones políticas, como la política anticlerical de Francia a comienzos del siglo XX.

Necesidad de identidad

Europa es distinta. El pluralismo religioso, el cosmopolitismo que sirve de paradigma para la reflexión del Tribunal, en realidad es una ficción extraña en la mayor parte del territorio europeo. Sin embargo, es verdad que estamos en una época en la cual las identidades nacionales se ponen en tela de juicio, pero al mismo tiempo es muy fuerte la necesidad de identidad. La Europa occidental de finales de la segunda guerra mundial vivió jurídicamente en un régimen proclamado de libertad religiosa; pero, de hecho, lo que hemos conocido es más bien un régimen de simple tolerancia religiosa. Esto se explica con el hecho de que las minorías religiosas en aquel tiempo eran poco visibles y no pretendían modificar la identidad religiosa de las naciones a las que habían emigrado.

Hoy la situación es diferente. La presencia del islam obliga a Europa a tomar realmente posición sobre la libertad religiosa. Esta elección no es sólo una toma de posición filosófica, sino que tiene también importantes consecuencias concretas sobre la realidad de la identidad religiosa occidental. Resulta cada vez más evidente que las instituciones públicas de Europa occidental —y la sentencia Lautsi lo demuestra— han optado por limitar la libertad religiosa e imponer una secularización de la sociedad para promover un modelo cultural preciso en el cual la ausencia de valores (neutralidad) y el relativismo (pluralismo) son valores en sí mismos para sostener un proyecto político que se quiere que supere la religión y la identidad. Este proyecto político, en cuanto sistema filosófico, pretende tener el monopolio.

En este contexto de radicalización de la secularización se inserta el caso Lautsi. Es el último y principal obstáculo contra el cual ha topado el proceso de secularización después del debate relativo a las «raíces cristianas» en el preámbulo del Tratado constitucional europeo. El hecho de que una jurisdicción haya podido, en nombre de la libertad religiosa, llegar a la conclusión de que una sociedad, para ser democrática, debe renunciar a su identidad religiosa, exige una reflexión sobre la evolución del concepto. El caso Lautsi muestra que este concepto, ideado para proteger a la sociedad del ateísmo de Estado, al final se ha convertido en un instrumento de deslegitimación social y de privatización de la religión. En definitiva, este caso muestra que este modo de entender la libertad religiosa puede volverse contra la religión y ser el principal instrumento conceptual de la secularización de la sociedad.

Si se niegan las identidades colectivas

La primera y principal carencia que el caso Lautsi revela es la incapacidad de la concepción moderna de libertad religiosa de pensar y de respetar la dimensión religiosa de la vida social y la dimensión social de la religión. La teoría que ha llevado a la sentencia Lautsi se basa en el reconocimiento exclusivo de los derechos del individuo, que se supone dotado de una conciencia considerada infalible por naturaleza y destinado a evolucionar en una sociedad imaginada como axiológicamente (moralmente) neutral. Esta libertad se considera universal en cuanto fundada en la naturaleza humana y es imperativa puesto que es la expresión de uno de los aspectos de la dignidad humana. Por el contrario, la sociedad pública, en cuanto considerada una entidad artificial al servicio del individuo, debe anularse frente a la única autoridad legítima: la libertad que deriva de la dignidad individual.

La identidad religiosa de la sociedad ya no tiene, de por sí, valor y legitimidad. Se considera un simple hecho heredado de la historia. En numerosos campos, el derecho internacional reconoce que las naciones pueden ser titulares de derechos subjetivos, como el derecho de proteger su identidad cultural, lingüística y ecológica y de transmitirla a las generaciones futuras; pero esto no vale para su identidad religiosa, aunque se trate de uno de los componentes más profundos de la identidad. En materia religiosa, las naciones no son titulares de ningún derecho. Según la concepción moderna de la libertad de religión, sólo los individuos, tomados aisladamente, poseen derechos religiosos que se ejercen en los límites que fijan las legislaciones nacionales. La religión y las distintas sociedades intermediarias no se benefician de una protección especial: sólo cada creyente, individualmente, es titular de este derecho, y este derecho se ejerce ante todo y sobre todo respecto a terceros y respecto a la sociedad.

Esta libertad religiosa implicaría, pues, la neutralización de la identidad religiosa de la sociedad, pero esa neutralidad es profundamente ilusoria. De hecho, aunque el poder civil puede ser indiferente a las convicciones íntimas de las personas, no puede serlo del todo respecto de la religión en cuanto que esta es por su naturaleza un fenómeno social. Así, pretender ser indiferente respecto de la religión al final significa negar la dimensión fundamentalmente social de la religión y limitarla a la esfera privada de las convicciones íntimas.

Es expresión de una opción filosófica afirmar en el caso Lautsi que el Estado debería actuar como si la sociedad y la cultura italianas no tuvieran nada de religioso. Sin embargo, un Estado, un pueblo, tiene necesariamente una identidad, y esta identidad tiene necesariamente una dimensión religiosa. Un Estado no es un concepto, no es una estructura neutral, no tiene la frialdad de una institución supranacional; un Estado es la emanación de un pueblo, con su historia y su identidad. En esta óptica, los símbolos sirven precisamente para representar, para encarnar los componentes de la identidad social. La identidad colectiva se construye en torno a símbolos. La dimensión religiosa de la identidad social de un pueblo la constituyen y manifiestan toda una serie de usos sociales y costumbres, como las fiestas, los nombres, un cierto tipo de relaciones humanas, el vestido e incluso la alimentación. Se manifiesta también mediante símbolos visibles, como los crucifijos en las escuelas, en los hospitales o en las plazas y en los monumentos públicos.

Para ser coherente consigo mismo, el Tribunal europeo debería renunciar a cerrar en Navidades o en Pascua, y adoptar, como habían hecho los revolucionarios franceses, un calendario nuevo sin referencias a la vida de Cristo. De hecho, la identidad religiosa de una sociedad no puede ser neutralizada: puede ser negada, atacada y sustituida, pero no neutralizada. Por consiguiente, el verdadero centro de la cuestión en el caso Lautsi es la legitimidad de una autoridad supranacional que pretende modificar con imperio la dimensión religiosa de la identidad de un país. La teoría jurídica de la libertad religiosa no es capaz de tener en cuenta la identidad cristiana de Europa; es precisamente esto lo que el caso Lautsi ha revelado. Por consiguiente, la reacción política sin precedentes que ha suscitado la sentencia de noviembre de 2009 reviste una gran importancia, en cuanto que es una verdadera reafirmación de la legitimidad propia y particular del cristianismo en la identidad de Europa, frente a la dinámica de la secularización.

Individuo y sociedad

El caso Lautsi revela también que el modo como el Tribunal de Estrasburgo afronta la libertad religiosa se basa en una concepción conflictual de las relaciones entre el individuo y la sociedad. La sociedad y la persona no son consideradas en una relación de complementariedad, sino de oposición: la sociedad es el principal obstáculo a la libertad individual; son las sociedades las que limitan la libertad; por tanto, deberían anularse, llegar a ser lo más neutrales posible con el fin de liberar el espacio para el libre ejercicio de la conciencia individual.

Dicha concepción conflictual lleva a una lógica de reivindicación exclusiva de «mi derecho particular» contra el conjunto de la sociedad. El derecho de los hijos de la señora Lautsi a no estar obligados a ver el símbolo de Cristo debería prevalecer, sin ninguna componenda posible, sobre el deseo mayoritario de todo un pueblo, e incluso de todos los pueblos miembros del Consejo de Europa. La absolutización de la dignidad y de la autonomía individual lleva a la absolutización del derecho que la garantiza, y a la anulación de los intereses de la comunidad.

La libertad contra la religión

El caso Lautsi también debe llevar a interrogarse sobre el peligro que constituye la lógica de la libertad religiosa cuando se lleva al extremo, en cuanto que lleva a negar la religión en nombre de la libertad de religión, a defender la libertad de religión suprimiendo socialmente la religión. Es lo que ha hecho el Tribunal: ha pretendido defender la libertad religiosa suprimiendo el símbolo religioso. Se trata de un verdadero vuelco histórico y conceptual, puesto que en la posguerra se quiso la libertad religiosa como instrumento de defensa de la trascendencia del hombre ante el nihilismo de Estado. La libertad de religión es probablemente el derecho más violado en Europa en el siglo XX; sus enemigos se niegan a admitir que la religión y la libertad no son necesariamente antinómicas —utilizan la libertad contra la religión— e incluso consideran que la simple manifestación de la religión de los demás viola la libertad religiosa.

Por último, como resulta de la jurisprudencia del Tribunal europeo, la libertad religiosa ya no es un derecho primario, fundamental, directamente derivado de la naturaleza trascendente de la persona humana, sino un derecho secundario, concedido por la autoridad civil y derivado del ideal de pluralismo democrático. Se trata de un vuelco conceptual. Así son cada vez más frecuentes en la jurisprudencia fórmulas como: la libertad de religión garantiza el pluralismo y por ello merece una tutela especial. La manifestación de las convicciones religiosas se encuentra así encuadrada por las exigencias de un orden público asimilado a la neutralidad.

No sólo, sino que en la realidad la libertad de religión se limita cada vez más sólo a la libertad de fe, es decir, a la libertad interior de creer o no creer. Sería un error considerar que la fe es independiente de la religión en cuanto que una es interior y la otra exterior. Limitar la libertad de religión (a causa de la no legitimidad social de la religión) para proteger sólo la libertad de fe (como expresión pura de la trascendencia humana) correspondería, en una familia, a prohibir las oraciones y el catecismo en nombre de la libertad del acto de fe de los hijos. De hecho, así habría poquísimas posibilidades de trasmitir la fe a los hijos. Lo mismo vale para la sociedad. Quitar la religión de la sociedad equivale a quitar la fe de los corazones de las generaciones futuras.

Reacción sin precedentes

La sentencia Lautsi ha provocado una reacción social y política sin precedentes en la historia del Consejo de Europa. Nunca una decisión del Tribunal de Estrasburgo fue tan contestada, con tanto vigor, no sólo por los creyentes, sino también por la sociedad civil y numerosos Gobiernos. Tres semanas después de la audiencia ante la Grande Chambre, es cada vez más evidente que se ha obtenido una gran victoria contra la dinámica de la secularización. Aunque jurídicamente Italia todavía no ha ganado, de hecho políticamente ya ha logrado una victoria magistral. En efecto, hasta ahora, no menos de veinte países europeos han manifestado su apoyo oficial a Italia defendiendo públicamente la legitimidad de la presencia de símbolos cristianos en la sociedad y, en particular, en las escuelas.

En un primer tiempo, diez países se comprometieron en el caso Lautsi con «intervenciones de terceros» (amicus curiae). Cada uno de ellos —Armenia, Bulgaria, Chipre, Grecia, Lituania, Malta, Mónaco, Rumanía, Federación Rusa y San Marino— ha entregado al Tribunal un memorial escrito invitándolo a retractarse de su primera decisión. Estos memoriales no sólo tienen valor jurídico, sino que son también y ante todo importantes testimonios de defensa del patrimonio y de la identidad de estos países ante la imposición de un modelo cultural único. Lituania, por ejemplo, no ha dudado en hacer un paralelo entre la sentencia Lautsi y la persecución religiosa que sufrió y que se manifestaba sobre todo en la prohibición de los símbolos religiosos.


«Crucifijo del arzobispo Gero» (969-971, catedral de Colonia)

A estos diez países, hasta ahora, se han añadido otros diez. En efecto, los Gobiernos de Albania, Austria, Croacia, Hungría, ex República yugoslava de Macedonia, Moldavia, Polonia, Serbia, Eslovaquia y Ucrania han cuestionado públicamente el juicio del Tribunal y pedido que se respeten las identidades y las tradiciones religiosas nacionales. Numerosos Gobiernos han insistido en decir que esa identidad religiosa está en el origen de los valores y de la unidad europea.

Así, junto con Italia, casi la mitad de los Estados miembros del Consejo de Europa (21 de 47) ya se ha opuesto públicamente a este intento de secularización forzada y ha afirmado la legitimidad social del cristianismo en la sociedad europea. Más allá de los argumentos reales de defensa de las identidades, de las culturas y de las tradiciones cristianas nacionales, de hecho estos veinte Estados han afirmado y defendido públicamente su adhesión a Cristo mismo; han recordado que es conforme al bien común que Cristo esté presente y sea honrado en la sociedad.

Esta coalición, que agrupa a casi toda Europa central y oriental, revela la persistencia de una división cultural interna en Europa; revela también que esa división se puede superar, como lo testimonia la importancia del apoyo a Italia por parte de los países de tradición ortodoxa.

Iglesias ortodoxas y laicismo

La importancia del apoyo que dan los países de tradición ortodoxa resulta en gran parte de la determinación del patriarcado de Moscú a defenderse contra el avance del laicismo. Poniendo por obra la petición del Patriarca Kiril de «unir a las Iglesias cristianas contra el avance del laicismo», el metropolita Hilarión ha propuesto la creación de una alianza estratégica entre católicos y ortodoxos para defender juntos la tradición cristiana contra el laicismo, el liberalismo y el relativismo que prevalecen en la Europa moderna: «El laicismo que prospera hoy en Europa —ha escrito el presidente del Departamento de las relaciones exteriores del patriarcado— es en sí mismo una pseudo-religión con sus dogmas, sus normas, su culto y su simbología. Siguiendo el ejemplo del comunismo ruso del siglo XX, aspira al monopolio y no soporta ninguna competencia. Por este motivo, los líderes del laicismo reaccionan de modo exagerado a cualquier manifestación religiosa y a la mención del nombre de Dios. [...] El laicismo actual, al igual que el ateísmo ruso, se considera el sustituto del cristianismo. Por esto, no puede permanecer neutral e indiferente respecto a este último. Es abiertamente hostil a él». Este análisis está en sintonía con el que hizo el Papa, quien el 24 de enero de 2008 dijo a los obispos de la Conferencia episcopal de Eslovenia que «el laicismo de estilo occidental, diverso y quizá más encubierto que el marxista, presenta signos que no pueden menos de preocuparnos».

Este importante fenómeno denota que la transición democrática en los países del este no fue acompañada de la transición cultural, como Occidente deseaba vivamente. Hoy asistimos más bien a un movimiento inverso de reafirmación de identidad que pasa por una forma de restauración del modelo ortodoxo de relación entre la Iglesia y el poder civil. De hecho, el muro de separación entre el poder civil y el religioso desaparece en favor de una colaboración al servicio del bien común. El poder civil y el religioso consideran legítima y de por sí buena esta colaboración; les cuesta mucho comprender su regular condena de parte del Tribunal de Estrasburgo, que vela por la rígida separación entre la esfera religiosa y la civil.

El fuerte apoyo llegado del este podría anunciar además un gran cambio en la dinámica de construcción de la unidad europea. En efecto, siempre se ha pensado que la unidad europea se iba a realizar inevitablemente de oeste a este mediante una conquista de este último al liberalismo económico y cultural occidental. Ahora bien, evento raro, el caso Lautsi ha provocado un movimiento inverso, del este hacia el oeste. El este de Europa, apoyándose en el catolicismo, se opone al oeste en la defensa de la cultura cristiana y de una justa concepción de la libertad religiosa. Claramente los defensores de la libertad ante el materialismo ya no están donde estaban un tiempo.

Durante el procedimiento ante el Tribunal de Estrasburgo se ha podido apreciar un cierto malestar respecto de las naciones orientales que se atrevían a contestar que la labor del Tribunal fuese correcta. Este malestar se ha notado, por ejemplo, cuando los Estados terceros que han intervenido han intentado tomar la palabra durante la audiencia. Normalmente, esa petición no crea dificultades, y se conceden treinta minutos a cada Estado a fin de que exponga sus argumentaciones. En el caso Lautsi, en cambio, esos Estados se han encontrado con una negativa categórica. Sólo después de haber insistido mucho han obtenido, todos juntos, quince minutos. Algunos de esos países han vivido esto como una afrenta y un reflejo de autodefensa del Tribunal. Esta intervención común ante el Tribunal es, en cualquier caso, un acontecimiento histórico. Entre las cuestiones que hay que plantearse en el futuro inmediato está la de saber si el Tribunal será capaz de abrir de nuevo la discusión sobre su paradigma ideológico en materia religiosa. Veintiún países del Consejo de Europa, de cuarenta y siete, lo han invitado expresamente a hacerlo; rechazar de modo perentorio esta invitación minaría directamente la legitimidad del Tribunal.

El Consejo de Europa, del que depende el Tribunal de Estrasburgo, en su Carta de fundación afirma «el vínculo inquebrantable» de los pueblos de Europa con los «valores espirituales y morales que son su patrimonio común». Estos valores espirituales y morales no son de naturaleza privada; son constitutivos de la identidad religiosa de Europa y reconocidos como bases del proyecto político europeo. Como el Papa ha recordado recientemente, el cristianismo es la fuente de estos valores espirituales y morales. La alianza de estos veintiún países indica que es posible construir el futuro de la sociedad europea sobre este fundamento, al precio de una reflexión lúcida sobre el modelo cultural occidental contemporáneo y en la fidelidad cristiana. Europa no puede afrontar el futuro renunciando a Cristo.

* Director del European Centre for Law and Justice (Estrasburgo)

Sumario:

Europa y el crucifijo. Una alianza contra el laicismo

Necesidad de identidad
Si se niegan las identidades colectivas
Individuo y sociedad
La libertad contra la religión
Reacción sin precedentes
Iglesias ortodoxas y laicismo

Fuente:

L’Osservatore Romano, número 31 - edición en lengua española, domingo 1 de agosto de 2010 - páginas 4-6.

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20 jul 2010

Juramento del Coronel de Caballería don Claus Schenk Graf von Stauffenberg DEM


Claus Schenk Graf von Stauffenberg

JURAMENTO

NOSOTROS creemos en el futuro de los alemanes.

NOSOTROS sabemos que el alemán tiene fuerzas que lo capacitan para guiar a la Comunidad de los Pueblos occidentales hacia una vida más hermosa.

NOSOTROS reconocemos en espíritu y en acción las grandes tradiciones de nuestra nación, las cuales, a través de la amalgama de los orígenes helénicos y cristianos en el carácter germánico, crearon la humanidad occidental.

NOSOTROS queremos un nuevo orden que convierta a todos los alemanes en sostenes del Estado y les garantice el Derecho y la Justicia, pero despreciamos la mentira de la igualdad y nos inclinamos ante las jerarquías establecidas por la naturaleza.

NOSOTROS queremos un Pueblo que permanezca arraigado en el suelo de la Patria, cerca de los poderes de la naturaleza, que encontrará felicidad y satisfacción en el entorno que le ha sido dado y, libre y orgullosa, superará las bajas pasiones de la envidia y el resentimiento celoso.

NOSOTROS queremos caudillos que, procedentes de todas las clases de la nación, en armonía con las potencias divinas, nobles y magnánimos, dirijan a los demás con generosidad, disciplina y sacrificio.

NOSOTROS nos unimos en una Comunidad indivisible que, por su orientación y por sus acciones, servirá al nuevo orden y formará para los caudillos del futuro los guerreros que aquéllos necesitarán.

NOSOTROS prometemos:

vivir sin tacha -
servir en obediencia -
mantener silencio imperturbable -
y ayudarnos los unos a los otros.

Claus Schenk Graf von Stauffenberg

SCHWUR

WIR glauben an die Zukunft der Deutschen.

WIR wissen im Deutschen die Kräfte, die ihn berufen, die Gemeinschaft der abendländischen Völker zu schönerem Leben zu führen.

WIR bekennen uns im Geist und in der Tat zu den großen Überlieferungen unseres Volkes, das durch die Verschmelzung hellenischer und christlicher Ursprünge in germanischem Wesen das abendländische Menschentum schuf.

WIR wollen eine neue Ordnung, die alle Deutschen zu Trägern des Staates macht und ihnen Recht und Gerechtigkeit verbürgt, verachten aber die Gleichheitslüge und fordern die Anerkennung der naturgegebenen Ränge.

WIR wollen ein Volk, das in der Erde der Heimat verwurzelt den natürlichen Mächten nahebleibt, das im Wirken in den gegebenen Lebenskreisen sein Glück und sein Genüge findet und in freiem Stolze die niederen Triebe des Neides und der Mißgunst überwindet.

WIR wollen Führende, die aus allen Schichten des Volkes wachsend, verbunden den göttlichen Mächten, durch großen Sinn, Zucht und Opfer den anderen vorangehen.

WIR verbinden uns zu einer untrennbaren Gemeinschaft, die durch Haltung und Tat der neuen Ordnung dient und den künftigen Führern die Kämpfer bildet, derer sie bedürfen.

WIR geloben:

untadelig zu leben -
gewissenhaft zu dienen -
unverbrüchlich zu schweigen -
und füreinander einzustehen.

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16 jul 2010

Reina de Las Españas o de la Hispanidad



Reina de Las Españas o de la Hispanidad

“Las Españas, gran Señora, están en ti tan unidas,
que España y el Nuevo Mundo de la tierra americana

cantan ahora tu nombre con voces enardecidas,

porque América por ti recibió la fe cristiana”.


(Sebastián García, O.F.M., 2004)

Este título, aunque a primera vista aparece como dato histórico, es también teológico. Pertenece de lleno a la teología de la evangelización o predicación del Evangelio a todo el mundo.

En 1892, IV Centenario del Descubrimiento de América, León XIII, en su carta apostólica “Quarto abeunte saeculo”, de 16 de julio, enlazó maravillosamente la gesta de Colón con María, recordando que la Madre del Señor asistió al Almirante en las dos fases del Descubrimiento: Preparación y travesía.

Desde entonces, el predescubrimiento en los años 1485-1492 hasta nuestros días, María es presencia viva en América, en sus múltiples advocaciones españolas, que forman una gloriosa constelación de pueblos, ciudades, santuarios, ermitas y prácticas marianas y hasta tal grado llegó esto que la historia de la América española es ininteligible sin una especial referencia a María: presente siempre en la vida de los descubridores, misioneros y pobladores.

En el siglo XX ha surgido en la preocupación de las gentes y en las relaciones, entre España y otros países entroncados con ella, el termino de Hispanidad, todavía no suficientemente explicado, entendido como el conjunto de los Pueblos hispánicos del mundo, es decir, de Europa, América, Filipinas y territorios afrohispanos, unidos por vínculos de raza, de lengua, de religión y de cultura, de suerte que mediante estas vinculaciones, el concepto de Hispanidad se presenta como la suma de peculiaridades, que distinguen los Pueblos hispánicos del resto de la humanidad.

El concepto, por lógica, se extiende a todas las relaciones étnicas, culturales y religiosas de los países hispánicos, pero tiene una especial connotación en lo mariano, en las relaciones España-América, con aplicación concreta a advocaciones de Nuestra Señora, íntimamente relacionadas con los hechos más trascendentes de la presencia de España en América: El Descubrimiento, culturización, gobierno del Nuevo Mundo y constante cooperación hispanoamericana.

En el mapa mariano que España trazó en América cabe destacar, sin menoscabo de otra presencia mariana, tres títulos de la única Madre de Dios que, desde el comienzo del descubrimiento hasta nuestros días, han primado el fervor de España y de los Pueblos de América de habla española.

Son la presencia más destacada de María en el nuevo continente, me refiero a las advocaciones de Santa María de La Rábida, Santa María de Guadalupe y Nuestra Señora del Pilar. La primera es la Señora del Descubrimiento, la segunda la Reina de la Evangelización y la tercera es signo actual de España en América.

La primera perdura en la historia y vida de las gentes del Tinto-Odiel, la segunda y la tercera tienen actualmente en el Nuevo Mundo muchas iglesias, ermitas, altares e instituciones como presencia viva.

Este simple enunciado me infunde el temor de toda restricción, especialmente en el ámbito de la historia objetiva, y antes de explicitarlo, me impulsa que evoque otras presencias marianas, que desde el descubrimiento están pregonando en América la protección y grandeza de María.

La historia de América nos dice que Colón y sus hombres desde un principio pusieron su empresa en manos de María, la Virgen. En La Rábida, santuario mariano del Tinto-Odiel, cerca del puerto de Palos, comienzo de la empresa descubridora, Colón cambió como primer gesto, el nombre de la nave capitana Marigalante, por el de Santa María.

La navegación fue toda ella un clamor mariano, el Diario de a bordo puntualiza muchas veces la presencia de María, el canto de la Salve que los marineros entonaban, a su modo, a la atardecer, los votos marianos de peregrinación a los santuarios de Guadalupe, Loreto y Santa María de la Cinta, son testimonio de la invocación a María en difíciles situaciones de mar. El mismo Diario y otros documentos antiguos dan razón de los nombres de misterios y santuarios que, en diversas ocasiones, impuso el almirante a las islas descubiertas, como prueba de devoción mariana: Santa María de la Concepción, Mar de Nuestra Señora, Puerto María, Guadalupe, Nuestra Señora de la Antigua, Montserrat, son nombres de advocaciones españolas en la preocupación de Colón y de sus marineros.

El mapa de María es todavía más extenso durante la primera evangelización. América se llenó de lugares, santuarios, cofradías y otras instituciones, que conquistadores, misioneros y pobladores dedicaban a los misterios de más tradición hispana y a las advocaciones de sus propios lugares de origen. Entre todas, Nuestra Señora de Guadalupe, es la advocación mariana más vinculada con el Nuevo Mundo. Las relaciones entre América y Guadalupe son tan copiosas que presentan una de las páginas más hermosas y limpias de la historia de España. En sus íntimas relaciones con el Nuevo Mundo, Guadalupe proclama dos conceptos unidos en irrompible maridaje histórico y efectivo la fe y la cultura. Ambas realidades unidas. Nunca la una sin la otra. Ambas en un mismo haz de ilusiones llegaron a América en manos de misioneros, conquistadores y emigrantes. Ambas arribaron al nuevo continente unidas por hombres y mujeres de nuestra región.

Primero, la fe, trasmitida por más de un millar y medio de misioneros extremeños. Guadalupe por su origen, por su advocación mariana y por su propio destino fue signo evangelizador. Se hace incomprensible la obra de España en América sin su dimensión religiosa. La acción de gobierno, de promoción y desarrollo en las tierras descubiertas, están íntimamente unida a la evangelización. Después, la cultura con la trasmisión de la lengua, de las artes de las ciencias y de cualquier otra iniciativa de desarrollo y de promoción humana. De la trasmisión de ambas realidades sabe mucho Extremadura, con Guadalupe y con otros lugares extremeños tiene en su haber una de las páginas más larga y bella de la presencia de España en el Nuevo Mundo, que hace que la Hispanidad, sea fruto espléndido de su esfuerzo.

El título de Reina de la Hispanidad, que ostenta Nuestra Señora de Guadalupe, se fundamentó en derechos históricos de notable importancia que, en síntesis presentamos de esta forma:

- La condición de lugar colombino que actualmente tiene Guadalupe de Extremadura, por las visitas que, durante los años 1486-1496, realizó antes y después del descubrimiento, Cristóbal Colón a Nuestra Señora de Guadalupe.

- La firma en Guadalupe por los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, a 20 de junio de 1492, de Dos Sobrecartas, dirigidas a Juan de Peñalosa, continuo de la casa real, natural de Villanueva de la Serena y capitán de gente de guerra, la primera para Moguer y otras poblaciones y la segunda para los habitantes de Palos, urgiendo en ambas el cumplimiento de las Reales provisiones de 30 de abril de 1492, es decir, el pronto descubrimiento de nuevas tierras.

- El voto hecho en alta mar el 14 de febrero de 1493, al regreso del primer viaje, como se dice en el Diario de a bordo, de la primera navegación descubridora y, en cuyo cumplimiento, vino Colón a Guadalupe como romero para dar gracias a Nuestra Señora por el descubrimiento de nuevas tierras.

- La imposición del nombre Guadalupe a la isla Turuqueira, en las Antillas Menores del Caribe, el 4 de noviembre de 1493, en el segundo viaje, como atestigua el mismo Colón en una carta escrita en La Española en enero de 1494, dirigida a los Reyes Católicos.

- El bautizo en el templo de Guadalupe de los indios, criados de Cristóbal Colón, el 29 de julio de 1496, que señala este lugar, con documentación oficial, como el primer lugar de cristianización de indios traídos, como ofrenda espiritual, a Nuestra Señora de Guadalupe.

- Las íntimas relaciones que durante el tiempo de la incorporación de América a la corona de España tuvieron con Guadalupe los más insignes conquistadores y muchos colonizadores, pobladores y otros personajes indianos.

- La importancia que Guadalupe tuvo en América como signo de evangelización por medio de misioneros, hermandades y prácticas devocionales.

- Los santuarios, ermitas y altares alzados en toda América a Nuestra Señora de Guadalupe de Extremadura, como medio de devoción y expresión de la fama que tenía en todas partes, que todavía pervive en el pueblo.

- La abundante toponimia guadalupense en el Nuevo Mundo, prueba la devoción sentida hacia el santuario extremeño.

- Los testimonios de estrechas relaciones, devocionales e históricas, del Guadalupe extremeño con el Nuevo Mundo (favores, ofrendas, mandas y otras manifestaciones) recogidas en códices y legajos, en crónicas de Indias, en historias antiguas del monasterio y en otros documentos.

- El hecho guadalupano del Tepeyac, en México, relacionado, al menos en lo que se refiere al nombre Guadalupe, con el santuario extremeño.

Todas estas relaciones históricas han contribuido a la configuración del título de Reina de Las Españas, otorgado a Nuestra Señora de Guadalupe de Extremadura ... por el cardenal arzobispo de Toledo, primado de España, como legado especial de Su Santidad Pío XI, en el acto solemne de la coronación pontificia ... de la imagen, celebrada el 12 de octubre de 1928.

El título de Hispaniarum Regina, esculpido en la corona, labrada por Félix Granda, con autorización ... del primado, no expresa un plural mayestático, cuya traducción sería Reina de España, de por sí bastante importante y significativo, sino Reina de Las Españas y de las otras naciones, especialmente del Nuevo Mundo, que, habiendo pertenecido en otro tiempo a la Corona española, siguen unidos por vínculos de sangre, de religión, costumbres y otros signos de identidad hispánica.

Desde 1934, sustituido en España y otras naciones hispanoamericanas el título de Día de la Raza que desde 1910 se daba –y todavía se sigue dando en algunos lugares, al 12 de octubre–, por Día de la Hispanidad, en lo mariano también se cambió la antigua denominación de Reina de la Raza por la Reina de la Hispanidad, más conforme y expresiva con el espíritu que la informa.

En el siglo XX, Guadalupe, a través de un largo camino de reivindicaciones, publicaciones frecuentes, jornadas, asambleas, congresos, certámenes y concursos y, sobre todo por los medios de comunicación: radio, prensa y televisión, ha dejado bien patente la afirmación de los derechos históricos que tiene la advocación extremeña de Santa María de Guadalupe para ser llamada e invocada como Reina de la Hispanidad, que no es otra cosa que una legítima proclamación de su primacía entre las advocaciones marianas más vinculadas con el Nuevo Mundo.